- Obesidad y Salud ***

 

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miércoles, agosto 31, 2005

Obesidad y Kellog's

Obesidad: Kellogg's se aferra a su marketing, pero no tanto

La empresa de cereales y alimentos afines descartó modificaciones en la estrategia comercial orientada a chicos. O sea, no la preocupa la obesidad y la atribuye a la ingesta de calorías, no a “mala comida”. No obstante, hará cambios...


Esta ambigüedad subraya cómo las firmas norteamericanas del rubro reaccionan a las crecientes inquietudes sobre alimentos procesados y su influencia en la obesidad infantil. Aun aferrándose a su marketing, la compañía sostiene que está desarrollando productos más sanos.

Kellogg’s proyecta poner en plaza –en abril- “Kashi”, una mezcla de cereales enteros destinada a Gran Bretaña. También presentará, pero en Japón, otra versión de “All Bran”. La clave de la obesidad “reside en la calorías absorbidas. No existen los alimentos malos, porque el tema pasa por el equilibrio”, exagera David Mackay, director financiero (no precisamente un experto en nutrición).

Los temores de que los fabricantes de alimentos procesados estén contribuyendo a la obesidad infantil y juvenil se renovaron semanas atrás, al reabrirse parcialmente un juicio emblemático. Un grupo de adolescentes había demandado a la cadena de comidas rápidas McDonald’s, por las consecuencias derivadas de comer “McNuggets”, bocadillos fritos de pollo.

También Kraft Foods contribuyó a poner el tema de nuevo sobre el tapete, al comprometerse voluntariamente a excluir escuelas y niños menores de seis de su marketing. Por lo mismo, desplazar la publicidad hacia el segmentos de seis a once años y a rubros más saludables.

“En realidad, muchos de los alimentos procesados en plaza no tienen casi nada de malo”, supone Mackay. “De última, creo que la mayoría de científicos coinciden con nosotros, en cuanto a que el debate apela a lo emotivo”. No obstante, la empresa “cambiará la estrategia promocional, debido a la movida de Kraft”, admite James Jenness, director ejecutivo de Kellogg’s, contradiciendo en cierto modo al director financiero.

Siguiendo esa línea zigzagueante, Jenness aclaró: “no tomamos iniciativas según lo que haga la competencia”. De hecho, su firma y la principal rival, General Mills, han estado incorporando más cereales enteros en sus productos destinados a chicos.

En la misma onda de Mackay, el CEO de Kellogg’s dictaminó: “Los niños han estado comiendo nuestros alimentos durante décadas. Igual, nos interesa ofrecer opciones que satisfagan a los chicos y a sus padres”. En otras palabras, se aferran al marketing de siempre, pero modifican los productos.

Por su lado, General Mills señalaba que las orientaciones dietéticas recientemente difundidas por el gobierno federal “ayudan, porque nos definen un marco para innovar en productos, marketing y publicidad”. Al respecto, Kenneth Powell –vicepresidente a cargo de marketing- apunta en otra dirección: “En este país, 25% de chicos salen de casa sin haber desayunado. Ése es un problema bastante más grave que el de la obesidad”.

http://www.mercado.com.ar

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viernes, agosto 26, 2005

Las dietas-milagro en la balanza

Lo milagroso de estos regímenes no es su capacidad de hacer perder peso, sino que se mantengan vigentes pese a su comprobada ineficacia y a los perjuicios para la salud y efectos "rebote" que ocasionan. Lamentablemente, el 80 por ciento de los obesos o con sobrepeso optan por estos programas en vez de pedir consejo médico o cambiar sus hábitos alimenticios.

"No hay fórmulas mágicas para perder peso, huya de ellas". Así podrían sintetizarse las recomendaciones de las asociaciones de dietistas, endocrinólogos y consumidores, respecto de los regímenes milagrosos que prometen, desde las portadas de revistas y libros, hacernos adelgazar en poco tiempo y sin esfuerzo, con poca base científica y muchos riesgos para la salud.

"Sólo una de cada cinco personas obesas o con sobrepeso acuden a especialistas en nutrición para pedir consejos para mejorar su salud, mientras que el resto optan por seguir las recomendaciones de las 'dietas milagro'", según el doctor José Moreiro, de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario Son Dureta, de Palma Mallorca, en las Islas Baleares españolas.

Para Moreiro es necesario que esta gente "busque consejo profesional, que no confíen en los resultados rápidos que prometen las dietas milagro, las cuales generan frustraciones, y que conozcan que un equipo multidisciplinar, coordinado por el médico, es el que ofrece el mejor tratamiento integral para las personas con obesidad y sobrepeso".

