- Obesidad y Salud ***

 

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domingo, enero 29, 2006

Obesidad y cultura urbana

Obesidad y cultura urbana
(www.thelancet.com ) -
Mientras que esta migración ha proporcionado una variedad de oportunidades de empleos, también ha causado severos problemas de salud.

El rápido crecimiento del trabajo informal de vendedores de puestos en la vía pública, que venden desde ropa interior hasta iguanas, ha creado un enorme mercado también de comidas rápidas locales, como hamburguesas, banana frita, arroz frito y múltiples licuados.

El índice de masa corporal demostró que un tercio de la población latina era obesa o pre-obesa, obteniendo el mayor porcentaje Jamaica, y el menor Haití. Se está observando cada vez mayor cantidad de pacientes con sobrepeso, especialmente en las mujeres. A pesar de ello, no es raro encontrar madres con sobrepeso u obesas con hijos desnutridos. Asimismo estas madres son frecuentemente anémicas y con un déficit nutricional proveniente de una dieta pobre en hierro y micronutrientes esenciales. En consecuencia, los niños nacen con bajo peso y, como no son alimentados exclusivamente por lactancia, y luego durante el crecimiento no comen dietas adecuadas, permanecen con bajo peso en la infancia. Paradójicamente, ésto puede aumentar el riesgo de ser obesos a lo largo de sus vidas. Dichos niños parecen tener más posibilidades de desarrollar síndromes metabólicos (obesidad abdominal con hipertensión, diabetes y dislipemia), comparados con aquellos nacidos con peso adecuado, de madres bien nutridas.

A mediados del siglo pasado, dos tercios de la población vivía en áreas rurales, actualmente las tres cuartas partes vive en ciudades. Las dietas rurales no siempre son saludables, excepto por el acceso a comidas frescas y el ejercicio frecuente que requieren las tareas del campo, pocas son las familias que pueden comer proteínas y utilizan grasa animal para freír.
La migración a la ciudad reduce el tiempo y la oportunidad para realizar ejercicios. Aquellos que trabajan en puestos en la vía pública pasan largas horas de pie o sentados, y en las grandes ciudades permanecen mucho tiempo en los micros que los transporta a sus trabajos. Con respecto a los niños de las ciudades no suelen salir a jugar al parque, sino mas bien permanecen en sus casas enfrente de una computadora o de un televisor.

Para algunos investigadores, el factor clave en la obesidad, en los latinoamericanos pobres, se basa en la economía. En 1965, la gente de todos los poderes adquisitivos tenían una dieta similar. A pesar de que la población de bajos ingresos comía cortes de carne más baratos, menor variedad de frutas y verduras, y menor cantidad en general que los consumidores adinerados, aún así, tenían una dieta variada y balanceada. Luego de la década del 90, dicha situación cambió completamente. Actualmente, la dieta de los pobres se limita a 22 productos básicos, que se seleccionan para satisfacer el apetito, pero son altos en grasas y en carbohidratos.

Las mujeres tienen una larga jornada laboral, realizan poco ejercicio, y tienden a sacrificarse ellas mismas para mantener la salud de sus familias, dándoles prioridad a sus maridos y a sus hijos, mientras que ellas se alimentan a pan y mate.
Las bases de política universal deberían ser que la gente tuviera suficientes ingresos para comprar lo que ellos quieran comer, y la información necesaria para saber cómo elegirlo. Las escuelas también deberían tomar parte, integrando a la nutrición como una materia, eliminando a la comida “chatarra” de sus premisas, e incentivando el ejercicio físico. La política nacional puede tomar una mayor medida de control de los puestos de alimentos en la vía pública, asegurándose que toda la población tenga acceso a una dieta saludable, culturalmente aceptable y nutricionalmente adecuada.

ASPECTOS DESTACADOS

¿A qué pregunta responde este trabajo?

Este artículo nos hace tomar conciencia que para los que vivimos en grandes ciudades, deberíamos prestarle más atención a nuestra alimentación y al ejercicio físico, para mantener una vida saludable y poder evitar la obesidad y sus complicaciones ya desde niños.

¿Qué aporta a lo que ya se conocía del tema?

