- Obesidad y Salud ***

 

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miércoles, junio 28, 2006

La vida de dieta en dieta

Eleazar Lara-Pantin, MD, MSc.*

Un gran número de personas que tienen sobrepeso pasan gran parte de sus vidas de dieta en dieta, lo cual, en vez de contribuir a la solución del problema que les preocupa, contribuye a agravarlo de múltiples maneras.

Gordos, pero desnutridos

Las dietas sucesivas tienen dos elementos principales que lo caracterizan. El uno es restringir marcadamente las calorías. El otro es eliminar los micronutrientes que son indispensables para la salud y la vida. Esto sucede cuando se eliminan alimentos de la dieta debido a las calorías que aportan, sin considerar que son un vehículo fundamental de micronutrientes indispensables.

No es lógico esperar que el organismo funcione bien sin tener los micronutrientes necesarios; de hecho, quienes se dedican a restringir las calorías terminan con problemas propios de la desnutrición sin lograr perder el exceso de peso que les agobia.

Es muy importante comenzar por analizar las verdaderas causas del problema que afecta a cada persona con sobrepeso, para actuar sobre ellas y alcanzar la figura corporal que desea sin hacerle daño al cuerpo.

¿Hacer dieta o comer bien?

El aumento de los depósitos de grasa que caracteriza a la obesidad es consecuencia del consumo de un volumen de alimentos superior al que nuestro cuerpo necesita. Esta necesidad varía de persona a persona. Las cantidades de alimento que requiere un individuo muy activo son diferentes a las que debe ingerir una persona de hábitos sedentarios, lo cual puede explicar, de una manera sencilla, por qué cantidades similares de comida engordan a unos y a otros no.

Lo primero que debe hacer una persona insatisfecha con su peso es analizar y evaluar su estilo de vida, con el propósito de equilibrar lo que come con lo que gasta (tipo de trabajo o ejercicios, entre otros). Si está claro que hay un problema de consumo alimentario superior a lo que realmente necesita, debe ajustar su alimentación a sus necesidades.

Si es notoria su actitud sedentaria, debe aumentar sus niveles de actividad física, no sólo para rebajar de peso, sino también para prevenir las enfermedades crónicas, que representan hoy las principal causa de muerte en el mundo desarrollado.

Para adecuar la alimentación a las necesidades, en la mayoría de los casos basta con controlar los excesos, no eliminando totalmente esos alimentos que sabemos que estamos comiendo de más porque nos gustan, sino disminuyendo el tamaño de sus raciones y la frecuencia de su consumo.

Es necesario recordar una verdad nutricional que nunca ha perdido vigencia: lo importante es comer de todo sin abusar de nada.

Nuestro concepto de la dieta tiene dos problemas fundamentales:

  • La mayoría de la gente entiende como dieta un listado de prohibiciones que encabezan los alimentos preferidos, acompañado de otro listado de recomendaciones que no nos gustan.
  • Muchas personas se hacen la pregunta: ¿Por cuánto tiempo debo seguir la dieta?

La verdad es que una persona con sobrepeso tiene que hacer cambios permanentes en su esquema alimentario y no hacer una “dieta para rebajar”. Al momento de abandonar la dieta restringida para regresar a lo que antes hacía, le llevará progresivamente hacia un peso superior al que tenía al comenzar “aquella primera dieta”.

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domingo, junio 18, 2006

¿Por qué se engorda al dejar de fumar?

Hay factores que al dejar de fumar predisponen a ganar peso. Dejar el tabaquismo afecta a las hormonas, al sistema nervioso, al sentido del gusto y del olfato, a la capacidad de digerir y asimilar los nutrientes de los alimentos. En el aspecto psicológico, influye en el padecimiento de ansiedad e insomnio que de alguna forma hay que combatir, y comer da la sensación de que se superan.

¿Qué sucede en nuestro cuerpo cuando se deja de fumar?

La nicotina es el componente más Adictivo del tabaco. En la persona que fuma, dicha sustancia actúa disminuyendo su apetito, los movimientos musculares a lo largo de todo el sistema digestivo (en especial a nivel de estómago e intestino), necesarios para la digestión de los alimentos. Actúa también reduciendo la función de la vesícula biliar -almacén de bilis- necesaria para la asimilación de las grasas-, y de otras secreciones digestivas, lo que dificulta el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos.