Entregarse a las dietas milagro significa jugar con la salud. "En algunos casos se ha tratado la obesidad con fórmulas mágicas que incluso han supuesto muertes. El sistema de prohibir unos alimentos y de satanizar otros, como el azúcar, es un engaño", señala la doctora Susana Monereo, jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Getafe, en Madrid.

Kilos de ida y vuelta
En la inmensa mayoría de los casos, el seguimiento de estas dietas supone la recuperación rápida del peso perdido después de que se abandona el régimen, y la ganancia de más kilos de los que se consiguió perder, en el denominado "efecto yo-yo".

Además, "quien sigue estas dietas, cuando las dejan, vuelven a engordar, en lo que se llama efecto rebote: no sólo engorda lo que ha perdido, sino también un poco más. Cada vez que dejan la dieta van engordando un poco más y así sucesivamente", advierte la doctora Ana María Requejo, catedrática de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Los creadores de estas dietas la dotan de un atractivo componente de novedad para captar a personas que quieren perder peso casi instantáneamente. "Se presentan como algo diferente a lo que había: si antes era la de una fruta, ahora es la de otra. Estas dietas no tienen base científica ni congruencia, pero las acompaña un marketing tremendo", según el doctor Javier Soler, de la Sección de Nutrición del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid.

Los expertos distinguen varios tipos de dietas milagro, pero todas tienen algo en común: su fundamento es cuestionable, su eficacia es dudosa y sus efectos son potencialmente perjudiciales.

Dietas de bajo valor energético. Implican un consumo de entre 400 y 1.000 calorías por día, pero -según los médicos- con una alimentación que aporte menos de 1.200 calorías diarias e incluya sólo los alimentos comunes, resulta difícil cubrir la cantidad necesaria de vitaminas y minerales que requiere el organismo.

Dietas pobres en carbohidratos y ricas en grasas. Este tipo de alimentación puede producir mareos y fatiga, riesgo de deshidratación, tasas elevadas de colesterol, triglicéridos y ácido úrico. Además, su escaso aporte de fibra, presente en verduras y hortalizas, frutas y cereales integrales, favorece el estreñimiento.

Dietas ricas en hidratos de carbono. La persona que las sigue corre el riesgo de recibir un aporte insuficiente de ácidos grasos esenciales, vitaminas liposolubles y proteínas. Además, el exceso de fibra vegetal afecta a la absorción de sales minerales, como el hierro y el cinc, y puede provocar trastornos intestinales como diarreas, cólicos abdominales y flatulencias.

Monodietas y dietas "pintorescas". Las primeras se denominan así porque fomentan el consumo de un alimento concreto, que en general da nombre a la dieta. Además de aburridas, pueden producir trastornos digestivos y psíquicos, ya que rompen el ritmo alimentario normal.

Dietas variopintas. En ellas predomina un macronutriente, por ejemplo las proteínas, grasas o hidratos de carbono, pero la alimentación resultante tiende a ser monótona y poco apetecible. Como consecuencia, la persona reduce la ingestión de comida y disminuye el peso, al bajar el aporte de calorías.

Dietas pobres en proteínas. Se pierde peso a expensas de la masa muscular y de la proteína visceral, la cual forma parte de los órganos vitales, como el corazón o los riñones. Además, hace descender la presión arterial y se han dado casos de arritmias cardiacas.

Dietas ricas en proteínas y pobres en carbohidratos. A corto y medio plazo se pierde proteína muscular e incluso visceral, dado que el organismo la emplea como fuente de energía. Con el tiempo, puede conducir a la pérdida del apetito y náuseas, un aumento de la acidez orgánica, a grandes pérdidas de sodio y potasio, con consecuencias cardiacas serias e incluso mortales.

Dietas ricas en grasa y colesterol. Al aumentar los niveles de lípidos en la sangre, también aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.

Regímenes sin grasa. No permiten aceites, mantequilla, margarina ni cualquier tipo de grasa. Existe riesgo de carencia de ácidos grasos esenciales y las vitaminas liposolubles A, D y E, las cuales emplean las grasas como vehículo.

Según los expertos, las personas que se dejan llevar por estos modelos alimentarios se plantean objetivos a corto plazo y poco o nada realistas, que suelen conducirles a un círculo vicioso, en el cual el peso que se pierde se vuelve a recuperar, y la euforia inicial y pasajera, da paso al desánimo y la frustración.

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miércoles, agosto 24, 2005

Gordas en riesgo de muerte

El peligro de sufrir una muerte prematura aumenta de manera considerable entre las mujeres obesas en comparación con las de peso normal, revela un estudio que publica mañana, jueves, la revista New England Journal of Medicine.

