- Obesidad y Salud -

 

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jueves, junio 11, 2009

Advierten alza en obesidad y diabetes por alto consumo de carnes

07 de Junio, 2009 - 11:05 —

Piedras Negras, Coah., 7 Jun (Notimex).- Especialistas endocrinólogos y bariatras de esta frontera advirtieron que el alto consumo de carnes rojas y pollo provocan una descompensación en las personas que tiene predisposición a aumentar de peso y padecer diabetes.

El endocrinólogo Eleazar Cobos Borrego señaló que un claro ejemplo de esta situación es Estados Unidos, donde la obesidad ha alcanzado cifras alarmantes entre su población, estimadas en el 70 por ciento, mientras que en México el estimado es del 60 por ciento, causando estragos entre la población adulta e infantil.

"Cuando la persona se encuentra con sobre sobrepeso, todavía hay oportunidad de tratarlo, a través de dietas en el consumo de sus alimentos, pero también inculcando la cultura por los buenos hábitos alimenticios", explicó.

Consideró que uno de los factores que han influido en el aumento de casos de obesidad son las campañas masivas de publicidad que orillan al consumismo de productos chatarras, con altos contenidos de carbohidratos, "más de lo que requiere el cuerpo".

"La gente prefiere comprar un bebida con un alto contenido de azúcares que un litro de leche que es rica en proteínas", mencionó.

"Lo que se requiere es inculcar desde los planteles educativos y desde el hogar, el consumo de alimentos que no tengan altos contenidos de carbohidratos, a la vez inculcar el hábito por el ejercicio", aseguró.

Por su parte, el Bariatra Bernardo de la Garza, con 15 años de experiencia en el tratamiento de la obesidad, dijo que Coahuila destaca a nivel nacional como el estado que tienen un mayor número de personas con problemas de diabetes.

Agregó que además existen problemas de obesidad en adultos y niños, "algo sumamente preocupante que nos debe de hacer reflexionar sobre nuestros hábitos alimenticios".

Enfatizó que "lo que más preocupa es la obesidad infantil que se ha disparado en los últimos años por el consumo de comida con alto contenido en grasas, olvidándose de las verduras, vegetales y agua natural, en lugar de los refrescos de cola".

El especialista señaló que en Piedras Negras y Acuña, las estadísticas son alarmantes en personas con obesidad debido a que se tiene la cultura de los estadounidenses por la ingesta de alimentos altos en grasas.

Advirtió que en la actualidad "la obesidad es consecuencia de una serie de enfermedades como alta presión, problemas del corazón, diabetes, cáncer e infartos cerebrales".

http://sdpnoticias.com/


 

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martes, febrero 24, 2009

Estudio con ratones muestra cómo funciona el "gen de la gordura"

Investigadores alemanes aseguran que los que no tienen el gen FTO permanecen delgados sin dietas ni ejercicio adicional

Por Amanda Gardner
Reportera de Healthday

(FUENTES: Stuart Weiss, M.D., clinical assistant professor, medicine, New York University School of Medicine, New York City; Weimin He, Ph.D., assistant professor, Institute of Biosciences and Technology, Texas A&M Health Science Center, Houston; Feb. 22, 2009, Nature)

DOMINGO, 22 de febrero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los ratones que careen de una forma particular de un gen relacionado con la obesidad son más delgados que los que portan el gen, aún si hacen cantidades similares de ejercicio y engullen la misma cantidad de comida.

Eso concluyen investigadores alemanes, que dieron a conocer sus hallazgos en la edición del 22 de febrero de Nature. Según el equipo, es la primera vez que los científicos también han logrado explicar cómo un gen relacionado con la obesidad, en este caso el FTO, podría predisponer a una persona a ser delgada u obesa.

"Estos animales están comiendo tanto como los animales de control, pero quemando calorías por una vía que no está mediada por el ejercicio", afirmó uno de los expertos, el Dr. Stuart Weiss, profesor clínico asistente de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York en esa ciudad.

Las investigaciones anteriores habían determinado que tener la variante de "gordura" del gen FTO pueden agregar hasta 3 kg (6.6 lb) al peso de una persona.

