- Obesidad y Salud ***

 

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viernes, septiembre 25, 2009

¿Se puede disfrutar de los alimentos preferidos en una dieta de adelgazamiento?

Comer lo que a uno más le gusta, de manera moderada, puede ayudar a controlar el apetito y la ansiedad que experimentan algunas personas ante una dieta de adelgazamiento

La posibilidad de comer con mesura los alimentos preferidos, por lo general calóricos, puede ayudar a seguir una dieta de adelgazamiento. Las preferencias alimentarias y el valor de refuerzo, es decir, la motivación que se tiene para obtener los alimentos más deseados, son dos factores determinantes en el control y aumento de la obesidad.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 18 de septiembre de 2009

Conocer las distintas fórmulas para disminuir el valor de refuerzo de los alimentos poco saludables es determinante para perder peso de manera controlada o, al menos, para no recuperar los kilos que se han bajado. Diversos estudios analizan las consecuencias de comer una porción del alimento preferido durante varias semanas consecutivas. Investigan si este hecho afecta a su valor de refuerzo, es decir, si se mantiene, disminuye o aumenta su apetencia. Es un aspecto relevante para el control del apetito y de la ansiedad por comer lo que más gusta, dos sensaciones que experimentan algunas personas al seguir una dieta de adelgazamiento.

Valor de refuerzo

Para ciertas personas, las golosinas son una tentación difícil de resistir. Las comen todos los días. A otras les ocurre lo mismo con una pastilla de chocolate, que ingieren siempre después de comer, como si fuera un ritual. Hay quienes confiesan una afición desmesurada por las pipas u otros frutos secos y no se sienten satisfechas si no los comen a diario. Cuando la porción que se ingiere es pequeña, la cantidad no tiene gran trascendencia. El problema surge cuando el pensamiento de no poder comer esos productos siempre que se desea genera ansiedad, un estado que se repite de manera habitual cuando se sigue una dieta.

Poner límites estrictos en la ingesta de los alimentos más deseados puede ser contraproducente, aunque no es una pauta de conducta igual para todas las personas que hacen dieta. La clave está en diferenciar entre privación total y moderación en el consumo.

Los psicólogos advierten de que la privación puede aumentar el valor de refuerzo de un comportamiento. Por analogía, la privación del alimento preferido es una condición que puede incrementar el valor de refuerzo por conseguirlo y, a su vez, generar más ansiedad. En general, la saciedad de respuesta reduce el valor de refuerzo de un comportamiento, igual que la saciedad de un alimento disminuye la motivación por consumir una cantidad mayor.

En un ensayo realizado desde la División de Medicina Conductual del Departamento de Pediatría, en la Universidad de Buffalo (Nueva York), publicado en 2008, se analizó el valor de refuerzo hacia los alimentos preferidos. El equipo médico ofreció a un grupo de personas con un peso normal la posibilidad de comer su snack favorito cada día durante dos semanas. Los participantes sintieron que el aperitivo, tan deseado en un primer momento, perdía interés de manera progresiva. Les gustaba menos y mostraban menos satisfacción al comerlo.

Preferencias poco sanas

El mismo equipo médico hizo público el pasado mes de agosto otro ensayo con características similares. Esta vez, analizó también el comportamiento de un grupo de personas obesas. El propósito del estudio, publicado en "American Journal of Clinical Nutrition", fue examinar las consecuencias en el valor de refuerzo de diferentes tamaños de snacks. El equipo pidió a 31 personas obesas y 27 no obesas que clasificaran una serie de alimentos ricos en caloría (patatas fritas, caramelos, galletas, helados y otros aperitivos dulces y salados), según sus preferencias personales y su frecuencia de consumo.

Los expertos comprobaron el valor de refuerzo de cada una de las personas voluntarias hacia su alimento preferido: se les invitaba a superar pruebas para obtener puntos y ganar, mediante el juego, ese alimento.