Por otra parte, añade que el ejercicio regular no es suficiente para impedir los problemas de la salud vinculados al exceso de peso.


El estudio indicó que las mujeres que realizan ejercicios menos de tres horas y media a la semana corren un peligro de muerte prematura superior en 91% al de las que mantienen una actividad física mayor. Entre estas últimas, el riesgo es de 55%.


Más aún, para las mujeres obesas que no realizaron ningún tipo de ejercicio la tasa de muerte prematura fue superior a la de las mujeres con un peso normal en un 142 por ciento, señaló el estudio.


El estudio aclaró que los ejercicios regulares no bastan para impedir los problemas cardiovasculares vinculados directamente a la obesidad.


En años recientes, la recomendación generalizada en la comunidad médica ha sido que el ejercicio es el mejor remedio para reducir de peso y por consiguiente minimizar los peligros para la salud. También se recomienda un menor consumo de grasas, sal y azúcar.


Sin embargo, el estudio realizado entre más de 116 mil enfermeras durante 24 años parece desmentir en parte esa afirmación, según Frank Hu, investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.


El investigador explicó que aunque el ejercicio no parece contrarrestar totalmente los riesgos para la salud derivados de la obesidad, es evidente que, en conjunto, tanto el peso normal como el ejercicio son clave para la longevidad de una persona, hombre o mujer.


Añadió que quienes son delgados pero sedentarios deben hacer ejercicios de manera regular aún cuando no pierdan peso.

http://www.eluniversal.com.mx

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domingo, agosto 21, 2005

El cerebro y los trastornos alimenticios

BBC MUNDO.- Un grupo de científicos descubrió que el cerebro femenino responde de manera diferente que el masculino cuando está expuesto a ciertas palabras relacionadas a la imagen física.

Los descubrimientos podrían aportar una explicación al por qué por cada hombre 10 mujeres desarrollan la anorexia y bulimia.

El estudio, realizado en la Universidad Hiroshima de Japón, aparece en la última edición del British Journal of Psychiatry.

Los desórdenes alimenticios constituyen un gran problema en Gran Bretaña. Se calcula que por lo menos 165.000 personas, 90% mujeres, sufren de alguno y que una de cada 10 morirá por causa de su condición.

Enfermedades mentales

Tanto la anorexia, que implica privar al cuerpo de comida, y la bulimia, un ciclo de hambre y vómito, están estrechamente vinculadas a las enfermedades mentales.

En la actualidad, la mayoría de las muertes entre pacientes psiquiátricos ocurre entre los que padecen de uno de estos dos desórdenes alimenticios.

Pero hasta el momento, no se había encontrado una explicación al por qué las mujeres sufren de estos males.

A pesar de que la composición genética influye de alguna manera, los problemas con la alimentación también pueden ser el producto del estrés en la escuela, depresión y hasta la pérdida de un familiar o amigo.

El último estudio se inclina hacia una causa fisiológica.

Los científicos utilizaron 13 hombres y 13 mujeres y los expusieron a una serie de exámenes en los que se les pidió que leyeran dos grupos de palabras.

Palabras desagradables

Uno consistía de palabras desagradables que describían la imagen física, mientras que el otro era un grupo de palabras neutrales.

A cada persona se le pidió que clasificara las palabras de acuerdo a cuán agradable o desagradable le parecían.

Al mismo tiempo, los investigadores captaron el funcionamiento de sus cerebros, utilizando imágenes de resonancia magnética para medir cuáles partes del cerebro se activaba más durante el experimento.

Los resultados mostraron que, entre las mujeres, las palabras desagradables estimulaban una parte del cerebro llamada la amígdala, que se activa cuando una persona cree que está en peligro.

Pero entre los hombres, esta parte del cerebro mostró poca actividad durante las pruebas. En cambio, usaron una parte del cerebro llamada corteza medial prefrontal, que se vincula a la racionalización de la información.

"La falta de activación en la amygdala entre los hombres sugiere que ellos tal vez no procesen las palabras desagradables sobre la imagen física como información amenazadora, mientras que las mujeres sí lo hacían", dijeron los científicos.

"Nuestros resultados sugieren que los hombres procesaron las palabras de manera más cognitiva que emocional. Por el otro lado, las mujeres las procesaban de manera más emocional".

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sábado, agosto 20, 2005

Expertos aseguran que combatir la desinformación es el principal reto en la lucha contra la obesidad

Diversos expertos aseguraron hoy en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) que combatir la desinformación es el principal reto en la lucha contra la obesidad, que se ha triplicado en los últimos 20 años en los jóvenes de edades escolares y adolescentes.