Los puestos de comidas rápidas en la vía pública son utilizados más frecuentemente por aquellas personas de bajos recursos; igualmente quien atiende dichos puestos, suele provenir del interior en busca de diferentes oportunidades laborales. Todas las clases sociales deberían tener acceso a una alimentación adecuada.

¿Cómo influye en mi práctica cotidiana?

Debería brindarse educación nutricional y control en los puestos sanitarios. En cuanto a las madres embarazadas es importante una buena alimentación para deparar el futuro de los niños, evitando así múltiples enfermedades relacionadas a la carencia nutricional.



Saludos afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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viernes, enero 27, 2006

La Alimentación y el Peso Corporal Son Regulados por Neuronas Especificas

Investigadores de la Escuela de Medicina de Yale proporcionaron evidencia directa de que dos partes del sistema neuronal, una que promueva la ingestión de alimento y otra que la suprime, y que son criticas para la regulación de la alimentación y el peso corporal, de acuerdo a un estudio publicado online en el número del 11 de septiembre de Nature Neuroscience...

El trabajo aclara que las neuronas expresantes-peptídicas relacionadas con agutí (AgRP) son mandatarias para la alimentación. “Estudios previos mostraban que el cerebro, particularmente el hipotálamo, era el responsable en la regulación de la alimentación,” dijo el co-autor senior Tamas Horvath, profesor asociado y director en la Sección de Medicina Comparativa, y profesor asociado en neurobiología y en el Departamento de Obstetricia, Ginecología & Ciencias de la Reproducción.," “Pero hasta ahora, no hay evidencia experimental disponible que pruebe que las neuronas AgRP sean criticas para la regulación aguda de la alimentación”

Un colaborador de Horvath, Jens Bruening de la Universidad de Colonia en Alemania introdujo el receptor de la toxina de la difteria aviar dentro de neuronas en el sistema de apoyo alimentario de ratones transgénicos. Cuando los animales fueron adultos, dos inyecciones de toxina causaron la muerte de la población especifica de células dentro de 48 horas, dificultando la habilidad del ratón para comer y resultando en una anorexia aguda. Estos ratones también mostraron marcada reducción en los niveles de azúcar sanguíneo, insulina plasmática y la concentración de Leptina.

"Nuestros resultados confirman la hipótesis de que estos dos sistemas son críticos para la alimentación y su cese” dijo Horvath “Intentos transgénicos previos fallaron en proporcionar una prueba del por qué los mecanismos compensatorios pueden operar durante el desarrollo. Ninguno de estos actualmente a desenmascarado una función neuronal... En estos casos, sin embargo, no se ha observado que las neuronas remplacen laguna función”

Explicando el significado de estos hallazgos Horvath dijo, “Es importante asegurar que la multibillonaria inversión académica y farmacéutica en contra de los trastornos metabólicos esta yendo en la dirección correcta, El método en general podría eventualmente llevar a la destrucción de células en otro tipo de enfermedades”

Otros estudios en el estudio incluyeron a Eva Gropp, Marya Shanabrough, Erzsebet Borak, Allison W. Xu, Ruth Janoschek, Thorsten Buch, Leona Plum, Nina Balthasar, Brigitte Hampel, Ari Waisman, Gregory S. Barsh, and co-senior author Jens Bruning.

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Citation: Nature Neuroscience, Published online September 11, in print: October 2005 Vol. 8 No. 10

Traducción. Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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miércoles, enero 25, 2006

La obesidad: epidemia en pañales

El incremento exponencial de la obesidad infantil en España predice un aumento futuro de la mortalidad prematura en adultos

• El VII Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, que se celebra en Murcia, centra la jornada de hoy en el problema de la obesidad infantil
• Los expertos aseguran que se empieza muy tarde a educar a los niños sobre los correctos hábitos dietéticos
• “La mejor edad para iniciar al niño en unos hábitos alimenticios adecuados son los 3 años”, asegura el Presidente Organizador de este Congreso
• Los datos que se registran en España de prevalencia de obesidad en la infancia nos sitúan por encima de la media europea


Las consecuencias del aumento de sobrepeso y obesidad en la población española se están empezando ya a sufrir, pero su repercusión se hará especialmente patente en las próximas dos décadas. El marcado e imparable incremento de la población infantil española que tiene obesidad asegura que en un futuro próximo se multipliquen las enfermedades cardiovasculares y otros trastornos estrechamente relacionados con este factor de riesgo, favoreciendo una mayor tasa de mortalidad prematura.