En el estudio actual, "el gen se desactivó, por lo que no había productos del gen en el organismo", explicó otro experto, Weimin He, profesor asistente del Instituto de biociencias y tecnología del Centro de ciencias de la salud Texas A&M de Houston.

Los ratones que carecían del gen FTO mostraron desarrollo reducido después del nacimiento (aunque no antes) y menos tejido graso. Y para las seis semanas, estos ratones tenían entre treinta y cuarenta por ciento menos pesos que sus contrapartes "normales". La masa magra también era más baja, aunque en menor extensión.

Entonces, ¿cómo hicieron los roedores que no tenían FTO para permanecer esbeltos a pesar de dieta y ejercicio similares? "Los autores del estudio aseguran que se debe a un mayor gasto de energía", aseguró He. "Ahora la pregunta es ¿por qué?".

El equipo alemán, dirigido por Ulrich Ruther de la Universidad de Dusseldorf, investigó más para tratar de hallar una respuesta.

El equipo halló que los niveles de leptina, una hormona que ayuda a controlar el apetito y el equilibrio entre la energía que entra y sale del organismo, fueron más bajos en los ratones que portaban la variante genética en cuestión. Esto era de esperarse, pues la leptina es producida por el tejido graso.

Los niveles de adiponectina, otra hormona relacionada con los procesos metabólicos, eran más elevados en los ratones. Los niveles más reducidos de adiponectina se relacionan con la obesidad.

Los científicos lograron descartar cambios en el hipotálamo, una parte del cerebro relacionada con la "homeostasis energética", y también descartaron alteraciones en el metabolismo de la glucosa como razones para una mayor delgadez.

Sin embargo, se halló que los niveles de adrenalina eran superiores en los ratones delgados. "Es es la parte interesante", según He. "¿Por qué aumentaron los niveles de adrenalina? Hay varias preguntas sin respuesta".

En cuanto se puedan responder preguntas como estas, los hallazgos podrían allanar el camino para tratamientos más efectivos para combatir la obesidad y sus muchas complicaciones.

Por supuesto, hay maneras bien conocidas de perder peso, como los cambios en el estilo de vida. Son "estrategias a largo plazo comprobadas que la gente no aprovecha", aseguró Weiss. "La gente no se siente cómoda siguiendo planes de dieta y ejercicio a largo plazo". Y como aumentan los índices de obesidad en los EE. UU., "nos hacen falta métodos médicos", dijo.


http://healthfinder.gov/

 

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lunes, febrero 23, 2009

LA FORMA EN QUE EL CEREBRO REGULA SU PESO CORPORAL

Por Sandra Aamodt, Ph.D y Sam Wang, Ph.D.

Wellcome to Your Brain

La triste verdad es que su cerebro no le esta ayudando a acumular grasa. Desde una perspectiva evolucionaría, la grasa es una alternativa mucho mejor que morir de hambre por desnutrición. Por supuesto, si su cerebro fuera mas listo, debería de tomar en cuenta que el alimento es abundante en el mundo moderno y que la obesidad es responsable por 300 000 muertes por año en los Estados Unidos. Pero su cerebro no esta construido es esa forma, por lo que nosotros simplemente hemos aprendido a vivir con sistemas de regulación de peso que se desarrollaron alrededor de la necesidad de almacenar comida.

Debido a que la regulación del peso es tan importante, múltiples sistemas se imbrican trabajando hacia el mantenimiento de su peso al nivel que su cerebro considera apropiado, lo cual en alguna ocasión se le llama “punto de ajuste (set point)”. Por ejemplo, los científicos conocen de más de una docena de neurotransmisores que le dicen al cuerpo que incremente su peso, y una docena más que le dicen que descienda su peso. Cuando usted trata de cambiar su peso comiendo menos, su cerebro realiza algunos trucos para mantenerlo en su nivel preferido. Uno es descendiendo su índice metabólico, que es la cantidad de energía que usted usa cuando se mantiene en reposo. Finalmente, su cerebro puede tratar de engañarlo utilizando mas formas lógicas aunque equivocadas. Cuando usted se da cuenta de que el pastel que se esta comiendo no tiene muchas mas calorías que aquel otro platillo con unas pocas menos, esta usted cayendo en una mentira que le ha tendido su cerebro.