- Especial Benedicto XVI

En este sentido, el doctor Manuel Bueno, profesor emérito de la Universidad de Zaragoza, aseguró que 'el problema no es sólo el dato sino que el 75% de esos niños seguirán siendo obesos cuando crezcan'. En la misma línea, el doctor Mario Foz indicó que la obesidad en un bebe es corregible, mientras que en un joven de 13 años es más difícil.

'Hay que insistir mucho en la prevención de la obesidad porque los resultados hasta ahora han sido decepcionantes', manifestó Foz, quien impartió hoy una conferencia, dentro de la Escuela de Nutrición 'Francisco Grande Covián', sobre 'Obesidad y psicopatología: el trastorno por atracón'.

La 'fórmula mágica' para luchar contra la obesidad, según el doctor Bueno, es 'bastante clara' ya que consiste en 'comer menos y moverse más'. Asimismo, recalcó la importancia de la labor educacional de los padres ya que 'sería importante que ellos supieran comer bien y saber transmitírselo a sus hijos'.

En esta misma línea se expresó el doctor Foz quien lamentó que los niños, hoy en día, llevan una vida sedentaria, algo que antes no ocurría y apuntó a un estudio realizado en Estados Unidos en el que se mostraba cómo 'delimitando sólo las horas de ordenador de los niños, se modificaba la tendencia a engordar'.

COMIDA RÁPIDA

Preguntados por la influencia que puedan tener las cadenas de comida rápidas en los trastornos alimenticios de los más jóvenes, el doctor Manuel Bueno aseguró no conocer 'ningún alimento que sea malo, lo malo es comerse, por ejemplo, 12 hamburguesas'. 'Más que el miedo a la prohibición de cualquier alimento, hay que difundir el conocimiento' sobre qué se come, insistió.

'Todo lo que sea ir en contra del patrón familiar es negativo', remarcó este pediatra, quien, en esta misma línea, consideró que 'prohibir algo en el campo de la alimentación sería contraproducente'.



Terra Actualidad - Europa Press

http://actualidad.terra.es/

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lunes, agosto 15, 2005

Epidemia de Obesidad trae nueva forma de diabetes

Emil Domec

Nuevas investigaciones demuestran que la actual epidemia de la obesidad determinada por médicos especialistas del Hospital Italiano en Buenos Aires, está comenzando a extenderse por efecto colateral del sobrepeso, y quiénes comienzan a padecerla experimentan los síntomas de la diabetes tipo III, por consecuencia de la clásica del tipo I y II atípica.

La enfermedad diabetes tipo I se desarrolla por agresión del sistema inmunológico contra las células beta productoras de la insulina cuando son destruídas en un 95% en el páncreas. La terapia en éste caso es agregar insulina complementando con una dieta hipocalórica reducida en hidratos de carbono. La diabetes del tipo II se produce cuándo las células grasas ( adipositos) liberan los ácidos grasos libres y glicerol por la cuál el hígado aumenta la producción de glucosa, y los ácidos grasos perturban la acción de la insulina (insulinoresistencia).

En éste caso la dieta hipocalórica sumada a la actividad física son importantes para su tratamiento, ayudado por antidiabéticos orales más insulina. De las últimas experiencias ya se puede hablar de una diabetes distinta de la clásica, aquella que combina el efecto autoinmune que destruye las células que producen la insulina, característico de la tipo I, o la del tipo II como resistente a la insulina, la hipertensión y trastornos lipídicos. El impacto que revela la del tipo III no es pequeño por sus antecedentes de afección son tan solo de la última década y el 7% que tenía el tipo I, ahora presentan el tipo II. Todavía no se conocen los mecanismos fisiopatológicos que llevan de una diabetes tipo I hacia el tipo II pero afecta en consecuencia aquellas personas que tienen una carga genética que las predispone hacia el tipo II en su edad etaria media de su vida, por un efecto autoinmune del tipo I con destrucción de sus células productoras de insulina. Más tarde el sobrepeso asociado a un estilo de vida sedentario hace que los pacientes desarrollen resistencia insulínica del tipo II por predisposición de sus genes.

Los que desarrollan el tipo II se observa presencia de anticuerpos con fenómeno autoinmune con la del tipo I. Obesidad y sobrepeso se caracterizan con el tipo II pero puede precipitar un desarrollo autoinmune como acelerador hacia el tipo I por estar predispuestos genéticamente contra las células productoras de la insulina Según estadísticas del Hospital de Niños de Pittsburgh en EE.UU, en su informe el 15% de los niños son obesos, el 25% padecen el tipo I, y también tienen el tipo II por causa del sobrepeso. Para ambos casos es importante normalizar el trastorno metabólico evitando una alimentación hipercalórica para luego poder seguir la evolución de la enfermedad y poder indicar cuál es el tratamiento adecuado a seguir.