En el transcurso del VII Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, que se celebra en Murcia, se discute hoy sobre la epidemiología, las causas y la actitud terapéutica a adoptar en la obesidad infantil.

El problema de la obesidad infantil
A diferencia de lo que sucede con la obesidad en adultos, los datos que se registran en España de prevalencia de obesidad en la infancia nos sitúan por encima de la media europea. Y es que en la población infantil y juvenil española la prevalencia de obesidad se sitúa ya en el 13,9 %. En este grupo de edad, la prevalencia de obesidad es superior en varones (15,6 %) que en mujeres (12,0 %). La obesidad es superior entre los 6 y los 13 años.

En palabras del Dr. Luis Serra Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, “la prevalencia de obesidad en la infancia y la adolescencia se ha incrementado en los últimos años de forma alarmante, convirtiéndose en un problema de salud pública”.

La rapidez con la se ha elevado el número de casos de obesidad en esta población hace aún más graves sus consecuencias. “El incremento de la obesidad infantil se atribuye más a cambios en los factores ambientales (sobre todo dieta y actividad física) que a factores genéticos”, recuerda el Dr. Serra.

Para hacer frente a este problema, la clave es la educación. A juicio del Presidente del Comité Organizador de este Congreso, el Dr. Francisco Javier Tébar, “educar al niño sí que puede ser la solución, pero no a los 10 o 15 años. La mejor edad para iniciar al niño en unos hábitos alimenticios adecuados son los 3 años”.. Tal y como añade, “es a esa edad, y al menos durante 10 años más, cuando se tiene que invertir en la prevención de la obesidad. Si se actúa correctamente, en un par de generaciones podremos cambiar la negativa tendencia actual en el desarrollo de obesidad”.

En la población adulta española, la prevalencia de obesidad entre los 25 y 60 años es ya de un 15,5% (13,2% en hombres y 17,5% en mujeres). En este grupo de población, en el que la prevalencia aumenta con la edad, la obesidad es significativamente más elevada en las mujeres que en los hombres y también es mayor en los colectivos con menor nivel educativo y situación económica menos favorecida. En la población mayor de 60 años, la prevalencia de obesidad se estima en un 35% (30,9% en hombres y 39,8% en mujeres).

En busca de las causas y las soluciones
Por las dimensiones adquiridas a lo largo de las últimas décadas, su impacto sobre la morbi-mortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario, la Organización Mundial de la Salud ha reconocido que la obesidad es la epidemia del siglo XXI. Este propio organismo reconoce el gran impacto de la obesidad en el desarrollo de la mayor parte de las patologías crónicas más prevalentes en nuestra sociedad: diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, patología músculo-esquelética y cada vez más tipos de cáncer. El aumento del volumen corporal también ocasiona trastornos de la imagen corporal, autoestima y relación con el entorno y genera importantes costes económicos directos e indirectos así como una importante demanda sanitaria y social (consultas sanitarias, absentismo, pérdida de autonomía, necesidades especiales, etc.).

Existe evidencia de que el 95% de los casos de obesidad tienen en su desarrollo un claro componente ambiental vinculado al sedentarismo y a unos hábitos dietéticos nefastos, que favorecen el balance positivo de energía y, como consecuencia, el deposito paulatino de masa grasa.

Como factores de riesgo implicados en la aparición de obesidad infantil, se encuentran la ausencia de lactancia materna, el elevado consumo de grasas, una baja ingesta de frutas y verduras, el desayuno inadecuado, el sedentarismo en el tiempo libre y los antecedentes de obesidad de los padres.

El tratamiento del paciente obeso requiere la incorporación de modificaciones en los estilos de vida, fundamentalmente la reeducación alimentaria, el seguimiento de pautas de actividad física y, en caso necesario, la prescripción de tratamiento farmacológico. En cualquier caso, el tratamiento de la obesidad siempre debe ser individualizado, lo que implica una correcta valoración clínica, psicológica y social de cada paciente y de su entorno inmediato.

