Por unos kilos de mas
Por culpa de la anorexia, Valentina Fernández no pudo ver realizado su sueño de participar en la pasarela de Colombiatex, el acontecimiento que habría podido significar su ascenso en el escalafón de las modelos colombianas. El pasado 18 de enero, mientras pasaba el rato con unas amigas en Medellín, Valentina se puso de pie y advirtió que se sentía mareada. Le acercaron un algodón embebido de alcohol, pero antes de que alcanzara a frotárselo en la frente, sus escuálidos 1,78 metros de estatura ya se habían derrumbado. Media hora después, Valentina carecía de signos vitales. Debilitada por una dieta sin calorías y el consumo de fármacos contra la obesidad, su energía no le alcanzó para llegar a los 22 años.
Unos días después, el periódico La Hoja relató en un detallado informe que, al regreso de unas vacaciones, la modelo paisa había recibido una inyección de benzetacil para curar una infección. El fármaco provocó una baja de presión y una convulsión generalizada. Las cosas se habrían podido superar de no haber sido porque, al mismo tiempo, hicieron efecto las llamadas "pastillas azules" que Valentina consumía para mantener la figura, y que entre otros síntomas provocaban la sobreactivación de las funciones vitales, del sistema cardíaco y taquicardias.
"Vigilaremos que no haya niñas enfermas." Alicia Mejía, directora de Mercadeo de Inexmoda.
La anorexia, ese trastorno de la alimentación que convierte la delgadez en el único fin de la vida, sumaba otra víctima, aunque los dictámenes forenses no la consideraran como una causa. De cualquier manera, la muerte de Valentina ha dado bríos al propósito de diversas instituciones paisas para sacar adelante un proyecto que en 1997 puso en marcha el Grupo Académico en Trastornos de la Conducta Alimentaria de la Universidad de Antioquia, encaminado a ponerle cortapisas a esa obsesión por la figura.
Las cifras son alarmantes. Un estudio realizado por este grupo en 2003, con 475 antioqueñas de entre 10 y 19 años, encontró que el 17,7% eran anoréxicas, un porcentaje tres veces superior a la media mundial. La situación ha llegado al extremo de que, en un hecho sin precedentes, Inexmoda, responsable de la organización de Colombiamoda y Colombiatex, ha invitado a las agencias de modelaje a adoptar una especie de autorregulación que retire de las pasarelas a las jóvenes que no estén bien de salud. Esta semana, junto con un grupo de nutricionistas, la institución definirá los criterios para esta valoración, que muy probablemente tendrá en cuenta la relación correcta entre peso, estatura y perímetro, de las modelos.
Raíces profundas
La anorexia comienza cuando la obsesión por la delgadez perturba las actividades cotidianas. Puede manifestarse con vómitos inducidos o una dieta tan estricta que afecta otras funciones del organismo. Muchos casos conducen a la ausencia de menstruación, depresión y daños en el tracto digestivo. Por eso, la iniciativa de Inexmoda ha despertado el entusiasmo de diversos sectores, incluidos publicistas y medios de comunicación, que han entendido la necesidad de romper el monopolio de las langarutas y mostrar que unos cuantos gorditos no son un atentado a la belleza.
"Esta es una iniciativa novedosa, que compromete a todos los sectores, no sólo a las víctimas –dice la siquiatra Lucrecia Ramírez, coordinadora del Grupo de Salud Mental de las Mujeres de la Universidad de Antioquia y esposa del alcalde de Medellín, Sergio Fajardo–. Ningún país ha hecho una apuesta que involucre a todos los que están detrás del negocio y que tenga en cuenta los intereses políticos que hay detrás del problema".
Porque, de hecho, el fenómeno tiene unas raíces sociales muy profundas. Las investigaciones llevadas a cabo por el grupo de la Universidad de Antioquia concluyen que el problema combina múltiples factores. "Por un lado está el narcotráfico, que importa un modelo de belleza ajeno y que convierte a la mujer en objeto de intercambio comercial, como en las ferias equinas –sostiene la esposa del alcalde–. Por otro lado está la apertura del clóset de la moda, que mostró ser una opción de vida rentable a corto plazo, y, finalmente, está la falta de oportunidades a las mujeres".
Para Alicia Mejía, Directora de Mercadeo de Inexmoda, buena parte del problema se debe a que diversos sectores de la sociedad –empezando por madres y novios– alientan a las jóvenes a darle un valor exagerado a la apariencia física. De allí el escandaloso incremento del trastorno y la consecuente campaña que se ha iniciado en Antioquia. "El mensaje es que desde Inexmoda vamos a vigilar que no haya niñas enfermas; que no crean que deben alimentarse a punta de lechuga, limón y pastillas, ni que deben castigar sus cuerpos para estar en Colombiamoda", puntualiza la zarina de Inexmoda. Ojalá las jóvenes la escuchen.
La otra tableta azul
En la jerga le dicen la "pastilla azul" y, aunque comparte sus características externas con otras como Viagra o Xenical, no tiene nada que ver con ellas. La tableta azul es una anfetamina prescrita para casos de obesidad, pero que la fiebre por la figura ha terminado por convertir en una especie de receta mágica para bajar de peso a las carreras. Las anfetaminas actúan en el hipotálamo, donde está el centro del apetito en el organismo, y por eso quien las consume puede pasar horas sin comer. Sin embargo, los efectos secundarios son muy fuertes, en especial los de carácter cardiovascular, pues pueden producir angina o arritmias.