La enfermedad diabetes tipo I se desarrolla por agresión del sistema inmunológico contra las células beta productoras de la insulina cuando son destruídas en un 95% en el páncreas. La terapia en éste caso es agregar insulina complementando con una dieta hipocalórica reducida en hidratos de carbono. La diabetes del tipo II se produce cuándo las células grasas ( adipositos) liberan los ácidos grasos libres y glicerol por la cuál el hígado aumenta la producción de glucosa, y los ácidos grasos perturban la acción de la insulina (insulinoresistencia). En éste caso la dieta hipocalórica sumada a la actividad física son importantes para su tratamiento, ayudado por antidiabéticos orales más insulina. De las últimas experiencias ya se puede hablar de una diabetes distinta de la clásica, aquella que combina el efecto autoinmune que destruye las células que producen la insulina, característico de la tipo I, o la del tipo II como resistente a la insulina, la hipertensión y trastornos lipídicos.

El impacto que revela la del tipo III no es pequeño por sus antecedentes de afección son tan solo de la última década y el 7% que tenía el tipo I, ahora presentan el tipo II. Todavía no se conocen los mecanismos fisiopatológicos que llevan de una diabetes tipo I hacia el tipo II pero afecta en consecuencia aquellas personas que tienen una carga genética que las predispone hacia el tipo II en su edad etaria media de su vida, por un efecto autoinmune del tipo I con destrucción de sus células productoras de insulina. Más tarde el sobrepeso asociado a un estilo de vida sedentario hace que los pacientes desarrollen resistencia insulínica del tipo II por predisposición de sus genes. Los que desarrollan el tipo II se observa presencia de anticuerpos con fenómeno autoinmune con la del tipo I.

Obesidad y sobrepeso se caracterizan con el tipo II pero puede precipitar un desarrollo autoinmune como acelerador hacia el tipo I por estar predispuestos genéticamente contra las células productoras de la insulina Según estadísticas del Hospital de Niños de Pittsburgh en EE.UU, en su informe el 15% de los niños son obesos, el 25% padecen el tipo I, y también tienen el tipo II por causa del sobrepeso. Para ambos casos es importante normalizar el trastorno metabólico evitando una alimentación hipercalórica para luego poder seguir la evolución de la enfermedad y poder indicar cuál es el tratamiento adecuado a seguir.

http://www.noticias.com

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viernes, agosto 12, 2005

En México, uno de cada cuatro niños presenta problemas de sobrepeso

Los menores realizan 70 por ciento menos actividad que los infantes de hace 30 años y tienen 70 por ciento de probabilidades de mantener su condición en la edad adulta

ANGELES CRUZ MARTINEZ

México ocupa el segundo lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con los mayores índices de sobrepeso y obesidad, sólo por debajo de Estados Unidos, y es un problema que se extiende a 25 por ciento de los niños, lo cual es todavía más grave porque existe el riesgo de que desde temprana edad desarrollen enfermedades como diabetes e hipertensión arterial, advirtió Agustín Lara Esqueda, director del Programa del Adulto y del Anciano de la Secretaría de Salud (Ssa).

Resaltó que uno de los factores que ha incidido en el aumento de peso de los infantes es que en la actualidad este sector de la población realiza 70 por ciento menos de actividad física que hace 30 años. En cambio, pasan muchas horas frente al televisor.

La doctora Blanca del Río Navarro, jefa de la Clínica de Obesidad del Hospital Infantil de México Federico Gómez, señaló que en el país 25 por ciento de los niños y niñas de 10 a 17 años tienen sobrepeso y obesidad, pero en las zona norte del país y el área metropolitana de la ciudad de México se localizaron los índices más elevados, con 29.6 y 28.6 por ciento, respectivamente, para los hombres, y entre las mujeres esos porcentajes se situaron en 20.2 y 30.1 por ciento.

Durante la conferencia de prensa en la que se anunció la autorización otorgada por la Ssa para que el medicamento Orlistat (para bajar de peso) se pueda prescribir a menores de edad, Lara Esqueda resaltó, por su parte, que la encuesta también reportó que alrededor de la mitad de los niños en edad escolar tiene algún grado de exceso de peso. La investigación abarcó la medición de los niveles de presión arterial entre los infantes. En 5.4 por ciento de los niños con sobrepeso se detectó presión arterial por arriba de lo normal, porcentaje que se elevó a 10.6 por ciento entre los menores obesos.