Su cerebro usa varios indicadores para mantener el registro de las necesidades de energía que su cuerpo necesita. Una hormona llamada leptina es producida por las células grasas y liberada en la sangre. La leptina le informa a su cerebro no solo cuanta grasa esta presente en el cuerpo sino también como están cambiando sus niveles. De grasa. Cuando la grasa de su cuerpo desciende, los niveles de leptina en la sangre caen bruscamente, diciéndole a su cerebro que el cuerpo necesita más energía. Estos declives en los niveles de leptina desencadenan el hambre y la ganancia de peso. En contraste, cuando los niveles de leptina se incrementan, los animales reducen su ingesta de alimento y pierden peso, y las gentes reportan tener menos hambre. Los receptores de leptina en el cerebro se encuentran en el núcleo arcuato del hipotálamo, una parte del cerebro que es un regulador importante de muchos sistemas básicos, incluyendo la temperatura corporal y la conducta sexual. La leptina también actúa en otros sitios del cerebro y en algunas otras partes del cuerpo, influyendo en el metabolismo y otros reguladores del almacenamiento de grasa.

La insulina es otra señal importante que le dice a su cerebro cuanta grasa corporal esta disponible. Producida por el páncreas después de los alimentos, es liberada en la sangre para hacer que una variedad de células capten la glucosa desde la sangre y almacenen la energía. En promedio, los animales delgados tienen menores niveles de insulina circulante que los animales gordos, aunque la insulina varía mucho más en el transcurso de cada día que la leptina. La leptina es una buena medida de grasa subcutánea, mientras que la insulina esta relacionada con la grasa visceral, lo cual es un riesgo mucho mas significativo para la diabetes, la hipertensión, la enfermedad cardiovascular, y muchos canceres.

El cerebro no descarta mucha de la grasa almacenada para las necesidades de energía de cada día, ahorrándola en su lugar para emergencias. Es una estrategia a largo plazo, como que es mejor no gastar en su cuenta de retiro que comprar gasolina para su auto. Por tanto, las neuronas en el hipotálamo y en el tallo cerebral también monitorean las fuentes de energía disponibles para controlar la ingestión de alimentos. Por ejemplo, los ácidos grasos y una hormona llamada péptido YY se ha visto que actúan directamente sobre las neuronas para reducir la alimentación, mientras que la hormona grelina es liberada cerca del tiempo de los alimentos para incrementar el hambre y a alimentación. Estos sistemas regulatorios, probablemente junto con otros que aun no han sido identificados, interactúan para determinar cuando su cerebro detecta un déficit de energía o un excedente en cualquier momento dado.

Muchos de estos reguladores, incluyendo a la leptina, la insulina, y otras hormonas, actúan en el cerebro por su influencia en grupos opuestos de las neuronas arcuatas. Las neuronas de melanocortina descienden la energía disponible por una reducción en la ingesta de alimentos y un incremento en el gasto de energía. Mientras tanto, las neuronas del neuropéptido Y incrementan la disponibilidad de energía promoviendo la ingesta de alimentos y reduciendo el gasto de energía. La leptina directamente activa las neuronas de melanocortina e inhibe a las neuronas del neuropéptido Y, el proceso es un poco más complicado que esto, aunque, las neuronas del neuropéptido Y (pro-alimentación) también inhiben fuertemente a las neuronas de la melanocortina (anti-alimentación). Las neuronas de melanocortina, en contraste, no tienen ninguna influencia directa sobre las neuronas del neuropéptido Y, como resultado, este circuito cerebral tiene la tendencia hacia la promoción de la alimentación y a la ganancia de peso.

Las neuronas de melanocortina también se encuentran en el tallo cerebral, como parte del cerebro que regula los procesos fundamentales como la respiración y la frecuencia cardiaca. Los núcleos del tracto solitario en el tallo cerebral reciben información desde los nervios que se originan en el intestino, los cuales llevan señales relacionadas con la expansión o la contracción intestinal, los contenidos químicos del sistema digestivo, y los neurotransmisores liberados en respuesta a los nutrientes, incluyendo algunos de los discutidos antes. Los núcleos del tracto solitario entonces envían la información hacia adelante al hipotálamo, incluyendo a los núcleos arcuatos. Las neuronas del tallo cerebral se ha visto que son particularmente importantes señalando cuando un animal esta listo para dejar de comer, a través de varias proteínas producidas en el intestino.