No sólo la nicotina, sino el resto de componentes del tabaco, actúan sobre nuestro organismo. Por ello, cuando se deja de fumar el cuerpo acusa una serie de efectos a distintos niveles, como son:

Aumenta el estrés y la ansiedad, por un estímulo extra del sistema nervioso (se produce más adrenalina) lo que puede conducir a comer más de lo debido, y sobre todo peor, o alimentos más calóricos y menos nutritivos.

Mejora el sentido del gusto y del olfato. Se disfruta más de lo que se come. Esto puede hacer que se coma más cantidad de alimentos de los que se está acostumbrado, haciendo la dieta más calórica.

La digestión y el aprovechamiento de los nutrientes es más eficaz. El consumo de tabaco se acompaña de una mayor secreción ácida en el estómago. Cuando se deja de fumar los niveles de estas sustancias ácidas se normalizan y mejora el movimiento de las paredes intestinales con lo cual aumenta la absorción de los alimentos y mejora su asimilación.

Aún así, si se lleva a cabo una alimentación adecuada y se realiza algo de ejercicio, dejar de fumar no implica que forzosamente se vaya a engordar.



Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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jueves, junio 15, 2006

Obesidad aumentó 38,5% en últimos 14 años y afecta 24% españoles

La obesidad entre la población española de 20 a 60 años aumentó en los últimos catorce años del 17,4 al 24,1 por ciento, lo que supone un incremento del 38,5 por ciento, según un estudio presentado en el 28 Congreso de la Sociedad Española de Endrocrinología y Nutrición (SEEN) inaugurado hoy en Sevilla .

Dicho estudio, que comenzó a elaborarse en 1992 para conocer la prevalencia e incidencia de los factores de riesgo cardiovasculares y los hábitos dietéticos, también ha detectado que la prevalencia de la obesidad es más frecuente en mujeres -el 27,9 por ciento- que en hombres, el 19,5 por ciento.

El sobrepeso, medido según el Indice de Masa Corporal (IMC), alcanza dimensiones más notables entre los hombres -el 61,6 por ciento- que entre las mujeres: el 31,7 por ciento.

Globalmente la prevalencia de sobrepeso ha experimentado un crecimiento del 37,6 al 44,1 por ciento en este periodo.

Por edades, el aumento de las tasas de obesidad ha sido menor en los menores de 50 años (aumentó del 12,9 al 15,6 por ciento) que en los de más de 50 años (del 33,3 al 38,3 por ciento).

El análisis evolutivo del IMC en la misma población pone de manifiesto que por cada década, dicho IMC medio se incrementó en 1,7 kilogramos.

Actualmente, el 41,7 por ciento de los encuestados no realizan actividad física alguna.

Las conclusiones de los doctores Rubio, Gómez de la Cámara, Del Campo, Jurado, De Dios, Gómez-Gerique y Gutiérrez-Fuentes, autores de este estudio destacan que el crecimiento de la obesidad ha sido mayor que el del sobrepeso y que dos tercios de la población española tiene exceso de peso, alcanzando a más del 80 por ciento de los mayores de 50 años.

'Esta realidad sitúa a España con las tasas más altas de obesidad en Europa occidental', informó a Efe un portavoz de este congreso médico.




Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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lunes, junio 12, 2006

Refrigerios saludables

Claudia M. González, MS, RD, LD/N*

A menudo, cuando nos apetece comer una merienda o bocadito entre comidas, terminamos eligiendo una con grandes cantidades de azúcares y grasas saturadas, lo cual no es de extrañar, pues nos encontramos bajo el bombardeo constante de mensajes y promociones de convenientes y accesibles comidas ligeras, bocadillos, dulces y bebidas que desafortunadamente suelen aportar un alto contenido calórico.

Aunque no es inconveniente comer meriendas de este tipo de vez en cuando, el problema surge si te inclinas con más frecuencia por las galletas, papas fritas, chocolate o helados en lugar de un alimento saludable.

Puesto que la selección apropiada de tus meriendas te ayudará a controlar tanto tu apetito como tu peso, tus mejores opciones son las frutas frescas o verduras crudas que, además de llenar tu estómago, te aportarán vitaminas, minerales y fibra, sumamente esenciales para tu salud y de muy pocas calorías.

No es tan difícil como parece. Continúa leyendo y te daremos algunos consejos útiles.

