- Obesidad y Salud ***

 

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lunes, agosto 25, 2008

Investigan un método para que la grasa se transforme en energía y no se acumule en el organismo

La clave está en un tipo de células llamadas adipocitos marrones que convierten la grasa en energía

* Fecha de publicación: 24 de agosto de 2008

Aunque de momento sólo se han dado pequeños pasos, investigadores están estudiando el comportamiento de las grasas en el organismo humano. El metabolismo cuenta con dos tipos de tejido graso: uno adiposo blanco que almacena calorías y el marrón, que quema energía para mantener la temperatura adecuada. O sea, que este tejido, formado por las células denominadas adipocitos marrones, aprovecha la grasa para generar energía.

Los recién nacidos cuentan con numerosos adipocitos marrones pero durante la infancia y la edad adulta estas células se desactivan. La idea de los científicos es conseguir que el cuerpo adulto sea capaz de generar ese tipo de células para así evitar que la mayoría de la grasa se acumule en el organismo.

Concretamente, dos grupos de investigación estadounidenses han realizado un experimento con ratones en el que han conseguido incrementar la producción de adipocitos marrones. Además, han demostrado que estas células pueden obtenerse a partir del tejido muscular.

Dos vías

El doctor Yu-Hua Tseng, del Centro de Diabetes Joslin, y Bruce Spiegelman, del Centro Oncológico Dana Farber, han trabajado siguiendo dos vías distintas. El grupo de Tseng ha identificado a una proteína -BMP7- como el mecanismo que regula la producción de esa grasa marrón y ha probado que con su ayuda pueden estimular artificialmente la producción de estas células. Los científicos suministraron esa proteína a un grupo de ratones y observaron cómo pese a comer igual, engordaban menos que los que no recibieron la terapia.

El grupo de Spiegelman, en cambio, se ha centrado en la proteína PRDM16, que "controla" el desarrollo de los adipocitos marrones. Cuando PRDM16 está presente, las células se convierten en grasa marrón y cuando está ausente se transforman en músculos.

Uno de los datos que se deducen de estos trabajos es que las células musculares y los adipocitos marrones están más relacionadas de lo que se pensaba. Según la investigadora Barbara Cannon, los adipocitos marrones "deberían empezar a considerarse como una célula muscular que ha acumulado grasa".

El desarrollo de estas investigaciones puede llevar al descubrimiento de fármacos más eficaces en el tratamiento contra la obesidad.

http://www.consumer.es/

 

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miércoles, agosto 13, 2008

Estudios profundizan en el riesgo de problemas cardiacos con la obesidad

No todas las personas que tienen exceso de peso están en peligro metabólico, pero el tamaño de la cintura tiene que ver incluso entre quienes tienen peso normal

(FUENTE: JAMA/Archives journals, news release, Aug. 11, 2008)

LUNES, 11 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Según dos estudios, algunas personas obesas no parecen estar en mayor riesgo de enfermedad cardiaca, mientras que algunas personas de peso normal podrían tener varios factores de riesgo de enfermedad cardiaca.

En el primero de los estudios, investigadores alemanes analizaron a 314 personas entre los 18 y los 69 y las dividieron en cuatro grupos, peso normal, exceso de peso, obesos pero aún sensibles a la insulina y obesos con resistencia a la insulina.

Las personas de los grupos de exceso de peso y obesidad tenían más grasa corporal y visceral (grasa abdominal alrededor de los órganos internos) total que los que tenían peso normal. Sin embargo, las personas obesas que tenían resistencia a la insulina tenían más grasa dentro de los músculos esqueléticos e hígados que las personas obesas que no tenían resistencia a la insulina. Las personas obesas que tenían resistencia a la insulina también tenían arterias carótidas de paredes más anchas, una señal preliminar del estrechamiento de las arterias, una afección conocida como aterosclerosis.

Las sensibilidad a la insulina y el espesor de las paredes arteriales fueron iguales entre las personas obesas que no tenían resistencia a la insulina y las personas de peso normal.

"En conclusión, ofrecemos evidencia de que se pueda identificar una obesidad metabólicamente benigna y que podría proteger contra la resistencia a la insulina y la aterosclerosis", señalaron el Dr. Norbert Stefan y sus colegas de la Universidad de Tubinga. "Además, nuestros datos sugieren que la acumulación ectópica (en el lugar incorrecto) de grasa en el hígado podría ser más importante que la grasa visceral para determinar un fenotipo beneficioso como ese en la obesidad".

El estudio aparece esta semana en la revista Archives of Internal Medicine.

En otro estudio en la misma edición de la revista, investigadores estadounidenses reunieron anormalidades del peso corporal y cardiometabólicas (como la hipertensión, la hipertrigliceridemia y los niveles reducidos de colesterol de lipoproteína de alta densidad o "bueno") de 5,440 adultos que participaron en las Encuestas nacionales de examen de la salud y la nutrición en 1999 y 2004.

Las personas que no tenían anormalidades o solo una se consideraron metabólicamente sanas, mientras que las que tenían dos o más anormalidades eran metabólicamente anormales.

"Entre los adultos estadounidenses a partir de los veinte años, el 23.5 por ciento (unos 16.3 millones) de los adultos de peso normal eran metabólicamente anormales, mientras que el 51.3 por ciento (unos 35.9 millones) de adultos que tenían exceso de peso y el 31.7 por ciento (unos 19.5 millones) de adultos obesos estaban metabólicamente sanos", escribieron Rachel P. Wildman y sus colegas del Colegio de medicina Albert Einstein.

Los adultos de peso normal que tenían anormalidades metabólicas tendían a ser de mayor edad, a ser menos activos físicamente y a tener cinturas más grandes que los adultos de peso normal sanos, decía el estudio. Las personas obesas que no tenían anormalidades metabólicas tenían más probabilidades de ser más jóvenes, negras, más activas físicamente y a tener cinturas más pequeñas que quienes tenían factores de riesgo metabólicos.

"Estos datos señalan que una proporción considerable de los adultos estadounidenses obesos y de los que tienen exceso de peso están metabólicamente sanos, mientras que una proporción considerable de adultos de peso normal expresan un conjunto de anormalidades cardiometabólicas" concluyeron los investigadores. "Hacen falta estudios posteriores sobre los mecanismos conductuales, hormonales, bioquímicos y genéticos que subyacen a estas respuestas metabólicas diferenciales al tamaño corporal, que además probablemente complementen una mejor identificación de objetivos posibles de intervención para la obesidad y mejoren las herramientas de evaluación de la enfermedad cardiovascular".

"Ambos informes recalcan la naturaleza benigna de la acumulación de grasa fuera del abdomen", escribió en un editorial acompañante el Dr. Lewis Landsberg, del Centro integral para la obesidad de la Universidad Northwestern de Chicago.

"En ambos estudios, el efecto perjudicial de la acumulación de grasa visceral y la circunferencia de la cintura relacionada, se demostraron claramente y confirmaron estudios anteriores que mostraron que dicha circunferencia es un factor de riesgo, incluso en individuos de peso normal", dijo.

Los estudios señalan que es importante calcular el índice de masa corporal y medir la circunferencia de la cintura al evaluar el riesgo cardiovascular de pacientes obesos y de los que tienen exceso de peso, anotó Landsberg.

http://healthfinder.gov/

 

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