El sistema de la melanocortina se puede ver como una buena meta para las drogas para bajar de peso, ya que la regulación del peso esta fuertemente afectado en ratones por alteraciones genéticas que alteran a estos receptores y por la manipulación de los neurotransmisores que los activan. Desafortunadamente, puede ser difícil evitar los efectos colaterales debido a que las drogas que afectan a los receptores de melanocortina también influyen sobre la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la inflamación, la función renal, y la función sexual masculina y femenina. Las mutaciones en el sistema de melanocortina en los humanos son raras y no cuentan mucho para la obesidad en la población, cuando ocurren, llevan a problemas con la regulación de peso.

Cuando la leptina fue descubierta hace mas de diez años, los investigadores estaban optimistas de que se podía probar que esta bala mágica podría reducir el apetito y bajar el peso. Pero por el contrario, aunque, muchas personas con sobrepeso ya tenían altos niveles de leptina en su torrente sanguíneo pero no respondían normalmente a la hormona, mostrando lo que los científicos llamaron “resistencia a la leptina”. En la mayoría de las personas, la resistencia a la leptina es una consecuencia de la obesidad. Su resistencia a la leptina es similar a la resistencia a la insulina, lo cual es desencadenado por problemas de peso y es la causa de la diabetes de inicio en el adulto. La obesidad causada por sobrealimentación causa que la leptina se haga menos efectiva para activar las señales que instruyen al núcleo arcuato para reducir el peso corporal.

Aunque el descubrimiento de la leptina no llevo a una droga efectiva para le perdida de peso. Hubo otros caminos basados en drogas que mostraron ser promisorios. Cualquiera que alguna vez haya fumado o masticado marihuana sabe que su ingrediente básico activo, el delta-9-tetrahidrocanabinol (THC), estimula el hambre aun en animales que están bien alimentados. Una droga llamada rimonabant bloquea el receptor que responde al THC, y reduce la ingesta de alimentos aun en animales hambrientos. Quizás mas importantemente, tiene el miso efecto sobre aquellos que ya se han alimentado. Los animales que comen cuando no están hambrientos pueden ser un modelo adecuado de obesidad humana.

En varias pruebas clínicas grandes, las personas obesas que toman rimonabant por un año pierden alrededor de 5 kg más que aquellas que reciben placebo. Los pacientes tratados también demostraron un significativo incremento en el colesterol HDL (“bueno”) y un descenso en los triglicéridos, lo cual es parcialmente independiente de la perdida de peso, sugiriendo que el rimonabant tiene efectos directos sobre el metabolismo lípido que podría reducir el riesgo de ataques cardiacos. Ese no es el tipo de perdida de peso que debería cambiar la vida de cualquiera. Desafortunadamente, las personas en las pruebas que se sometieron a la droga típicamente ganaron todo el peso al siguiente año. Por lo que era necesario tomarla crónicamente para mantener la perdida de peso. Estas eran buenas nuevas para la compañía que hacia la droga pero malas noticias para los pacientes.

El receptor que es bloqueado por el rimonabant no existe al ser activado por la marihuana, por supuesto, pero si los neurotransmisores sintetizados por el cerebro que son conocidos como endocanabinoides endógenos o endocanabinoides. Un estudio reportó que las gentes con una mutación en una enzima que rompe uno de los endocanabinoides, quien tenia niveles anormalmente altos del receptor de activación, era significativamente mas probable que estuviera en sobrepeso que las gentes sin la mutación. Esta evidencia sugiere que el sistema canabinoide puede influir el riesgo genético de la obesidad de la población general. Un estudio posterior fallo en confirmar este hallazgo, aunque, no queda claro si estas mutaciones son importantes en muchos casos de obesidad humana.