La evidencia científica sugiere que la combinación de modificación dietética y ejercicio es el método más efectivo para perder peso. En ese sentido, hay toda una gama amplia de ejercicios que las personas obesas pueden realizar, como caminar, correr moderadamente, hacer bicicleta estática o nadar.


Saludos Afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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domingo, enero 22, 2006

Pierde peso comiendo fibra

La fibra es un nutriente o sustancia que se encuentra en los alimentos de origen vegetal o en los enriquecidos con ésta. El cuerpo no la digiere, pero sí circula por el aparato digestivo para ser finalmente eliminada junto a otros residuos. Y esa precisamente es una de sus mayores cualidades, que mientras cumple sus funciones y beneficios, no engorda o aporta calorías y fomenta el adelgazamiento


Tipos de fibra

Fibra Insoluble: Esta se encuentra en el salvado de trigo, cereales y pan integrales. También en las legumbres y verduras fibrosas como el apio, aunque la mayoría de los vegetales contienen ambas fibras (insoluble y soluble). Por otro lado, cuanto menos se haya refinado o procesado el alimento, más fibra tendrá.

Fibra Soluble: Se encuentra también en los vegetales, legumbres, frutas, cebada y salvado de avena. A este tipo de fibra se le conoce como la fibra del cascarón, es decir que mayormente está presente en las cáscaras, pulpa y hojas.

¿Cuánto necesito al día?

Para perder peso y mantenerte saludable necesitas de 30 a 40 gramos de fibra diarios. El consumo de fibra estimula que vayas al baño con regularidad, y aunque ambas forman el bolo fecal, la fibra soluble se especializa en eso. Además, la fibra te da una sensación de llenura que reduce el apetito.

Los alimentos

Ricos en fibra insoluble: manzanas, bananas, fresas, frambuesas, cerezas, peras, brócoli, pimiento verde, espinaca, coliflor roja, nueces, semillas de girasol, casi todas las legumbres, arroz integral, pan integral y cereales de trigo.

Ricos en fibra soluble: Manzanas, toronja, mango, naranjas, espárragos, brócoli, zanahorias, nueces, pecanas, almendras, casi todas las legumbres, cebada y salvado de avena.
Aquí te presentamos una lista de alimentos que pueden ser agregados a tu menú diario o reemplazados por algunos de los actuales.

Fibra en el Desayuno:

Leche descremada con 1 taza de cereal integral = 5 a 10 gramos

Merienda:
1 naranja mediana a grande = 4 a 5 gramos

Almuerzo:
1 plato de espaguetis integrales = 8 gramos
1 a 2 tazas de ensalada mixta = 4 gramos
1 rodaja de pan integral = 8 gramos

Merienda:
1 banana = 2 a 3 gramos

Cena:
1 a 2 tazas de vegetales: alcachofa, brócoli = 5 a 7 gramos
1 onza de maní o almendras (en la ensalada) = 4 a 5 gramos
Total = 40 a 50 gramos de fibra al día

Precauciones

Si eres de las personas que come pocos granos, vegetales y frutas, debes empezar paulatinamente a incrementar la fibra en tu dieta. Debes estar alerta por la presencia de dolor abdominal, flatulencia y frecuente defecación, ya que pueden ser indicaciones que has ido muy de prisa.

Empieza añadiendo un alimento fibroso a tu actual menú por día hasta llegar a consumir fibra en cada una de tus comidas.

http://www.univision.com/


Saludos Afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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Variedad, prudencia y moderación

Para lograr y mantener un peso deseable no hay necesidad de pasar la vida haciendo dietas. Por el contrario, lo mejor es adoptar un esquema de vida activa en la cual la alimentación esté sustentada en principios fundamentales, como son:

  1. la variedad en la selección de los alimentos,
  2. la preparación de éstos utilizando los recursos culinarios que sabemos son más sanos y
  3. la moderación aplicada al tamaño de las porciones que van a integrar cada comida.

Variedad

Debido a que ningún alimento es capaz de aportar todos los nutrientes que el cuerpo humano necesita, es necesario integrar las comidas con alimentos variados, de tal manera que el contenido nutricional de cada uno complemente las deficiencias de los otros. Así, un plato de papas al vapor, con pollo horneado y una colorida ensalada puede contener los carbohidratos, las proteínas, las grasas, las vitaminas y los minerales que el organismo necesita.

A su vez, debe aplicarse el concepto de variedad a cada una de estas fuentes de nutrientes, porque si bien es cierto que cualquier cereal, raíz o tubérculo puede considerarse buena fuente de carbohidratos, cada uno de ellos tiene un contenido diferente de otros nutrientes igualmente importantes. Es el caso del mayor contenido de vitamina C de la papa en comparación con el arroz y del mayor contenido de fibra de la yuca en comparación con la papa. Hasta entre los vegetales frescos y las frutas (cuya riqueza en vitaminas es muy conocida), se observan diferencias importantes en cuanto a la presencia de los nutrientes.

Prudencia en la preparación

La manera de preparar un alimento es un factor fundamental para un esquema alimentario sano. Un ejemplo muy conocido se encuentra en las diferentes formas de cocinar las papas. Hay enormes diferencias entre una papa grande cocida al horno con su piel y una ración de papas fritas. Son diferentes en su contenido de grasa, en su contenido de fibra y en su contenido de vitamina C.

Sin embargo, con frecuencia se ve que la ventaja de la papa al horno en lo que su contenido de grasa se refiere, se pierde cuando le agregamos mantequilla, crema agria, queso y trocitos de tocineta frita. El uso de los aceites y las mantecas en la cocina es uno de los factores que requiere de un manejo cuidadoso para evitar que un nutriente tan importante como la grasa se convierta en promotor de mayores riesgos ante la amenaza de las enfermedades crónicas.

Tamaño de las porciones

Un tercer elemento crítico es el volumen de comida que nos servimos en el plato. Por muy sana que sea una comida, siempre existe la posibilidad de daño a la salud si nos olvidamos de la moderación a la hora de servirnos. En alimentación, más que en otras circunstancias de la vida, tiene una enorme validez el concepto de que una cosa buena no es mejor si se utiliza o se consume en cantidades mayores.

Un ejemplo sencillo, lo encontramos en las ensaladas. El consumo exagerado de ensaladas de hortalizas o vegetales crudos puede ser capaz de producir molestias digestivas importantes, además de ser vehículo de cantidades mayores de aderezos (muchos de los cuales tienen alto contenido de grasa). Aun los alimentos generalmente conocidos como sanos deben consumirse con moderación.

Una alimentación sustentada en estos tres principios, como parte fundamental de un estilo de vida activo, es básica para lograr y mantener el peso que deseamos.


http://univision.midieta.com

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domingo, enero 15, 2006

Eligiendo un plan para bajar de peso

Las revistas, periódicos, radio, televisión y ahora hasta la Internet nos bombardean constantemente con anuncios que prometen una figura ideal en poco tiempo sin la necesidad de hacer dietas ni ejercicios.

Pero, ¿cómo selecciono la mejor dieta?

Sencillo, la mejor dieta es aquella que te permita lograr tus objetivos manteniéndote motivado y sin afectar tu salud.

A continuación te brindamos algunos consejos que debes tener en cuenta a la hora de escoger una dieta:

  1. Tienes que buscar un plan que reconozca tus problemas y tus necesidades particulares. Así que debe estar diseñado especialmente para ti

  2. La dieta que selecciones debe ser una con la cual te sientas de buen ánimo y feliz.

  3. Las metas que proponga el plan deben ser alcanzables.

  4. La dieta debe seguir un plan de menús con comidas variadas y balanceadas.

  5. Pon en duda las dietas que dicen que te brindan una solución rápida.

  6. No creas en las dietas que dicen que pierdes peso sin modificar la forma en que comes.

  7. Para lograr un buen cuerpo debes hacer ejercicio. Ninguna dieta seria y confiable puede asegurar que las personas pueden lograr una buena figura sin realizar ninguna actividad física.

  8. La dieta no debe ser muy restrictiva.

  9. La dieta no debe ser costosa.

  10. Una vez alcanzado el peso deseado, debes seguir un plan de mantenimiento.

  11. El plan de dietas que elijas debe estar diseñado y tener el respaldo de nutricionistas.

  12. La dieta no debe producir efectos secundarios.

  13. Pídele consejos a tu nutricionista para que te asegures que no estés siguiendo un plan que puede ser perjudicial para tu salud.

  14. Si padeces de alguna enfermedad, estás embarazada o estás lactando, tienes que buscar asesoría médica antes de comenzar un plan de dieta.

  15. Los niños no deben seguir dietas especiales, salvo muy contadas excepciones en las cuales se hace un seguimiento médico estricto.

  16. Si te afilias al servicio de dietas de una compañía, verifica los servicios de atención y ayuda. Llama a la línea gratuita del anunciante para saber si resulta fácil comunicarse con un representante de la compañía y el tipo de ayuda que les pueden brindar.

  17. Duda de los testimonios y las fotos de "antes y después" de los participantes de los programas ya que puede ser que sus experiencias no sean necesariamente típicas. Sólo porque una persona haya obtenido éxito con las dietas o los equipos no significa que otros también lo obtendrán.

  18. No creas en las afirmaciones que expresan que un producto puede quemar grasas en una parte particular del cuerpo, por ejemplo, glúteo, caderas o estómago.

  19. Lee las letras pequeñas de los anuncios porque pueden indicarte lo que tienes que hacer para lograr el objetivo final y, además, puede que te digan algo sobre sus riesgos.

  20. Si has encontrado un buen plan que incluya una variedad de alimentos sanos consumidos moderadamente junto a una rutina de ejercicios, confía en él. Los planes para perder peso diseñados por nutricionistas son los mejores, no pierdas esa oportunidad. Te ayudarán no sólo ahora, sino para toda la vida.


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El ataque de las porciones gigantes

Eleazar Lara-Pantin, MD, MSc

Junto con la variedad de alimentos y las formas de preparación saludables, la moderación en el tamaño de las porciones que comemos es esencial para mantener la salud y controlar el peso.

Sin embargo, en la actualidad existe una tendencia opuesta a este principio, cuya colosal presencia se ha abalanzado sobre la población, ha cubierto los medios de difusión y es hoy en día casi parte de nuestra vida. Es la tendencia de restaurantes y centros de comida rápida a servir porciones demasiado grandes, como es evidente y lo han resaltado diversas publicaciones.

Más grandes en Estados Unidos

Las porciones gigantes arremeten más que nada sobre los comensales en Estados Unidos. Tomemos en cuenta un escalofriante ejemplo que menciona Selecciones del Reader’s Digest: un simple croissant pesa 4 onzas y aporta 430 calorías en los Estados Unidos, mientras que en Francia, donde se originó este producto de pastelería, pesa 2 onzas y aporta 215 calorías. ¡La mitad!

Otro ejemplo: una ración de papas fritas de una conocida empresa estadounidense expendedora de hamburguesas pesa en los Estados Unidos 8 onzas y aporta 610 calorías, mientras que en Francia, donde dicha marca se ha hecho popular, la ración de papas fritas pesa apenas 5 onzas y media y aporta sólo 486 calorías. Otro ejemplo muy ilustrativo es el del italianísimo café capuchino, que en su país de origen es servido en una tacita de 4 onzas y media, y que las más famosas tiendas de café de los Estados Unidos sirven en vasos que van desde las 12 onzas para arriba, a los cuales además hay que agregarles, por supuesto, tres o cuatro veces más azúcar.

¡Crecen con el tiempo!

Eso no es todo. El tamaño y el peso de las porciones se ha duplicado desde los años 70 hasta ahora, según un análisis de la revista Shape. Entre los alimentos que ahora se sirven en mayores cantidades están el bagel, el ponqué (muffin), las papas fritas, las papitas (potato chips), la hamburguesa, la pasta servida en restaurantes y hasta las palomitas de maíz.

Aunque el tamaño descomunal de las porciones en los restaurantes y tiendas no es el único factor responsable del incremento de la obesidad en los Estados Unidos y posiblemente en otros países del mundo, no queda la menor duda de que juega un papel muy importante, sobre todo porque el número de personas que se ven obligadas a “comer en la calle” crece también, con el transcurso del tiempo.

Súper descomunales

Cómo si esto fuera poco, una estrategia de ventas muy común en las cadenas de comida rápida es la oferta de aumentar el tamaño de las raciones y hasta del vaso de gaseosa, por sólo unos centavos más. Estas ofertas se anuncian con atractivos nombres, como “súper tamaño” (super size), “grande” (biggie) y doble (double).