El funcionario también advirtió que los adolescentes con exceso de peso tienen 70 por ciento de probabilidad de mantener el sobrepeso en la edad adulta, y que el riesgo de obesidad aumenta por cada vaso de bebida azucarada consumida al día.

Los especialistas recalcaron que las mejores alternativas para bajar de peso y lograr niveles adecuados de salud se concentran primordialmente en la realización de ejercicio físico y la modificación de los hábitos alimentarios.

Tanto la hipertensión arterial como la diabetes mellitus, condicionadas por el exceso de peso, ya representan problemas graves de salud pública entre los adultos. El indicador más evidente para medir el sobrepeso y la obesidad es la circunferencia de la cintura. Lo ideal, según la Ssa, para las mujeres es que mida 83 centímetros y para los hombres 90.

Sin embargo, en la Encuesta Nacional de Salud de 2000 se detectó que dos de cada tres mexicanos están excedidos en su peso corporal. El 46.3 por ciento de los hombres tenían más de 94 centímetros de cintura y 81 por ciento de las mujeres tenían más de 80 centímetros.

Al detallar los datos, el funcionario comentó que 22 por ciento de los hombres que tienen más de 80 centímetros de cintura también padecen hipertensión arterial, pero si el abdomen mide 105 centímetros o más, la prevalencia de la alteración de los niveles de presión arterial se encontró en más de la mitad de los obesos.

En el caso de las mujeres, Lara Esqueda señaló que entre los 20 y 29 años tienen, en promedio, una cintura de 86 centímetros y a lo largo de su vida aumentan en seis tallas. Al reportar entre 85 y 89 centímetros, la prevalencia de diabetes mellitus se ubica en 6 por ciento, y al rebasar los 105 centímetros, la enfermedad se localiza en 12 por ciento de las personas.

De acuerdo con las estadísticas de la Ssa, los varones mexicanos tienen una cintura de 94.4 centímetros, lo que los sitúa en un riesgo alto de desarrollar otro tipo de alteraciones físicas.

Más grave todavía resulta el hecho de que 95 por ciento de las personas con sobrepeso u obesidad consideran que esto no es un problema, aunque entre 30 y 40 por ciento de ellos han tomado algún tipo de medicamento para bajar de peso, y no siempre bajo prescripción médica.

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jueves, agosto 11, 2005

Mama, quiero estar mas flaca

El equipo entrevistó a 80 pequeñas de entre 5 y 8 años. El 47% dijo que les gustaría ser más delgadas y casi todas aseguraron que perder kilos las haría más populares.

Debido a la edad de las menores, los investigadores les preguntaron más por el grado de conciencia sobre el tema que por sus experiencias.

El 45% de las niñas indicaron que si engordan se someterían a una dieta, pero reconocieron que no es un asunto que discutirían con sus amigas.

Las de 5 años, sin embargo, mostraron bajos grados de descontento con sus cuerpos.

Los compañeros

Hayley Dohnt, quien lideró el estudio, explicó que "anteriormente las investigaciones se habían centrado en la adolescencia como el momento en que surge la insatisfacción corporal".

El principal acontecimiento que ocurre entre los 5 y 7 años -cuando empieza la insatisfacción del cuerpo- es el ingreso a la escuela
Hayley Dohnt

"También se pensaba que los padres eran la mayor influencia sobre el comportamiento de los niños más pequeños", señaló Dohnt.

"Sin embargo, el principal acontecimiento que ocurre entre los 5 y 7 años -cuando empieza la insatisfacción del cuerpo- es el ingreso a la escuela", agregó.

"Por lo tanto, la influencia de los compañeros, que ha sido estudiada exhaustivamente en los adolescentes, pero de la que se había asumido que era menos relevante en los más pequeños, puede terminar siendo primordial", concluyó.

La Asociación de Desórdenes Alimenticios de Gran Bretaña afirmó que "le preocupa, aunque no le sorprende, que niñas de hasta 6 años manifiesten inquietud por su imagen corporal".

El organismo reconoció que hay antecedentes de pequeñas de 8 años que sufren de anorexia, pero aclaró que "la edad clave para desarrollar problemas alimenticios sigue siendo entre los 13 y 15 años".



http://www.intramed.net/actualidad

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sábado, agosto 06, 2005

La obesidad y la esperanza de vida

Por: Rosa Rivera Medina
Especial para ESCENARIO

La expectativa de vida en el futuro podría verse alterada por el grave problema de la obesidad. Anteriormente, la obesidad era observada como un problema estético. Sin embargo, en la actualidad se sabe que es una enfermedad de tipo crónico-degenerativo, como lo es la diabetes y la artritis reumatoide, entre otras condiciones de salud.