¿Es la actual epidemia de obesidad en los Estados Unidos causada por diferencias individuales en genes que ayudan a regular la ingestión de alimentos? No exactamente. La eficiencia de sus sistemas de melanocortina y canabinoides probablemente influye en su riesgo personal de hacerse obeso, aunque, en general, las personas engordan en el mundo moderno porque sus cerebros están ayudándoles a almacenar mas grasa en anticipación de la siguiente gran hambruna. Cuando se encararon con un exceso de alimentos de un buen sabor, los animales de laboratorio tendieron a engordar, y eso pasa con las personas. Las diferencias genéticas probablemente determinen cuales personas ganaran peso pronto en el proceso y cuales personas podrían requerir un estimulo mas poderoso, aunque la constante exposición a un exceso de sabrosos alimentos eventualmente romperá la fuerza de voluntad de cualquiera. Por esta razón, para usted es mejor poner su energía en cambiar su ambiente con elecciones más saludables que en otras que gastan su energía mental tratando de resistir la urgencia de alcanzar la barra de chocolate. Su cerebro se lo agradecerá, lo mismo que su cintura.


Enviado por Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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miércoles, febrero 18, 2009

Mujeres a dieta prefieren un chocolate a tener sexo

Plus!: Según la encuesta de la revista LighterLife, una de cada cinco mujeres esconde golosinas en el coche o en el jardín.

Muchas mujeres que aparentemente están realizando un régimen para adelgazar esconden dulces debajo de su almohada y no tienen deseo sexual, señala un estudio de la revista británica especializada en dietas LighterLife, dado a conocer hoy.

Según el resultado de una encuesta realizada a más de mil 100 mujeres, casi un tercio de las mujeres que está a dieta prefiere una tableta de chocolate al sexo.

Además, una de cada cinco confesó almacenar golosinas, que escondían sobre todo en la habitación de los niños, en el coche o en el jardín.

La mujeres no quieren revelar ante su familia o amigos cuánto comen. Además, muchas reclaman la falta de apoyo de sus maridos, quienes a menudo incluso sabotean sus intentos por adelgazar, agrega.

Según Bar Hewlett, uno de los fundadores de LighterLife, este sea probablemente uno de los motivos de por qué las mujeres prefieren saciar el hambre a tener sexo.

http://www.corrientesnoticias.com.ar/


 

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lunes, febrero 02, 2009

Bebidas azucaradas entre horas, hábito insano

Hay suficientes evidencias sobre el vínculo entre la ingesta de bebidas azucaradas y el exceso de peso como para desaconsejar a los niños su consumo entre horas

El vaso de zumo o de refresco como bebida acompañando a las comidas es común en muchas familias. Responde a la costumbre que tienen los padres y madres, y que han adquirido sus hijos, de tomar estas bebidas, en lugar de agua, en las comidas. Este hábito no es muy sano si se tiene en cuenta que cualquier bebida azucarada suma calorías a la dieta infantil, saturada en muchos casos de estos azúcares. Pero parece que también resulta mala para la salud la costumbre que tienen muchos niños y adolescentes de consumir bebidas azucaradas, bien sean zumos o refrescos, entre horas.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 27 de enero de 2009

La Asociación Americana de Dietistas (ADA), junto con otras instituciones sanitarias americanas, como el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, advierten en sendos informes del riesgo de sobrepeso que tienen los niños que están habituados a beber bebidas azucaradas fuera de las comidas. Este tipo de bebidas, en especial los refrescos, podrían ser un factor clave en la obesidad en virtud a su alto contenido en azúcar añadido y su baja capacidad de saciedad, que hace que no se compense este consumo reduciendo la ingesta en la siguiente comida.

Bebidas azucaradas y obesidad

La gravedad de los datos referentes a la creciente tasa de obesidad infantil exige a los profesionales sanitarios analizar pormenorizadamente todas las costumbres dietéticas propias de la edad, además de las aprendidas trasmitidas por los padres o por los abuelos, con el fin de conocer su implicación en el desarrollo de la obesidad. Es conocida y reconocida la evidencia de la asociación entre un desayuno escaso o nulo y la obesidad, en tanto que altera la regulación hormonal y los mecanismos naturales de saciedad.