Varios gimnasios y centros de estética la ofrecen como parte del menú para hacerse a una figura esbelta, a pesar de que debe ser recetada por un médico. Por eso mismo, en febrero pasado, el Invima envió una notificación a las secretarías de salud del país para que llevaran a cabo los decomisos respectivos. Hasta la fecha, sin embargo, en ningún departamento se ha encontrado rastro de estos fármacos.
http://www.revistacambio.com/html/pais/articulos/3380/
Unos días después, el periódico La Hoja relató en un detallado informe que, al regreso de unas vacaciones, la modelo paisa había recibido una inyección de benzetacil para curar una infección. El fármaco provocó una baja de presión y una convulsión generalizada. Las cosas se habrían podido superar de no haber sido porque, al mismo tiempo, hicieron efecto las llamadas "pastillas azules" que Valentina consumía para mantener la figura, y que entre otros síntomas provocaban la sobreactivación de las funciones vitales, del sistema cardíaco y taquicardias.
"Vigilaremos que no haya niñas enfermas." Alicia Mejía, directora de Mercadeo de Inexmoda.
La anorexia, ese trastorno de la alimentación que convierte la delgadez en el único fin de la vida, sumaba otra víctima, aunque los dictámenes forenses no la consideraran como una causa. De cualquier manera, la muerte de Valentina ha dado bríos al propósito de diversas instituciones paisas para sacar adelante un proyecto que en 1997 puso en marcha el Grupo Académico en Trastornos de la Conducta Alimentaria de la Universidad de Antioquia, encaminado a ponerle cortapisas a esa obsesión por la figura.
Las cifras son alarmantes. Un estudio realizado por este grupo en 2003, con 475 antioqueñas de entre 10 y 19 años, encontró que el 17,7% eran anoréxicas, un porcentaje tres veces superior a la media mundial. La situación ha llegado al extremo de que, en un hecho sin precedentes, Inexmoda, responsable de la organización de Colombiamoda y Colombiatex, ha invitado a las agencias de modelaje a adoptar una especie de autorregulación que retire de las pasarelas a las jóvenes que no estén bien de salud. Esta semana, junto con un grupo de nutricionistas, la institución definirá los criterios para esta valoración, que muy probablemente tendrá en cuenta la relación correcta entre peso, estatura y perímetro, de las modelos.
Raíces profundas
La anorexia comienza cuando la obsesión por la delgadez perturba las actividades cotidianas. Puede manifestarse con vómitos inducidos o una dieta tan estricta que afecta otras funciones del organismo. Muchos casos conducen a la ausencia de menstruación, depresión y daños en el tracto digestivo. Por eso, la iniciativa de Inexmoda ha despertado el entusiasmo de diversos sectores, incluidos publicistas y medios de comunicación, que han entendido la necesidad de romper el monopolio de las langarutas y mostrar que unos cuantos gorditos no son un atentado a la belleza.
"Esta es una iniciativa novedosa, que compromete a todos los sectores, no sólo a las víctimas –dice la siquiatra Lucrecia Ramírez, coordinadora del Grupo de Salud Mental de las Mujeres de la Universidad de Antioquia y esposa del alcalde de Medellín, Sergio Fajardo–. Ningún país ha hecho una apuesta que involucre a todos los que están detrás del negocio y que tenga en cuenta los intereses políticos que hay detrás del problema".
Porque, de hecho, el fenómeno tiene unas raíces sociales muy profundas. Las investigaciones llevadas a cabo por el grupo de la Universidad de Antioquia concluyen que el problema combina múltiples factores. "Por un lado está el narcotráfico, que importa un modelo de belleza ajeno y que convierte a la mujer en objeto de intercambio comercial, como en las ferias equinas –sostiene la esposa del alcalde–. Por otro lado está la apertura del clóset de la moda, que mostró ser una opción de vida rentable a corto plazo, y, finalmente, está la falta de oportunidades a las mujeres".
Para Alicia Mejía, Directora de Mercadeo de Inexmoda, buena parte del problema se debe a que diversos sectores de la sociedad –empezando por madres y novios– alientan a las jóvenes a darle un valor exagerado a la apariencia física. De allí el escandaloso incremento del trastorno y la consecuente campaña que se ha iniciado en Antioquia. "El mensaje es que desde Inexmoda vamos a vigilar que no haya niñas enfermas; que no crean que deben alimentarse a punta de lechuga, limón y pastillas, ni que deben castigar sus cuerpos para estar en Colombiamoda", puntualiza la zarina de Inexmoda. Ojalá las jóvenes la escuchen.
La otra tableta azul
En la jerga le dicen la "pastilla azul" y, aunque comparte sus características externas con otras como Viagra o Xenical, no tiene nada que ver con ellas. La tableta azul es una anfetamina prescrita para casos de obesidad, pero que la fiebre por la figura ha terminado por convertir en una especie de receta mágica para bajar de peso a las carreras. Las anfetaminas actúan en el hipotálamo, donde está el centro del apetito en el organismo, y por eso quien las consume puede pasar horas sin comer. Sin embargo, los efectos secundarios son muy fuertes, en especial los de carácter cardiovascular, pues pueden producir angina o arritmias.
Varios gimnasios y centros de estética la ofrecen como parte del menú para hacerse a una figura esbelta, a pesar de que debe ser recetada por un médico. Por eso mismo, en febrero pasado, el Invima envió una notificación a las secretarías de salud del país para que llevaran a cabo los decomisos respectivos. Hasta la fecha, sin embargo, en ningún departamento se ha encontrado rastro de estos fármacos.
http://www.revistacambio.com/html/pais/articulos/3380/
Etiquetas: r
Volver al Indice
|
|
Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui |
