- Obesidad y Salud ***

 

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sábado, enero 24, 2009

Por qué las mujeres tal vez tengan más dificultad para decir no a la comida

Un estudio halla que la diferencia de género podría deberse a las hormonas y a la evolución

Por Randy Dotinga
Reportera de Healthday

(FUENTES: Gene-Jack Wang, M.D., senior scientist, Brookhaven National Laboratory, Upton, N.Y., and professor, psychiatry, Mount Sinai School of Medicine, New York City; Jan. 19, 2008, Proceedings of the National Academy of Sciences)

MARTES, 20 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Una investigación reciente del cerebro sugiere que las mujeres tienen más dificultad inconsciente para resistirse a la tentación de comer que los hombres.

"Este estudio nos proporciona una pieza más del rompecabezas", aseguró el Dr. Gene-Jack Wang, autor del estudio, que especuló que las mujeres podrían tener más dificultades para resistirse a los alimentos porque algunas veces deben comer por dos.

"Quizá la evolución las lleve a asumir este comportamiento debido a su importante misión de tener hijos", señaló Wang, científico principal del Laboratorio Nacional de Brookhaven y profesor de psiquiatría de la Facultad de medicina Mount Sinai en Nueva York.

De acuerdo con Wang, el nuevo estudio pretendía comprender por qué algunas personas no dejan de comer cuando están llenas. Su cuerpo le dice que ha comido suficiente mediante una señal que envía al cerebro desde el intestino, explicó, "pero si usted va a un buffet, algunas veces simplemente no puede parar de comer".

Éste no fue un gran problema a lo largo de la historia porque la gente tenía poca probabilidades de comer más de lo que necesitaba, dijo Wang. Pero la sociedad moderna ha cambiado eso, dijo, sobre todo en los últimos 30 a 40 años a medida que la obesidad se ha hecho cada vez más común en los Estados Unidos.

Para el estudio, que aparece en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores preguntaron a trece mujeres y diez hombres sobre su comida favorita. Los participantes dijeron que les gustaban una variedad de platos y postres, entre los que estaban lasaña, pizza, pastel de chocolate con nueces (brownies), helado y pollo frito.

Luego, tras permanecer en ayunas durante 20 horas, los investigadores les brindaron sus alimentos favoritos, incluso calentaron los platos, si era lo apropiado, para que parecieran más apetitosos. A los hombres y las mujeres se les permitió oler y saborear los alimentos, pero sin comerlos. Luego, en un experimento, se les pidió que trataran de inhibir su deseo de comer.

Mientras tanto, escáneres TEP examinaban su actividad cerebral.

Los investigadores hallaron que ciertas áreas del cerebro se volvían más activas tanto en hombres como mujeres mientras eran tentados con los alimentos. Las áreas del cerebro que se iluminaron eran las relacionadas con el control de las emociones como la motivación.

Además, tanto los hombres como las mujeres lograron sentirse menos hambrientos al inhibir su deseo de comer. Pero los escáneres cerebrales sugirieron que el cerebro de la mujer aún estaba activo como si tuvieran hambre.

En otras palabras, las mujeres pudieron pensar que tenían menos hambre, pero su cerebro no parecía estar del todo convencido.

¿Qué ocurría? Las hormonas pueden jugar un papel en las mujeres, dijo Wang, porque necesitan comer más cuando están embarazadas.

La investigación puede ayudar a los científicos a entender por qué algunas personas no se pueden resistir a los alimentos ricos en calorías, dijo Wang. "Algunas personas no pueden inhibir sus ansias de comer, y necesitamos ayudarlas".

http://healthfinder.gov

 

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sábado, enero 10, 2009

Investigadores informan sobre avances en la lucha contra la gordura

Dos medicamentos y una variación genética son el objetivo de estudios prometedores

Por Randy Dotinga
Reportero de Healthday

(FUENTES: Umut Ozcan, M.D., assistant professor, Children's Hospital Boston and Harvard Medical School; Johan Auwerx, M.D., Ph.D., professor, Ecole Polytechnique Federale de Lausanne, Switzerland; Jan. 7, 2009, Cell Metabolism)

MARTES, 6 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Investigadores informan en dos estudios recientes que parecen estar acercándose a la piedra filosofal de tratamientos nuevos para la obesidad.

En un estudio, los investigadores lograron coaccionar los cerebros de ratones obesos para procesar una hormona llamada leptina que ayuda a controlar el apetito.

"Es muy emocionante porque la leptina se estaba considerando un callejón sin salida, algo que nunca funcionaría", señaló el Dr. Umut Ozcan, profesor asistente de la Facultad de medicina de la Harvard.

En otro estudio, los investigadores lograron nuevas ideas sobre un rasgo genético relacionado con la delgadez de las personas más flacas que parece ayudar a que los obesos aumenten de peso.

El estudio aparece en la edición del 7 de enero de la revista Cell Metabolism.

Aunque ha habido avances en el tratamiento de la obesidad, continúa siendo difícil para los médicos ayudar efectivamente a las personas gordas a perder peso con medicamentos.

Los científicos han estado estudiando la leptina desde el descubrimiento de la hormona a mediados de los noventa, según Ozcan. La hormona es producida en las células grasas y tiene que ver con la regulación del apetito.

Algunos científicos pensaron que las dosis elevadas de leptina obligarían a la gente a comer menos al controlar el ansia de consumir alimentos. Sin embargo, según Ozcan, resultó que los gordos, y los ratones gordos, eran inmunes a los efectos de la hormona.

"La leptina llega al cerebro y llama a la puerta, pero el cerebro no sale a abrir", explicó.

Para el nuevo estudio, Ozcan y sus colegas hallaron que dos medicamentos existentes aprobados por la FDA actuarían como "chaperones químicos" para ayudarle a la leptina a entrar a los cerebros de los ratones. Los medicamentos son el ácido 4 fenil butírico (PBA), que se utiliza para el tratamiento de la fibrosis quística, y el ácido tauroursodeoxicólico (TUDCA), que se utiliza para el tratamiento de la enfermedad hepática.

"Son medicamentos muy seguros para los seres humanos y se usan de manera segura para otras indicaciones", aseguró Ozcan.

Sin embargo, agregó, no hay garantía de que los medicamentos tendrían los mismos efectos en las personas que en los ratones. Solo los estudios con seres humanos resolverán el asunto.

En el otro estudio, un equipo internacional de investigadores se dedicó a comprender mejor una variación genética que parece ayudar a la gente delgada a ser flaca y a la gente gorda a ser obesa.

Cerca del doce por ciento de las personas tiene la variación genética. Según los investigadores, un estudio con ratones sugiere que las personas que tienen la variación generalmente son más delgadas que otras, aunque sus organismos pueden descontrolarse, por lo que pueden aumentar aún más de peso de lo que deberían con una dieta rica en grasa.

Los investigadores sugirieron que las pruebas genéticas podrían ayudar a determinar si la gente tiene la variación y, si es así, si deberían preocuparse sobre una dieta rica en grasa.

"Si se le pudiera decir a estos portadores que es importante adherirse a un estilo de vida saludable, el impacto sería muy significativo y hasta podría prolongar su esperanza de vida", señaló la Dra. Johan Auwerx, coautora del estudio y profesora de la Escuela politécnica federal de Lausana (Suiza).

El siguiente paso es intentar un estudio similar con seres humanos, señaló Auwerx.

http://healthfinder.gov/

 

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