Resulta lógico pensar que el exceso de productos grasos, dulces y salados, todos ellos muy energéticos, unido a la falta de frutas y hortalizas frescas, costumbres típicas en la infancia, juegan a favor de la obesidad infantil. También se sospecha que las bebidas azucaradas tipo refrescos o zumos contribuyen en parte a la obesidad, pero sólo en los últimos años grandes estudios epidemiológicos han comenzado a investigar esta asociación.

En EE.UU., que es de donde vienen las revisiones más completas sobre este asunto -realizadas por la Asociación Americana de Dietistas y por el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, entre otras instituciones sanitarias-, se estima que la ingesta actual de azúcares añadidos en la dieta supone el 15,8% del total de la energía diaria. Se conoce que la mayor fuente dietética de estos azúcares son los refrescos y bebidas similares, como las bebidas azucaradas a base de zumo de fruta sin burbujas, que gusta tanto a los niños. Este insano hábito dietético ha supuesto en los últimos 25 años un aumento de unas 83 kcal por persona al día, lo que a la larga redunda en un aumento de peso.

Una lata de refresco de 330 ml proporciona unas 150 kcal, equivalente a 35 gramos de azúcar (3-4 sobres). Si estos azúcares se añaden a las calorías de la dieta típica sin reducir la ingesta de azúcar de otros alimentos, podrían conducir a un aumento de peso de entre 5 y 7 kg al año.

Desde el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard se hizo una revisión para tratar de examinar la evidencia actual de la asociación entre el consumo de bebidas azucaradas y el exceso de peso entre niños y adolescentes. Las 30 publicaciones seleccionadas por su calidad investigadora muestran una asociación positiva. Entre los estudios más relevantes está el "Growing Up Today Study" (GUTS), llevado a cabo por las enfermeras del National Health and Nutrition Examination Surveys (NHANES II), que incluyó una muestra de 16.800 niños y niñas y adolescentes, de entre 9 y 14 años.

Este estudio ("Creciendo hoy") asoció el consumo de azúcar añadido en bebidas a aumento de peso, particularmente en las niñas. Existen suficientes evidencias sobre el vínculo entre el consumo de bebidas azucaradas entre horas y el exceso de peso como para desaconsejar su consumo como parte de un estilo de vida saludable.

Menor efecto saciante

En cuanto al papel de los alimentos en la obesidad, de un tiempo a esta parte científicos, investigadores, nutricionistas y tecnólogos de alimentos hablan no sólo de los alimentos que por su composición nutritiva (más grasa, más azúcares o más calorías) son más problemáticos para este grave trastorno sanitario. También se cuestionan hasta qué punto puede ser diferente el efecto fisiológico, en la saciedad por ejemplo, del consumo de un mismo alimento, con las mismas calorías y misma concentración de azúcares, según el estado en que se tome. Al parecer, no tiene el mismo efecto saciante tomarse la fruta entera que esa misma fruta exprimida en forma de zumo, o tomar las mismas calorías y azúcares en forma de pastel (sólido) o en forma de bebida (líquido).

En la revisión temática llevada a cabo por el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, se hacen eco del estudio de DiMeglio y Mattes, del Departamento de Alimentos y Nutrición de la Universidad Purdue (EE.UU.), en el que documentaron los efectos diferenciales en la dieta y en el peso corporal, de la ingesta de alimentos sólidos y líquidos con la misma carga de carbohidratos. La investigación mostró que el consumo de bebidas azucaradas se asoció a aumento de peso, aspecto no observado tras la ingesta de la misma carga de calorías y azúcares en forma de alimento sólido.

Éste es uno de otros muchos estudios que han mostrado que el aumento de peso se puede deber a la menor saciedad que proporcionan los azúcares en forma de alimento líquido. Se observa que la ingesta de bebidas azucaradas, del tipo que sea, entre horas, no se compensa comiendo menos cantidad y energía en la siguiente comida. Esto explica que, a largo plazo, este hábito de tomar bebidas azucaradas a deshoras pueda conducir a un aumento de peso.

Por otra parte, las bebidas azucaradas se clasifican como alimentos líquidos de alto índice glucémico (IG), lo que provoca un aumento rápido de los niveles de glucosa en sangre postprandial (después de ingerirlas) y una disminución de la sensibilidad a la insulina, que a la larga puede ser determinante en un mayor riesgo de la diabetes.