A cada persona se le dio la posibilidad de ingerir 300 calorías diarias del snack elegido durante dos semanas, 100 calorías diarias o ninguna. Estas pautas trataban de reflejar normas de comportamiento conocidas. "Si un individuo trabaja por una porción de pizza como recompensa y el tamaño de la porción se reduce a la mitad, duplicará el esfuerzo que está dispuesto a hacer para mantener la misma cantidad de pizza", asegura el estudio "Food Reinforcement and Eating: A Multilevel Analysis".

Al analizar los resultados se comprobó que todas las participantes, obesas y no obesas, perdían interés tras consumir 300 calorías diarias durante dos semanas. En cuanto al valor de refuerzo, se perdió entre las mujeres no obesas, pero aumentó entre las obesas, quienes, con desgana, se esforzaban todavía por conseguirlo. A las mujeres que consumieron 100 calorías diarias, el snack les dejó de apetecer, pero no afectó a su valor de refuerzo: ni aumentó, ni se redujo.

Estos resultados sugieren que las mujeres obesas y quienes no lo son responden de manera diferente a la ingesta diaria de los alimentos deseados. Este mecanismo quizá no sea viable para reducir el refuerzo de los alimentos preferidos en quienes sufren obesidad. No obstante, como demuestran otras investigaciones, les puede servir para reducir la ansiedad por comer más cantidad y conseguir un mejor seguimiento de la dieta de adelgazamiento.

CUESTIÓN DE QUÍMICA

Diversas investigaciones en neurobiología muestran la imagen del cerebro que controla la conducta alimentaria humana como una red de neuronas que incluye partes de la corteza cerebral, el hipotálamo, el tálamo y el sistema límbico. Esta red conecta las regiones del cerebro que dominan la percepción de las sensaciones y de los sabores (la corteza), con las que influyen en el refuerzo del valor de los alimentos (el sistema límbico) y las que regulan el apetito, el peso corporal y el balance energético (el tálamo y el hipotálamo).

La simple acción de comer, o tan sólo pensar en la comida, activa la liberación en unas neuronas de neurotransmisores, mensajeros químicos del organismo, relacionados con experiencias agradables. Uno de estos neurotransmisores es la dopamina, considerada el principal neurotransmisor involucrado en el valor de refuerzo de los alimentos, aunque los mecanismos de acción todavía se discuten.

Se sabe también que el azúcar y, por ende, los alimentos azucarados y dulces, tienen efectos fisiológicos positivos, como la sensación de placer que se experimenta al comerlos, ya que aumenta la concentración de dopamina.

http://www.consumer.es/

 

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lunes, septiembre 21, 2009

A medida que las cinturas se ensanchan, el cerebro se encoge

Las personas obesas y con sobrepeso tienen menos tejido neurológico, según encuentra un estudio

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

MARTES, 25 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Por cada kilo excesivo que se acumula en el cuerpo, el cerebro se hace un poco más pequeño.

Ese es el mensaje de una investigación reciente que encontró que los individuos mayores que eran obesos o tenían sobrepeso tenían significativamente menos tejido cerebral que los individuos de peso normal.

"Los cerebros de las personas obesas parecían tener dieciséis años más de edad que los de sus contrapartes saludables, mientras que los de las personas que tenían sobrepeso parecían ocho años más viejos", advirtió el neurocientífico de la UCLA Paul Thompson, autor principal de un estudio publicado en línea en la revista Human Brain Mapping.

Gran parte del tejido perdido se encontraba en las regiones del lóbulo frontal y el temporal del cerebro, el centro de toma de decisiones y la memoria, entre otras cosas.

Los hallazgos podrían tener serias implicaciones para el envejecimiento, los individuos con sobrepeso u obesos, incluso un mayor riesgo de Alzheimer, aseguraron los investigadores.

"Todos intentamos proteger nuestros cuerpos y cerebros del envejecimiento y este es apenas un factor que acelera eso encima de todos los otros factores, como la contaminación, fumar y el alcohol. Todos perdemos algo de tejido al envejecer y lo que dicen es que se está acelerando", apuntó Paul Sanberg, profesor distinguido de neurocirugía y director del Centro para el envejecimiento y la reparación cerebral de la Universidad del Sur de Florida, en Tampa.

