- Obesidad y Salud ***

 

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sábado, diciembre 27, 2008

Incluso un poco de sobrepeso e inactividad dañan el corazón

Un gran estudio encuentra un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

(FUENTES: Satish Kenchaiah, M.D., U.S. National Heart, Lung, and Blood Institute, Bethesda, Md.; Gerald Fletcher, M.D., preventive cardiologist, Mayo Clinic, Jacksonville, Fla.; Dec. 23, 2008, Circulation)

LUNES, 22 de diciembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Incluso un poco de peso adicional y un poco de inactividad aumentaron el riesgo de insuficiencia cardiaca en un importante estudio de médicos estadounidenses.

"Lo que este estudio muestra es que incluso los hombres que tienen sobrepeso sin ser obesos tienen un aumento en el riesgo de insuficiencia cardiaca", advirtió el Dr. Satish Kenchaiah, autor principal de un informe sobre el hallazgo que aparece en la edición del 23 de diciembre de la revista Circulation.

En cuanto al ejercicio, "incluso un poco de actividad física parece reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca", afirmó Kenchaiah, que realizó la investigación como epidemiólogo del Hospital Brigham and Women's de Boston y actualmente trabaja en el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre.

El estudio siguió a más de 21,000 médicos durante dos décadas, y midió entre otros factores la influencia del sobrepeso y la actividad física en el desarrollo de insuficiencia cardiaca, que es la pérdida progresiva de la capacidad de bombear sangre y que con frecuencia precede a eventos coronarios importantes.

Hace mucho tiempo que la obesidad patente, que se define como un índice de masa corporal (IMC) mayor de treinta, se ha reconocido como un factor de riesgo de insuficiencia cardiaca. El nuevo informe se concentró en hombres que tenían sobrepeso, con un IMC de entre 25 y 29.9.

Alrededor del cinco por ciento de los médicos eran obesos, y 40 por ciento tenían sobrepeso, cuando comenzó el estudio. Tras ajustar otros factores de riesgo como la presión arterial y el colesterol altos, el estudio encontró una incidencia 49 por ciento mayor de insuficiencia cardiaca en los hombres con sobrepeso frente a aquellos que tenían un IMC de 25 o menos. La incidencia de insuficiencia cardiaca fue 180 por ciento mayor para los hombres obesos frente a los más delgados.

Sucedió lo mismo con la actividad física. "Los hombres que hacían actividad física entre una y tres veces al mes tenían una reducción del 18 por ciento en el riesgo de insuficiencia cardiaca", aseguró Kenchaiah. "Los que eran activos entre cinco y siete veces a la semana tuvieron una reducción de 36 por ciento. Mientras más ejercicio hace, más reducción logra".

La asociación de incluso la actividad física mínima con un menor riesgo podría explicarse como un indicador de buenos hábitos en general, apuntó. "Es posible que tenga un estilo de vida más sano en general", recalcó Kenchaiah.

El estudio encontró que los médicos que raras veces o nunca hacían ejercicio eran de más edad, fumaban cigarrillos con más frecuencia, y eran más propensos a tener presión arterial alta o diabetes.

"Este nuevo informe refuerza lo que hemos dicho en el pasado", señaló el Dr. Gerald Fletcher, cardiólogo preventivo de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida. "No ser obeso pero sí tener sobrepeso es definitivamente un factor de riesgo de insuficiencia cardiaca".

Aunque Fletcher dijo que le hubiera gustado un indicador más definitivo de la actividad física (el informe lo describió como simplemente sudar), dijo que el estudio mostraba que "el ejercicio vigoroso hace la diferencia. Mientras más lo hace, mejor para usted".

Dos tercios de los estadounidenses tienen peso corporal en exceso, y apenas el 30 por ciento hace ejercicio con regularidad, advirtió Kenchaiah. Alrededor de 660,000 casos nuevos de insuficiencia cardiaca se diagnostican cada año en los EE. UU., apuntó, y el 80 por ciento de los hombres y el 75 por ciento de las mujeres mayores de 65 años a los que se diagnostica la afección mueren en un plazo de ocho años.


http://healthfinder.gov

 

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sábado, diciembre 13, 2008

El dinero podría animar a la gente a perder peso

Sin embargo, un estudio halla que algunos kilos regresan cuando los incentivos terminan

(FUENTE: Journal of the American Medical Association, news release, Dec. 10, 2008)

MARTES 9 de diciembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Poner dinero en los bolsillos de la gente puede ayudar a persuadirlos a perder peso, según sugieren investigadores estadounidenses que crearon dos métodos basados en incentivos para perder peso.

En uno, los participantes jugaban a la lotería y recibían un premio si lograban alcanzar o perdían más del peso objetivo. En otro método, llamado "contrato de depósito", los participantes invirtieron su propio dinero, que perdieron si no lograron alcanzar sus metas de peso.

Se asignó aleatoriamente a los 57 voluntarios a un programa de monitorización del peso en el que debían pesarse (el grupo de control) o al mismo programa con uno de los dos planes de incentivos financieros. A todos los participantes se les asignó una meta de pérdida de peso de 7,3 kg (16 libras) durante 16 semanas.

Los voluntarios de los grupos de incentivo perdieron un promedio de 4.8 kg (3.9 libras) más que los estaban en el grupo de control. La cantidad promedio de dinero ganado fue de $378.49 en el grupo del contrato de depósito y de $272.80 en el grupo de la lotería.