BEBIDAS CON FRUCTOSA

En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Florida (EE.UU.) y publicado en la revista "European Journal of Nutrition", se observa que el consumo de bebidas endulzadas con fructosa se asocia a obesidad más que el consumo de cualquier bebida endulzada con sacarosa (azúcar común). Al parecer, la fructosa afecta a la regulación de los mecanismos por los que las células usan y almacenan el azúcar y los otros nutrientes para crear energía, aumentando el riesgo de desarrollo de obesidad, síndrome metabólico y diabetes tipo 2.

No obstante, se necesitan más investigaciones que corroboren esta asociación, dado el particular interés de la industria alimentaria en el uso de la fructosa (extraído de las frutas o del maíz) para endulzar refrescos, repostería y numerosos dulces procesados.

http://www.consumer.es/

 

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sábado, enero 24, 2009

Por qué las mujeres tal vez tengan más dificultad para decir no a la comida

Un estudio halla que la diferencia de género podría deberse a las hormonas y a la evolución

Por Randy Dotinga
Reportera de Healthday

(FUENTES: Gene-Jack Wang, M.D., senior scientist, Brookhaven National Laboratory, Upton, N.Y., and professor, psychiatry, Mount Sinai School of Medicine, New York City; Jan. 19, 2008, Proceedings of the National Academy of Sciences)

MARTES, 20 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Una investigación reciente del cerebro sugiere que las mujeres tienen más dificultad inconsciente para resistirse a la tentación de comer que los hombres.

"Este estudio nos proporciona una pieza más del rompecabezas", aseguró el Dr. Gene-Jack Wang, autor del estudio, que especuló que las mujeres podrían tener más dificultades para resistirse a los alimentos porque algunas veces deben comer por dos.

"Quizá la evolución las lleve a asumir este comportamiento debido a su importante misión de tener hijos", señaló Wang, científico principal del Laboratorio Nacional de Brookhaven y profesor de psiquiatría de la Facultad de medicina Mount Sinai en Nueva York.

De acuerdo con Wang, el nuevo estudio pretendía comprender por qué algunas personas no dejan de comer cuando están llenas. Su cuerpo le dice que ha comido suficiente mediante una señal que envía al cerebro desde el intestino, explicó, "pero si usted va a un buffet, algunas veces simplemente no puede parar de comer".

Éste no fue un gran problema a lo largo de la historia porque la gente tenía poca probabilidades de comer más de lo que necesitaba, dijo Wang. Pero la sociedad moderna ha cambiado eso, dijo, sobre todo en los últimos 30 a 40 años a medida que la obesidad se ha hecho cada vez más común en los Estados Unidos.

Para el estudio, que aparece en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores preguntaron a trece mujeres y diez hombres sobre su comida favorita. Los participantes dijeron que les gustaban una variedad de platos y postres, entre los que estaban lasaña, pizza, pastel de chocolate con nueces (brownies), helado y pollo frito.

Luego, tras permanecer en ayunas durante 20 horas, los investigadores les brindaron sus alimentos favoritos, incluso calentaron los platos, si era lo apropiado, para que parecieran más apetitosos. A los hombres y las mujeres se les permitió oler y saborear los alimentos, pero sin comerlos. Luego, en un experimento, se les pidió que trataran de inhibir su deseo de comer.

Mientras tanto, escáneres TEP examinaban su actividad cerebral.

Los investigadores hallaron que ciertas áreas del cerebro se volvían más activas tanto en hombres como mujeres mientras eran tentados con los alimentos. Las áreas del cerebro que se iluminaron eran las relacionadas con el control de las emociones como la motivación.

Además, tanto los hombres como las mujeres lograron sentirse menos hambrientos al inhibir su deseo de comer. Pero los escáneres cerebrales sugirieron que el cerebro de la mujer aún estaba activo como si tuvieran hambre.

En otras palabras, las mujeres pudieron pensar que tenían menos hambre, pero su cerebro no parecía estar del todo convencido.

¿Qué ocurría? Las hormonas pueden jugar un papel en las mujeres, dijo Wang, porque necesitan comer más cuando están embarazadas.