Esquiva los “vacíos”

Lamentablemente, los alimentos más fáciles de conseguir suelen ser los que más engordan. Muchos de los alimentos listos para comer, en especial los productos procesados, como la soda, el chocolate y los perros calientes (hot-dogs), contienen grandes cantidades de azúcares y grasas saturadas.

Estos se conocen como “alimentos vacíos” porque en una porción pequeña aportan muchas calorías, aunque lo más probable es que no satisfagan tu apetito. Aún más, si te alimentas regularmente a base de este tipo de comidas corres el riesgo de engordar, padecer enfermedades crónicas (como la diabetes) y sufrir deficiencias vitamínicas y de minerales.

Estos alimentos deben consumirse esporádicamente y no a diario. Piensa que más vale tu salud que la conveniencia de abrir una bolsita llena de químicos.

Elecciones de primera

Las meriendas bien seleccionadas y planeadas no solamente son sanas y nutritivas, sino que al mismo tiempo pueden ser sabrosas y fáciles de preparar. Considera las siguientes opciones:

  • Frutas. Estas son las meriendas más rápidas, sanas y accesibles. Existe una gran variedad de frutas que se cultivan en diferentes épocas del año, lo que te permitirá variarlas de acuerdo a la estación. Las frutas están en la categoría de “alimentos densos”, ya que proveen varios nutrientes y pocas calorías en una porción moderada.
  • Palomitas de maíz bajas en grasa y ligeramente saladas.
  • Vegetales. Puedes preparar una merienda sustanciosa con estos alimentos ricos en vitaminas y minerales, mezclando varios tipos de verduras como la zanahoria, tallos de apio, tomates, rodajas de pepino y hojas de lechuga. Evita ponerles condimentos altos en calorías, ya que arruinarás el propósito de comer algo saludable.

Planear para triunfar

Uno de los mejores consejos que te podemos dar es planear con anticipación tus comidas (desayuno, almuerzo, cena y meriendas), pues así evitarás consumir alimentos poco nutritivos y altos en calorías, al tiempo que controlarás tu peso.

Como estrategia, almacena una cantidad de alimentos nutritivos en tu refrigerador. Cuando tengas tiempo de cocinar, prepara una buena comida con alimentos frescos, pero en mayor cantidad de la que vayas a consumir en ese momento, y conserva la que sobre en el congelador para que simplemente la descongeles cuando tengas prisa, en lugar de comprar alguna comida rápida.

Recuerda que, cuando tenemos hambre, somos capaces de comer cualquier cosa tengamos a la vista. Por lo tanto, actúa con precaución y ten siempre a la mano comidas y meriendas saludables.

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domingo, junio 04, 2006

Podría combatirse a obesidad con límites a sabores

LINDSEY TANNER

Associated Press

CHICAGO - Olvídese de contar carbohidratos y calorías. Según un investigador en obesidad, el doctor David Katz, la manera de perder peso es limitar los sabores.

Katz, quien es director del Centro de Investigación par la Prevención de la Universidad de Yale, afirma que la gente deja de comer cuando el centro de apetito del cerebro registra "lleno".

Sin embargo, cuando se consumen alimentos con muchos sabores, esto puede llevar a comer demasiado, debido a que los diferentes sensores deben de dar un mensaje de saciedad para que el apetito disminuya.

La dieta típica estadounidense "es una cacofonía demente de sabores", afirmó Katz esta semana durante una escala de una gira para presentar un libro en Chicago.

En vez de ello, Katz apoya las comidas en las que se enfoca en un sabor, por ejemplo, un día de manzana, otro de ajonjolí, e incluso un ocasional día de chocolate.

La idea es quizás menos aburrida de lo que parece. Por ejemplo, si se escoge un día de piña, se tiene jugo de piña y cereal para el desayuno; una ensalada con piña, nueces, carne de pollo y galletas sin levadura para el almuerzo; camarones a la piña, leche búlgara, guisantes salteados y ensalada mixta para la cena, y como postre anillos de piña acaramelados.

La teoría y la práctica están detallados en el nuevo libro de Katz, titulado "The Flavor Point Diet", basado en un fenómeno poco publicado llamado saciedad por sensorial específico.

Ese es un término que se utiliza para describir cómo los alimentos se vuelven menos apetecibles cuando suficiente cantidad de ellos son consumidos.

Cada nuevo sabor renueva el proceso, según han demostrado nuevos estudios


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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