No son pocas las personas que caen en esa tentación, quizás sin darse cuenta del impacto que esa “oferta” tiene sobre el contenido calórico de su comida. Si, por lo general, la comida rápida ya es muy rica en grasa y calorías innecesarias, es preferible no mencionar lo que pasa cuando se inflan las porciones a reventar.

Regeneración espontánea

Otra técnica de los restaurantes para atraer a los clientes es el regalo adicional del relleno gratis (free refill) del vaso de refresco elegido – la regeneración espontánea de una porción de por sí gigantesca.

En los Estados Unidos, no sólo nos batimos contra formidables vasos de refresco de entre 24 y 44 onzas (mientras que en Europa sirven un vaso de máximo 12 onzas adornado con una rodaja de limón), sino que cuando lo terminamos ¡nos lo vuelven a llenar, gratis! Como expresión de buen servicio, antes de que nosotros terminemos de consumir el primer enorme vaso de gaseosa, ya lo habrán reemplazado por otro de igual tamaño, del cual nos sentiremos obligados a tomar aunque sea parte de su contenido como educada expresión de agradecimiento a la cortesía de quienes atienden nuestra mesa.

Y entonces, ¿qué hacer?


A continuación presentamos algunas sugerencias para enfrentarnos a las porciones gigantes:

  • Pensar que, cuando de comer se trata, el negocio no está en recibir más cantidad de comida por nuestro dinero, sino en procurar no hacernos daño con lo que comemos.
  • En lo posible, no ordenar aperitivos (appetizers) o seleccionar solamente un buen y saludable aperitivo en vez del enorme plato principal.
  • Si nos decidimos por un plato principal (entree), llevar a casa parte de lo que nos han servido en exceso para compartirlo con otros.
  • Dar preferencia a una deliciosa porción de fruta ante la tentadora imagen de los postres.
  • Optar por el agua o las gaseosas light o dietéticas en vez de las tradicionales cuando de bebidas se trata.

*Especialista en Nutrición. Vicepresidente de Desarrollo de Productos de DrTango, Inc.

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miércoles, enero 11, 2006

Obesidad y genética

Las crecientes tasas de obesidad parecen ser consecuencia de la vida moderna y el acceso a grandes cantidades de alimentos ricos al paladar y altos en calorías, y a una necesidad limitada de realizar actividades físicas. Sin embargo, este ambiente de abundancia afecta de forma diferente a las personas.

Algunas son capaces de mantener un balance razonable entre la ingesta y el gasto de energía. Otras sufren de un desbalance crónico que favorece la ingesta de energía, lo que se expresa en sobrepeso y obesidad. ¿Qué es lo que marca la diferencia entre ambos tipos de personas?

LO QUE CONOCEMOS

Los parientes biológicos tienden a parecerse entre ellos de muchas formas, una de ellas: el peso corporal. Las personas con antecedentes familiares de obesidad pueden estar predispuestas a aumentar de peso y, por ende, las intervenciones para prevenir la obesidad son especialmente importantes.

LO QUE NO SABEMOS

¿Por qué los parientes biológicos tienen mayores similitudes en relación al peso corporal? ¿Cuáles son los genes que sustentan esta observación? ¿Se ven las mismas asociaciones genéticas en cada familia? ¿Cómo afectan estos genes el metabolismo de la energía y su regulación?

LO QUE CONOCEMOS

En un ambiente de constante ingestión de alimentos y actividad física, algunas personas responden de forma diferente. Unas personas guardan más energía en forma de grasa en ambientes de abundancia; otras, por el contrario, pierden menos grasa en ambientes de escasez. Estas diferentes respuestas se deben, en gran medida, a la variación genética entre los individuos.

LO QUE NO SABEMOS

¿Por qué las intervenciones basadas en la dieta y el ejercicio son más eficaces en unas personas que en otras? ¿Cuales son las diferencias biológicas entre los que responden mejor y los que no lo hacen? ¿Cómo podemos utilizar estos hallazgos para diseñar intervenciones a la medida que se enfoquen en las necesidades específicas de la persona?