Desafortunadamente, la obesidad se ha incrementado en el ámbito mundial y constituye un problema de salud grave, tan es así que hasta la Organización Mundial de Salud (OMS) lo ha reconocido de esta manera.

Podría decirse que la obesidad no es otra cosa que un exceso de grasa en el cuerpo, que produce aumento de peso y de volumen por la grasa corporal, esto ocasionado por una ingesta excesiva de alimentos. Como consecuencia, esto afecta en la calidad de vida y la salud de las personas. Diversas enfermedades se han relacionado directamente a la obesidad, entre las que se encuentran: diabetes mellitus tipo 2, problemas de vesícula biliar, hipertensión, enfermedades del corazón, problemas de articulaciones, así como cáncer de seno.

Dado el vertiginoso aumento en las tasas de obesidad en la población infantil y adolescente, se calcula que todo esto tendrá consecuencias significativas en la calidad y el pronóstico de vida. Un artículo publicado en la revista "The New England Journal of Medicine" pone sobre el tapete la realidad de los problemas que trae la obesidad. Un estudio realizado por investigadores estadounidenses revela que la obesidad reduce actualmente la expectativa de vida entre 4 y 9 meses, cálculo que califican de conservador. Pero si la prevalencia continúa siendo cada vez mayor entre niños y adolescentes, la expectativa de vida puede verse reducida entre 2 y 5 años en las próximas décadas.

Estos datos de la prevalencia de la obesidad surgen a raíz de una encuesta de ámbito nacional sobre nutrición y salud. Según plantea el estudio, las clases minoritarias serían las más afectadas, debido a su limitado acceso a la asistencia sanitaria y a los rápidos incrementos de la obesidad en niños y adultos que se registran en esos grupos. Los investigadores sostienen que los daños a largo plazo todavía están por venir puesto que se sabe que la obesidad aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y cáncer, y la epidemia entre los niños ha desencadenado un aumento de los casos de diabetes tipo 2 sin precedentes entre los menores.

Los investigadores se muestran todavía más preocupados al resaltar que dos tercios de los adultos del país presentan obesidad o sobrepeso, y que la proporción de personas con obesidad mórbida ha aumentado rápidamente en los últimos años. Además, añaden que los tratamientos médicos han tenido poco éxito hasta la fecha para cambiar esta tendencia. Ante esta realidad, reclaman medidas políticas de salud pública eficaces y la creación de un ambiente social que apoye las dietas saludables y estilos de vida más activos.

Se sabe que si se logra una reducción de peso, de un 5 a un 10 por ciento, los riesgos de padecer diversas enfermedades relacionadas con la obesidad se reducen significativamente. Sin embargo, no empece a estos hechos, la obesidad continúa en aumento.

La obesidad no sólo afecta la calidad de vida de quien la sufre y desencadena diversas condiciones de salud, sino que también en la mujer disminuye grandemente la probabilidad de embarazo. Esto se debe a que en la grasa extra que se acumula, también se acumulan hormonas que la misma paciente produce como testosterona, androstenediona, etcétera. Estas hormonas no sólo afectarán su piel, lo que se traduce en mayor cantidad de vellos, acné y piel grasosa, también se traduce en efectos negativos en la pituitaria hipotálamo, que es el centro donde ocurren los cambios hormonales que dictan el ciclo de ovulación de la mujer. Como consecuencia, a menor ovulación, menor fertilidad. De igual forma, estas mismas hormonas son sumamente hostiles al propio embarazo por lo que en este tipo de pacientes la incidencia de abortos es mayor.



Se ha observado que un peso corporal que se encuentra un 10 por ciento por encima del peso medio corresponde a un aumento del 11 por ciento de exceso de mortalidad en los hombres, y del 7 por ciento en las mujeres. Si el peso corporal se encuentra un 20 por ciento por encima de la medida, el exceso de mortalidad aumenta al 20 por ciento en los hombres y al 10 por ciento en las mujeres.

http://www.vocero.com/noticia.asp?n=58314&d=8/1/2005

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martes, agosto 02, 2005

Obesidad, uno de los principales detonadores de la diabetes: SSA


A pesar de que en México la obesidad y el sobrepeso afectan a uno de cada tres niños y adolescentes y es uno de los principales detonadores de la diabetes, en los últimos cinco años el país logró salir de la lista de las diez primeras naciones con presencia de esa enfermedad.