Según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EE. UU., el treinta por ciento de los estadounidenses adultos a partir de los veinte años (más de sesenta millones de personas) son ahora obesos y se considera que otro 36 por ciento tiene sobrepeso. Cualquiera de estas afecciones aumenta mucho el riesgo de diabetes tipo 2, cáncer y enfermedad cardiaca, además de problemas cognitivos.

Los hallazgos parecen explicar el motivo de que la gente más gorda tienda más a tales afecciones cognitivas. "Este es el primer estudio en mostrar evidencia física en el cerebro que conecta el sobrepeso y la obesidad con el declive cognitivo", aseguró Thompson, profesor de neurología de la UCLA y miembro del Laboratorio de imágenes neurales de la UCLA.

Los investigadores estudiaron imágenes cerebrales de 94 personas en la séptima década de vida que habían participado en un estudio anterior que evaluaba la salud cardiovascular y la cognición. Ninguno de los participantes sufría de demencia u otras discapacidades cognitivas. Se les dio seguimiento durante cinco años, y cualquier voluntario que desarrollara síntomas cognitivos era excluido del estudio.

Las personas clínicamente obesas tenían ocho por ciento menos tejido cerebral, mientras que los que tenían sobrepeso tenían cuatro por ciento menos tejido cerebral en comparación con los individuos de peso normal.

El Dr. Jonathan Friedman, profesor asociado de cirugía, neurociencia y terapias experimentales del Colegio de Medicina del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M, señaló que la relación causal no está clara aquí. En teoría, dijo, un cerebro más pequeño podría significar que los centros de control del apetito y el peso del cerebro en realidad fomentan el proceso de aumento de peso.

Thompson considera que podría tratarse de un círculo vicioso. "Cada factor contribuye al otro", aseguró. Los genes de una persona podrían contribuir a comer en exceso y a aumentar de peso, lo que lleva a menos actividad, lo que lleva a una reducción en el oxígeno y nutrientes que el cerebro necesita para prosperar y crecer.

Pero en general los hallazgos no resultaron sorprendente, añadió el Dr. Mitchell Roslin, jefe de cirugía para la obesidad del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

"La obesidad afecta a todos los sistemas del organismo. El cuerpo no puede dividirse. Está completamente interrelacionado. Somos lo que comemos, y comemos en exceso", advirtió. "La moraleja es que una persona obesa y sedentaria sufrirá una descomposición de todo sistema orgánico, y eso incluye mayores probabilidades de impotencia e infertilidad, y otras cosas que la gente por lo general no piensa se relacionan con la obesidad de forma directa".

http://healthfinder.gov/

 

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domingo, septiembre 20, 2009

Asocian obesidad a cáncer

Llaman a prevenir sobrepeso

El Sol de Tijuana
29 de agosto de 2009

por Fernando Barroso

Tijuana.- Aunque está demostrado que la obesidad o el exceso de peso es un factor de riesgo en el progreso de muchas enfermedades crónicas, también puede asociarse con diversos tipos de cáncer, por ello es necesario incrementar acciones preventivas contra esta condición, señaló el doctor Bruno Roldán.

El terapista de la nutrición dijo que hay una asociación directa entre el peso corporal y el riesgo en términos de probabilidad de desarrollar ciertos tipos de cáncer como de mama, colon y recto, así como del revestimiento interno del útero llamado endometrio, entre otros.

Esta conexión no ha sido completamente explicada por los investigadores, abundó, ya que las líneas actuales de interpretación son que la obesidad se acompaña de una serie de cambios en el organismo, principalmente, señales químicas circulantes por la sangre llamadas factores de crecimiento.

Indicó que el sobrepeso también podría ser un "marcador" de la exposición a sustancias cancerígenas ligadas al consumo de grasa y en especial, de grasa de origen animal.