"En comparación con el grupo de control, el grupo de la lotería perdió en promedio 5.9 kg (13.1 lb) y el grupo de contrato de depósito 6.4 kg (14 lb). Cerca de la mitad de los que estaban en ambos grupos de incentivos cumplieron con la meta promedio de pérdida de 7.3 kg (16 lb), el 47.4 por ciento del grupo de contrato de depósito y el 52.6 por ciento del grupo de la lotería, mientras que el 10.5 por ciento de los del grupo de control alcanzaron la meta de 7.3 kg", escribieron los investigadores de la facultad de medicina de la Universidad de Pensilvania y de la facultad Wharton.

Los participantes de ambos grupos de incentivos aumentaron de peso entre el final de los programas de incentivos de 16 semanas y el final de siete meses, pero seguían pesando menos a los siete meses que al comienzo del estudio.

"En conclusión, los métodos de incentivos basados en conceptos de conducta económica parecen ser sumamente efectivos para inducir la pérdida inicial de peso. Sin embargo, esta pérdida de peso no se mantuvo totalmente y hace falta más trabajo para probar la efectividad y la rentabilidad de estos métodos para lograr una pérdida sostenida de peso", escribieron los investigadores.

El estudio aparece publicado en la edición del 10 de diciembre de la Journal of the American Medical Association.

http://healthfinder.gov/

 

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jueves, diciembre 04, 2008

Los expertos animan a investigar la relación directa entre la obesidad y el riesgo de padecer cáncer

El director del Instituto de Salud Carlos III aboga porque la industria alimentaria se implique en la prevención de la obesidad

A Toxa (3-12-08).- Doscientos investigadores en el campo nacional e internacional de la biomedicina se han dado cita en A Toxa para participar en el II Simposio Científico organizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). En este encuentro se ha puesto de manifiesto que sería necesario abrir una línea de investigación que estudie la relación directa entre la obesidad y el riesgo de padecer cáncer, delineando la posibilidad de activar un proyecto trasversal que giraría alrededor de la obesidad, la inflamación y el cáncer, siendo la inflamación una constante en ambas enfermedades.

Asimismo, mostraron su conformidad ante el hecho de implicar a la industria alimentaria para intentar frenar la obesidad, defendiendo, para ello, el control del etiquetado de los productos, lo que les permitirá convertirse en un aval y referente que potenciará el rigor en la conducta alimentaria. El director del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), José Jerónimo Navas Palacios, puso especial énfasis en este tema.

En conjunto, en este encuentro científico se han analizado las claves y los retos de la conducta social alimentaria para el siglo XXI. Además, el simposio sirvió para dar cuenta de los avances en el conocimiento de los procesos biológicos y moleculares que conducen a los trastornos de la conducta alimentaria desencadenados por factores socioculturales como las respuestas ante el estrés y la ansiedad.

El doctor Ramón Estruch, coordinador del conocido estudio PREDIMED, un proyecto sobre Prevención con Dieta Mediterránea, expuso las nuevas acciones llevadas a cabo por el CIBERobn para identificar las variantes genéticas de la población relacionadas con la respuesta a la dieta mediterránea. Una labor que entronca directamente con la finalidad del estudio que persigue aportar evidencias científicas de que la dieta mediterránea reduce todos los factores de riesgo cardiovascular.

En este sentido, el CIBERobn ha puesto en marcha recientemente un estudio piloto realizado en personas sanas que pretende constatar que el consumo frecuente de merluza congelada de Namibia es saludable, contribuyendo a mejorar el índice de masa corporal (IMC), el colesterol y la vitamina E.

Otro de los participantes fue el mencionado director del Instituto de Salud Carlos III, quien se refirió a los aspectos fundamentales del nuevo sistema de ciencia y tecnología. “La unificación de las competencias mediante la creación de un nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación en el que confluyen por primera vez la universidad, la investigación y la innovación, los organismos Públicos de Investigación (OPI’s) y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), supondrá un gran avance para la medicina, creando, así un sistema que funcione de manera coordinada”, aseguró Navas Palacios.

El director del ISCIII aboga por la investigación consorciada con proyección internacional, así como por la innovación y la potenciación de los institutos de investigación sanitaria que permitirán la “captación de talento, la constitución y fomento de grupos emergentes y la creación de grandes infraestructuras de investigación que posibilitarán la conexión territorial con las empresas”.

El impulso y respaldo de los CIBERs seguirá siendo una prioridad para el Instituto de Salud Carlos III en su línea de acciones programadas para el 2009, destinando 90 millones de euros anuales a la financiación de los Centros de Investigación Biomédica en Red distribuidos por toda la Península.

El Instituto de Salud Carlos III, adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación, es el encargado de promover y financiar la actividad de los Centros de Investigación Biomédica en Red distribuidos por toda España para contribuir a fundamentar científicamente los programas y políticas del Sistema Nacional de Salud en las áreas prioritarias del Plan Nacional de I+D+I.

Otros aspectos abordados por los investigadores presentes fueron los genes que confieren susceptibilidad para desencadenar los trastornos alimenticios y/o la obesidad, centrando las intervenciones en la expresión de los genes alterados en la obesidad mórbida y en el deterioro de la respuesta de las condiciones alimenticias al hablar de la obesidad.

En este sentido, la profesora de investigación del Instituto de Investigaciones Biomédicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y presidenta de la Sociedad Europea para la Investigación Clínica (ESCI), Lina Badimón, se refirió a la regulación de la proteína LRP1 en la arterioesclerosis vascular.

http://www.azprensa.com/

 

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