De la Redacción



Agustín Lara Esqueda, director general del Programa de Salud del Adulto y del Anciano de la Secretaría de Salud, aclaró que esa evaluación internacional no considera la prevalencia de diabetes en México, sino las acciones y programas que se aplican para prevenir, controlar y tratar la enfermedad.

Sin embargo, México ocupa el segundo lugar en obesidad entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pues dos de cada tres mexicanos mayores de 20 años tienen algún grado de sobrepeso, mientras entre la población infantil la prevalencia es de 35 por ciento, y afecta sobre todo a las niñas.

El especialista destacó que la obesidad y el sobrepeso, así como los problemas de autoestima y depresión, hasta las alteraciones del hígado, padecimientos cardiacos, pulmonares y de huesos provocan el desarrollo de la diabetes.

A su vez, Oscar Lozano Castañeda, ex presidente de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología, dijo que el objetivo de reducir el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes tiene un éxito limitado, ya que la estrategia de cambiar hábitos de vida y fomentar el ejercicio entre la población no es suficiente.

Comentó que los programas de obesidad y alimentación tienen resultados, pero estos son limitados porque los menores retoman sus hábitos alimenticios, como el consumo de comida chatarra, carbohidratos y refrescos.

Por ello, dijo que en los casos más avanzados de obesidad y sobrepreso, los médicos ya utilizan medicamentos como el Xenical, que evita que se absorba 30 por ciento de las grasas consumidas, se maneja en adultos y ahora en menores de edad.

Es un tratamiento compatible con el entorno y dinamismo social del paciente adolescente con exceso de peso y que permite ver los resultados del tratamiento, con lo que aumenta la convicción y apego del paciente a la prescripción médica.

El también ex jefe del Departamento de Diabetes y Metabolismo de Lípidos del Instituto Nacional de Nutrición afirmó que este es el único medicamento comprobado y sin efectos de alto riesgo para los adolescentes.

Detalló que el Xenical no causa alteraciones en el metabolismo del paciente adolescente ni provoca adicciones; "este producto es el único tratamiento que permite al paciente adolescente reducir su peso de forma eficaz y segura".

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lunes, agosto 01, 2005

Disfrutar de la dieta

La Sociedad Española de Arterioesclerósis ha iniciado una campaña en colaboración con cocineros riojanos para fomentar la comida sana y sabrosa
ANA B. HERNÁNDEZ/LOGROÑO

La arterioesclerósis es una enfermedad que consiste en que la grasa acumulada, el colesterol, tapona las arterias. Cualquier persona puede padecerla y de hecho la enfermedad cardiovascular «es la primera causa de morbimortalidad en España, por encima del cáncer y de los accidentes», según Ángel Brea responsable la unidad de Lípidos y arterioesclerósis del Hospital San Millán y miembro de la Junta directiva de la Sociedad Española que trata esta enfermedad. En la mayoría de los casos evitarla es tan fácil como comer de manera sana y hacer ejercicio.

Pese a que la receta parece sencilla los doctores reconocen que en ocasiones la palabra dieta se asocia a alimentos poco atractivos o sabrosos, por eso en su campaña de información sobre la enfermedad, se valen de reconocidos cocineros -en este caso estuvieron Francis Paniego, del restaurante Echaurren de Ezcaray, y Víctor Fernández, del Kabanova de Logroño- que muestran que no es tan difícil disfrutar sin descuidar la salud. Todos se muestran defensores de la dieta mediterránea. «Lo que hace que una dieta sea sana es el equilibrio entre los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas», según Brea. «Hay que comer cereales, verduras, legumbres, usar aceite de oliva y pescado y hay que dejar un poco de lado las carnes rojas».

Uno de los mayores errores, según el doctor, es la cantidad de comida que se consume en la sociedad actual. Asegura el doctor que ningún alimento es bueno «si se come en cantidades desproporcionadas y ninguno es del todo malo si se combina correctamente».

El cocinero Francis Paniego puso de relieve una de las paradojas del estado del bienestar. «Tenemos a nuestro alcance todos los productos y, sin embargo, nuestras rutinas de vida nos hacen caer en dietas planas con muchas carencias en las que a veces lo que predomina es la comida rápida», dijo. «En esta tierra tenemos productos fundamentales en la dieta mediterránea como el vino, el aceite, los frutos secos», recordó.

Los doctores advierten que la arterioesclerósis «no duele, es asintomática, sin embargo se manifiesta de manera repentina en forma de infarto de miocardio, angina de pecho, embolias o falta de riego arterial en las piernas, lo que en algunos casos conlleva la amputación». Evitarla es tan fácil como decidir ir andando al trabajo y tomarse un tiempo para pensar en lo que se come.

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