LO QUE CONOCEMOS

El almacenamiento de grasa está regulado durante períodos largos de tiempo por
sistemas complejos de interacción entre los tejidos grasos, el cerebro y las glándulas endocrinas, como el páncreas y la tiroides. El sobrepeso y la obesidad pueden ser el resultado de un muy pequeño desbalance de mayor ingestión de energía durante un período largo de tiempo.

LO QUE NO SABEMOS

¿Qué elementos de las interacciones de los sistemas de regulación de energía son diferentes entre los individuos? ¿Cómo estas diferencias afectan el metabolismo de la energía y su regulación?

LO QUE CONOCEMOS

En muy contadas ocasiones, las personas
sufren mutaciones en genes individuales que resultan en una obesidad severa que se inicia en la infancia. El estudio de estos individuos ofrece conocimientos sobre los complejos mecanismos que regulan la ingesta y el gasto de energía.

LO QUE NO SABEMOS
¿Existen síndromes adicionales de obesidad causados por la mutación de genes individuales? Si esto es cierto, ¿cuáles son? ¿Cuáles son los antecedentes, las estrategias de manejo del peso y sus resultados en estos individuos?

LO QUE CONOCEMOS

Las personas obesas tienen similitudes genéticas que pueden brindar claridad sobre
las diferencias biológicas que predisponen al aumento de peso. Este conocimiento puede
ser útil para prevenir o tratar la obesidad en personas que tienen esta predisposición.

LO QUE NO SABEMOS
¿Cómo las variaciones genéticas compartidas por personas obesas afectan la expresión de los genes y sus funciones? ¿Cómo interactúan la variación genética y los factores ambientales para producir la obesidad? ¿Cuáles son las características biológicas asociadas con la tendencia a aumentar de peso? ¿Cuáles factores ambientales contribuyen a favorecer esas tendencias?

LO QUE CONOCEMOS

Las compañías farmacéuticas están utilizando enfoques genéticos (farmacogénicos) para desarrollar nuevas estrategias en el uso de medicamentos para tratar la obesidad.

LO QUE NO SABEMOS
¿Podrán los enfoques farmacológicos beneficiar a la mayoría de las personas afectadas por la obesidad? ¿Serán esos medicamentos accesibles para la mayoría de las personas?

LO QUE CONOCEMOS
La tendencia a guardar energía en forma de grasa se considera el resultado de miles de años de evolución en ambientes caracterizados por frágiles cadenas alimentarias. En otras palabras, quienes eran capaces de guardar energía en tiempos de abundancia, tenían mayores probabilidades de sobrevivir durante los períodos de hambrunas y trasmitir esta tendencia a sus descendientes.

LO QUE NO SABEMOS

¿Cómo se pueden contrarrestar miles de años de presión evolutiva? ¿Se pueden identificar y controlar factores específicos en los ambientes modernos (diferentes a los que son obvios) para contrarrestar más eficazmente estas tendencias?

Lo que esto significa:

Para las personas con predisposición genética a aumentar de peso, prevenir la obesidad es el mejor curso de acción. Las personas con esta predisposición pueden requerir intervenciones personalizadas y mayor apoyo para que tengan éxito en su objetivo de mantener un peso saludable.

La obesidad es una condición crónica que dura toda la vida y es el resultado de un ambiente de abundancia calórico y relativa inactividad física, influenciado por un genotipo susceptible. Para las personas con esta predisposición, prevenir la obesidad es el mejor curso de acción.

Los genes no son una condena del destino. En muchos casos, la obesidad se puede prevenir o controlar con una combinación de dieta, actividad física y medicamentos.

Se están desarrollando medicamentos que pueden contribuir a perder de peso o a mantener un peso saludable y se espera que estén disponibles en unos pocos años.

Las personas afectadas por sobrepeso y obesidad son, a menudo, víctimas de estigmatización y discriminación. Es hora de dejar de culpar a la víctima. Muchos investigadores de la obesidad creen que las personas que sufren con su peso se enfrentan a miles de años de evolución que dictaminan que se debe guardar grasa en tiempos de abundancia para utilizarla cuando lleguen los tiempos de escasez. Es hora de reconocer la lucha de estas personas, entender los desafíos que enfrentan y apoyar la necesidad que tienen de esforzarse toda la vida para tener una mejor salud.

http://www.panactual.com/noticias_detalles.asp?noti_code=29553

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