- Obesidad y Salud ***

 

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sábado, junio 28, 2008

Los sospechosos de siempre

MiDieta™

Hoy sabemos que para alimentarse bien no es una buena elección desterrar alimentos. Eliminar completamente de la dieta ciertas comidas no hace más que generarnos un enorme deseo de comerlas...

Por eso, la clave está en ser moderado en la frecuencia y las porciones, y respetar el diseño del plan de dieta o conversarlo con el nutricionista. Hay algunos alimentos que conviene dejar para ocasiones especiales de la semana o de la dieta, consumir en pequeñas cantidades o elegir las versiones dietéticas. Algunos de los sospechosos de siempre son:

Croissants. Son concentrados de azúcar y grasa y aportan aproximadamente 500 calorías cada uno. Opta por tostadas con queso blanco y mermelada dietética.

Mayonesa. Una cucharada sopera de mayonesa común contiene 200 calorías, en tanto que la versión light tiene menos de la mitad. No agregues más de 1 cucharadita. Puedes reducir más las calorías y grasas si usas mostaza (20 calorías por cucharada) o ketchup.

Aderezos para ensaladas. Habituales en la mesa estadounidense, aportan también muchas calorías y grasa. Elije las opciones bajas en calorías, o cambia por vinagre, limón, aceto balsámico (en la cantidad deseada) y aceite de oliva (poca cantidad).

Queso. Es un alimento importante para incluir diariamente. Los quesos más duros aportan más cantidad de calcio, pero también de grasa. Conviene elegir los semiduros magros.

Pop corn. El que compramos en los puestos de la calle, en el cine o en los comercios se prepara generalmente con gran cantidad de aceite o margarina y azúcar. Hazlo en casa en cacerola de teflón, sin manteca. Pero lo ideal es comerlo muy de vez en cuando.

Salchichas. La mayoría tiene un alto porcentaje de grasa. Tres salchichas comunes tienen 210 calorías, y tres light, 105. Sé moderado al consumirlas.

Salsas. La más recomendada es la salsa de tomate al natural con muy poco aceite y condimentos a gusto. Las salsas fritas, con quesos, mucho aceite, huevos y crema generalmente elevan enormemente la cantidad de grasas y calorías.

Gaseosas. Técnicamente, las gaseosas no deberían clasificarse como alimento. Pero es tal su consumo que han sido incluidos dentro de las causas del aumento de peso en la población. No poseen ningún valor nutritivo, pero aportan alta cantidad de calorías (medio vaso de gaseosa común aporta 40 calorías). La mayoría de los nutricionistas no encuentran ninguna razón para mantenerlas dentro de una dieta, salvo el deseo de tomarlas. Reemplázalas por agua o jugos light, o bebe gaseosas light (un vaso aporta una caloría).

Helados. Una cucharada grande de helado de crema (100 gramos) puede aportar unas 210 calorías. Hay muchas opciones bajas en calorías y grasas en el mercado.

Hamburguesa con bacon y queso. Prefiere las caseras, preparadas con carne desgrasada y verduras. Ponles jamón desgrasado. Recuerda que los acompañantes, papas fritas, gaseosa y mayonesa, son tentadores pero muy poco recomendables.


http://www.midieta.com/


 

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sábado, junio 07, 2008

El aumento de peso podría basarse no tan sólo en lo que usted come

Un estudio sugiere que la sustancia química del cerebro llamada serotonina influencia el metabolismo de la grasa

Por Alan Mozes
Reportero de Healthday

(FUENTS: Kaveh Ashrafi, Ph.D., assistant professor, department of physiology and Diabetes Center, University of California, San Francisco; Alice H. Lichtenstein, D.Sc., director, Cardiovascular Nutrition Lab, Gershoff Professor of Nutrition, USDA Human Nutrition Research Center, Tufts University, Boston, and immediate past chair, nutrition committee, American Heart Association; June 2008, Cell Metabolism)

JUEVES 5 de junio (HealthDay News/Dr. Tango) -- "Uno es lo que come" es una frustrante obviedad familiar para los que piensan en su dieta al elegir entre zanahorias o pastel de zanahoria. Pero una investigación reciente sugiere que el control del peso no es un asunto de tan sólo lo que uno se lleva a la boca, sino también de cómo el sistema nervioso está genéticamente predispuesto a procesar la grasa.