Expuso que en el caso del cáncer mamario, es frecuente que las mujeres obesas tengan niveles de hormona femenina más elevados en la sangre que las no obesas, y se sabe que esta hormona juega un rol importante en promover el desarrollo de diversos tumores.

El especialista puntualizó que para combatir el grave problema que representa la obesidad en Baja California, es necesario que se generen propuestas legislativas en donde sociedad y gobierno, participen en acciones de prevención.

Resaltó que en la actualidad siete de cada 10 personas están propensas a sufrir esta condición corporal y presentar las enfermedades comunes que se generan por esta condición, como diabetes e hipertensión, por ello es urgente implementar mecanismos para formar mexicanos más sanos.

El director de Clínica Melo añadió que acciones como la llamada "Ley antichamoy", que pretende evitar la venta de productos "chatarra" en las escuelas de nivel básico, se debe aplicar con rigidez, ya que cada vez son más frecuentes los casos de obesidad infantil.

http://www.oem.com.mx/

 

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lunes, septiembre 07, 2009

La cirugía para perder peso rompe el 'círculo de la obesidad' en las familias

Un estudio halla que las madres que se operan antes de quedar embarazadas tienen hijos más delgados

MIÉRCOLES, 2 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Las madres obesas tienen hijos más propensos a la obesidad, pero un estudio reciente concluye que la cirugía para perder peso puede romper ese círculo.

Los investigadores encontraron que las mujeres que se sometían a la cirugía para perder peso antes de quedar embarazadas tenían hijos que eran menos propensos a la obesidad cuando se les comparó con los hermanos que nacieron antes de la cirugía.

Los hallazgos del estudio subrayan la importancia del ambiente intrauterino, que parece predominar incluso sobre los genes y el medioambiente en el que crece el niño.

Los resultados del estudio aparecen en la edición de noviembre de la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

La obesidad es un problema de salud creciente y puede conducir a resistencia a la insulina, enfermedad cardiovascular y complicaciones del embarazo. Es un importante factor que contribuye a las causas de muerte en países industrializados. Estudios previos de mujeres embarazadas obesas han mostrado que la obesidad y sus problemas de salud relacionados se pueden transmitir a los niños, lo que indica que el ambiente intrauterino podría determinar si un niño está destinado a ser obeso.

"Nuestro estudio confirma las investigaciones anteriores al demostrar que el ambiente intrauterino podría ser más importante que los genes y el ambiente postnatal en lo que se refiere a la asociación entre obesidad materna y obesidad infantil", afirmó el coautor del estudio, el Dr. John Kral, del Centro Médico Downstate de la Universidad Estatal de Nueva York en Brooklyn, en un comunicado de prensa de la Endocrine Society (Sociedad de Endocrinología). "Cualquier tratamiento médico o quirúrgico para reducir la obesidad y los trastornos metabólicos existentes antes del embarazo puede constituir una inversión en la vida de los hijos que se tengan en un futuro".

El nuevo estudio se centró en las mujeres que se sometieron a un procedimiento para perder peso llamado derivación biliopancreática antes de quedar embarazadas. Este procedimiento altera la digestión al reducir el tamaño del estómago y redireccionar los alimentos mediante una derivación a una parte del intestino delgado, lo que resulta en la absorción de menos calorías.

Los investigadores estudiaron a 49 madres que se sometieron a la derivación biliopancreática y a sus 111 hijos, que tenían entre 2.5 y 25 años. Todas las madres que participaron en el estudio tuvieron hijos antes y después de la cirugía para perder peso.

Los autores del estudio encontraron que los niños que nacieron después de la cirugía para perder peso tenían un peso más bajo al nacer así como una cintura más pequeña, y que eran tres veces menos propensos a la obesidad que sus hermanos. Los hermanos más pequeños también mejoraron sus marcadores cardiovasculares, ya que mostraron menor resistencia a la insulina y menores niveles de colesterol, hallaron los investigadores.

http://healthfinder.gov/

 

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