La investigación puede ayudar a los científicos a entender por qué algunas personas no se pueden resistir a los alimentos ricos en calorías, dijo Wang. "Algunas personas no pueden inhibir sus ansias de comer, y necesitamos ayudarlas".

http://healthfinder.gov

 

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sábado, enero 10, 2009

Investigadores informan sobre avances en la lucha contra la gordura

Dos medicamentos y una variación genética son el objetivo de estudios prometedores

Por Randy Dotinga
Reportero de Healthday

(FUENTES: Umut Ozcan, M.D., assistant professor, Children's Hospital Boston and Harvard Medical School; Johan Auwerx, M.D., Ph.D., professor, Ecole Polytechnique Federale de Lausanne, Switzerland; Jan. 7, 2009, Cell Metabolism)

MARTES, 6 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Investigadores informan en dos estudios recientes que parecen estar acercándose a la piedra filosofal de tratamientos nuevos para la obesidad.

En un estudio, los investigadores lograron coaccionar los cerebros de ratones obesos para procesar una hormona llamada leptina que ayuda a controlar el apetito.

"Es muy emocionante porque la leptina se estaba considerando un callejón sin salida, algo que nunca funcionaría", señaló el Dr. Umut Ozcan, profesor asistente de la Facultad de medicina de la Harvard.

En otro estudio, los investigadores lograron nuevas ideas sobre un rasgo genético relacionado con la delgadez de las personas más flacas que parece ayudar a que los obesos aumenten de peso.

El estudio aparece en la edición del 7 de enero de la revista Cell Metabolism.

Aunque ha habido avances en el tratamiento de la obesidad, continúa siendo difícil para los médicos ayudar efectivamente a las personas gordas a perder peso con medicamentos.

Los científicos han estado estudiando la leptina desde el descubrimiento de la hormona a mediados de los noventa, según Ozcan. La hormona es producida en las células grasas y tiene que ver con la regulación del apetito.

Algunos científicos pensaron que las dosis elevadas de leptina obligarían a la gente a comer menos al controlar el ansia de consumir alimentos. Sin embargo, según Ozcan, resultó que los gordos, y los ratones gordos, eran inmunes a los efectos de la hormona.

"La leptina llega al cerebro y llama a la puerta, pero el cerebro no sale a abrir", explicó.

Para el nuevo estudio, Ozcan y sus colegas hallaron que dos medicamentos existentes aprobados por la FDA actuarían como "chaperones químicos" para ayudarle a la leptina a entrar a los cerebros de los ratones. Los medicamentos son el ácido 4 fenil butírico (PBA), que se utiliza para el tratamiento de la fibrosis quística, y el ácido tauroursodeoxicólico (TUDCA), que se utiliza para el tratamiento de la enfermedad hepática.

"Son medicamentos muy seguros para los seres humanos y se usan de manera segura para otras indicaciones", aseguró Ozcan.

Sin embargo, agregó, no hay garantía de que los medicamentos tendrían los mismos efectos en las personas que en los ratones. Solo los estudios con seres humanos resolverán el asunto.

En el otro estudio, un equipo internacional de investigadores se dedicó a comprender mejor una variación genética que parece ayudar a la gente delgada a ser flaca y a la gente gorda a ser obesa.

Cerca del doce por ciento de las personas tiene la variación genética. Según los investigadores, un estudio con ratones sugiere que las personas que tienen la variación generalmente son más delgadas que otras, aunque sus organismos pueden descontrolarse, por lo que pueden aumentar aún más de peso de lo que deberían con una dieta rica en grasa.

Los investigadores sugirieron que las pruebas genéticas podrían ayudar a determinar si la gente tiene la variación y, si es así, si deberían preocuparse sobre una dieta rica en grasa.

"Si se le pudiera decir a estos portadores que es importante adherirse a un estilo de vida saludable, el impacto sería muy significativo y hasta podría prolongar su esperanza de vida", señaló la Dra. Johan Auwerx, coautora del estudio y profesora de la Escuela politécnica federal de Lausana (Suiza).

El siguiente paso es intentar un estudio similar con seres humanos, señaló Auwerx.

http://healthfinder.gov/

 

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