La teoría se basa en investigación con lombrices que sugiere que la sustancia química cerebral llamada serotonina, que hace mucho se sabe tiene propiedades de control del apetito, depende de vías nerviosas independientes pero coordinadas para impulsar no tan sólo el hambre, sino también el metabolismo de la grasa.

"Deseo aclarar que no hay absolutamente nada en nuestro estudio que diga que una buena nutrición y actividad no es importante o no es buena para uno", enfatizó el autor principal del estudio Kaveh Ashrafi, profesor asistente del departamento de fisiología y del Centro de diabetes de la Universidad de California en San Francisco. "Pero dicho eso, creo que es importante darse cuenta de que la genética es un importante factor contribuyente al peso corporal".

Los nuevos hallazgos, basados en investigación con las lombrices C. elegans, aparece en la edición de junio de la revista Cell Metabolism.

Ashrafi y sus colegas notaron que, aunque las lombrices son obviamente organismos más pequeños y sencillos que los humanos, molecularmente son muy parecidas, ya que tienen unos 20,000 genes, en comparación con los 25,000 genes de los humanos. Y tanto humanos como lombrices han evolucionado genéticamente para proteger y conservar la energía dependiendo de la disponibilidad de alimentos, señalaron los investigadores.

Debido a estas similitudes, los investigadores intentaron deconstruir parcialmente el sistema nervioso de las lombrices dando seguimiento a receptores con los que la serotonina se conecta cuando provoca conducta de ingesta alimentaria en las lombrices. Entonces, rastrearon sólo las vías que la serotonina activa cuando regula el control de la grasa.

Los investigadores se sorprendieron al encontrar que las vías de ingesta y utilización de grasa dirigidas por la serotonina son, de hecho, dos canales separados, cada uno operando de manera complementaria pero "molecularmente disociada".

Además, la conducta alimentaria de las lombrices parecía depender de un cambio en el sistema nervioso (activado tanto genética como ambientalmente) respecto a cuánta comida había disponible para el consumo. Cuando la comida escaseaba, las reservas de grasa se acumulaban y la tasa metabólica de las lombrices se ajustaban para conservar energía y ahorrar grasa para los días malos.

Las comparaciones con los humanos obviamente se ven limitadas por diferencias sistémicas apreciables. Por ejemplo, loa autores señalaron que los niveles altos de serotonina parecían conducir a la pérdida de grasa en las lombrices, al igual que en los humanos. Pero mientras en las lombrices los aumentos de serotonina llevan a comer más y a perder grasa, se sabe que en los humanos los aumentos de serotonina impulsan a comer menos, lo que a su vez lleva a la disminución del tejido graso.

Sin embargo, Ashrafi y su equipo concluyeron que su análisis de las lombrices ofrece indicaciones claras entre especies de que si uno es gordo o delgado no se basa en un cálculo puro de la ingesta calórica sino que es un complejo resultado de múltiples cálculos del sistema nervios que se basa en factores tanto genéticos como ambientales.

"Aún no sabemos la respuesta real", dijo Ashrafi. "Apenas comenzamos a explorar la superficie. Pero creo que hay bastantes probabilidades de que esto suceda en la mayoría de los organismos. Y el hecho es que el consumo de alimentos se trata de un proceso muy dinámico, con un potente componente genético que claramente va más allá de la dieta".

Alice H. Lichtenstein, directora del Laboratorio de nutrición cardiovascular del Centro de investigación de nutrición humana de la Universidad de Tufts y el USDA de Boston, advirtió que atribuir el aumento en peso y grasa a fuentes ambientales o genéticas puede ser difícil o complicado.

"Sabemos claramente que el sistema nervioso tendrá un impacto sobre la ingesta alimentaria, y la exploración de predisposiciones genéticas hacia el aumento de peso y la obesidad no es nueva", apuntó. "De hecho, durante mucho tiempo ha habido una inmensa cantidad de esfuerzo dedicada a averiguarlo".

"Este estudio probablemente agrega una nueva dimensión a trabajo que se está llevando a cabo", añadió Lichtenstein, ex presidenta inmediata del comité de nutrición de la American Heart Association. "Pero el asunto es real y extremadamente complicado. Así que aunque pienso que es importante traer a la luz todas las distintas probabilidades de qué puede tener un impacto en el peso, ciertamente aclararlo todo llevará mucho tiempo".

http://healthfinder.gov/

 

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domingo, junio 01, 2008

El sedentarismo en el trabajo, uno de los factores claves en el aumento de la obesidad

Los expertos coinciden en clasificar la obesidad como la epidemia del siglo XXI

Madrid, 31 mayo 2008 (mpg/AZprensa.com)

Los expertos coinciden en clasificar la obesidad como la epidemia del siglo XXI. Su aumento en España se debe a una mayor ingesta de calorías en la alimentación pero también al mayor sedentarismo en el lugar de trabajo y en el tiempo de ocio. Junto con estos factores, existen evidencias que relacionan el IMC y la renta y que además el nivel de formación o de estudios también influye.

Estos temas se han abordado en las XXVIII Jornadas de Economía de la Salud que se están celebrando en Salamanca y que han reunido a más de 425 expertos en este ámbito del conocimiento

En los últimos años ha habido un desplazamiento del Índice de Masa Corporal (IMC) tanto en hombres como en mujeres y en todos los grupos de edad, si bien se ha estancado en la última década debido por una parte a cambios en ingesta de calorías, mas cantidad- pero también a una menor tasa de ejercicio físico.

Precisamente la actividad física es uno de los factores considerados clave en el aumento de la obesidad en diferentes ámbitos: tiempo libre, sitio de trabajo, desplazamiento al sitio de trabajo y hogar. En el caso del tiempo libre, la tendencia a no hacer ejercicio se ha establecido en ambos sexos y esta empeorando ligeramente en mujeres, dato que es común en todas las encuestas, según ha señalado Félix Lobo, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid en su ponencia.

Pero la clave esta en que el principal responsable de la obesidad en España y en el mundo occidental es el sedentarismo en el puesto de trabajo. En los últimos años, por ejemplo, ha descendido claramente el número de personas que trabajan en agricultura, una actividad en la que se hace mucho ejercicio, y por el contrario ha aumentado el porcentaje de personas dedicadas al ámbito servicios.

En cuanto al medio de desplazamiento al lugar de trabajo, cada vez menos personas van andando y utilizar el transporte público o el coche particular, por la estructura de las ciudades, el poco tiempo, el ritmo de vida acelerado.

En el hogar también ha habido cambios en las costumbres que han favorecido el sedentarismo: por ejemplo, si hace 20 años sólo el 21% de los hogares tenia 2 o mas televisores, en 2004 este porcentaje ya era del 62%. Igual ha sucedido con elementos tan cotidianos actualmente como el mando a distancia, el ordenador o la consola .

Otros elementos que ya han demostrado influir en el aumento de la obesidad es el mayor tamaño de las raciones, un claro ejemplo de ello, Estados Unidos.

Contrariamente, comer fuera de casa no se relaciona con un mayor índice de obesidad, pero sin picar entre horas o comer mayor cantidad, y dormir poco. Asimismo, desayunar cada día ayuda a controlar el peso.

Las universitarias, más delgadas

Según Beatriz Gonzalez López-Varcarcel, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, otro dato que cabe destacar en este sentido es que existe una relación entre el IMC y la renta y que además el nivel de formación o de estudios también influye. Por ejemplo sóllo el 5% de las universitarias españolas son obesas, mientras que este porcentaje en mujeres que solo han cursado estudios primarios alcanza el 23%. En este sentido, ha señalado que toda política contra la obesidad debe entenderse como política de igualdad, es decir, que comer sano o hacer ejercicio deben ser opciones atractivas, de bajo coste y que estén al alcance de todo el mundo

http://www.azprensa.com/


 

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