Archive for March, 2010

Problemas nocturnos debido a la obesidad

Written by post on Wednesday, March 31st, 2010 in Obesidad.

Las personas con obesidad y sobrepeso también están expuestos a desarrollar el llamado Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño

CIUDAD DE MÉXICO.- Además de ser proclives a padecer diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia (niveles altos de colesterol en sangre) o artrosis degenerativa (desgaste del cartílago y deformación de la superficie del hueso de una articulación), entre otras afecciones, las personas con obesidad y sobrepeso también están expuestos a desarrollar el llamado Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), que les evita disfrutar de un sueño reparador.

De acuerdo con cifras de la Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello A. C. (Fesormex), 98 por ciento de las personas con obesidad mórbida (personas cuyo índice de masa corporal es mayor a 40) presentan el síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Según el doctor Jorge Parra Mariscal, miembro de dicho organismo, la apnea es el periodo de respiración interrumpida, de 10 a 30 segundos durante el sueño, que pueden llevar al paciente a situaciones extremas como infartos o accidentes vasculares.

Durante estos episodios, que pueden ocurrir hasta 400 veces durante la noche, la persona deja de oxigenarse correctamente, por lo que entran en acción mecanismos compensatorios de alerta como la hipertensión y la taquicardia. Lo cual, aclaró el especialista, están relacionados con el desarrollo de problemas de tipo vascular, neuronal o cardiaco.

Tras un bloqueo momentáneo del paso del aire, las respiraciones normales se reinician con un resoplido o un jadeo; razón por la cual aquellas personas con ese síndrome suelen roncar fuertemente. Sin embargo, el ronquido no siempre es indicio de apnea obstructiva.

Otros síntomas de esa enfermedad son: movimiento de las piernas durante el sueño, somnolencia diurna, dolor de cabeza, dificultad para levantarse en las mañanas, falta de concentración y memoria, baja de rendimiento en el trabajo, pérdida o disminución del interés sexual, garganta seca al despertar e hipertensión arterial; así como diaforesis o sudoraciones mientras duerme.

De acuerdo con Parra Mariscal, puede haber apneas centrales y periféricas. Las primeras son aquellas en las que el paciente presenta alguna afección neuronal y el cerebro suspende temporalmente el envío de señales a los músculos que controlan la respiración.

En tanto, el síndrome periférico se presenta cuando uno o más agentes externos obstruyen las vías aéreas. Cabe mencionar que se trata de un evento multifactorial; sin embargo, existen algunas causas comunes tales como: la desviación del tabique nasal, la presencia de amígdalas hipertróficas o aumentadas de tamaño, sufrir alguna alergia, ser fumador y tener sobrepeso.

A este respecto, aseguró que en el momento del sueño el cuerpo se encuentra totalmente relajado. Por lo que, “la flacidez de los tejidos producen una obstrucción natural; además de que la capacidad pulmonar se ve limitada por la obesidad o sobrepeso”.

Además, el exceso de grasa corporal cubre el tejido que rodea la garganta, lo que facilita la aparición o agravamiento del síndrome de apnea, al estrechar el paso de aire por esta zona.

Asimismo, el experto de la Fesormex señaló que las personas con exceso de peso también es proclive a padecer hernias hiatales (parte del estómago se introduce en el tórax por un agujero o hiato en el diafragma) y reflujo, que a su vez ocasiona faringitis. “Una cosa lleva a la otra y hay que ir armando el rompecabezas poco a poco”, refirió.

El diagnóstico del síndrome de apnea se hace a partir de una revisión que, de ser requerida incluye una endoscopia de fosas nasales, cavidad oral, laringe, faringe y cuello; con lo que el otorrinolaringólogo verifica la presencia de alguna obstrucción.

Asimismo, es necesario realizar una polisomnografía. Este estudio mide los ciclos y etapas del sueño a partir de las ondas cerebrales (EEG), la actividad eléctrica de los músculos, los movimientos oculares, la frecuencia respiratoria, la presión arterial, la saturación del oxígeno en la sangre y el ritmo cardíaco. Los resultados, señaló el especialista, reflejan los niveles de oxigenación, si el paciente está haciendo apenas, con qué frecuencia y de qué duración; además del tipo de obstrucción: central o periférica.

Parra Mariscal explicó que en la mayoría de los casos el síndrome de apnea es controlable. El tratamiento va en función de la historia clínica de cada paciente; sin embargo, es posible erradicar factores externos que se relacionan, entre los que figura el tabaquismo, la ingesta de alcohol antes de dormir, evitar consumir alimentos y acostarse inmediatamente.

En caso de tener alguna obstrucción en las vías respiratorias, dijo, ésta puede ser retirada quirúrgicamente; con ello se reducen las posibilidades de que la apnea continúe presentándose.

El miembro de la Fesormex destacó que aquellas personas que sufren de obesidad deben someterse a un tratamiento multidisciplinario para bajar de peso, controlar el síndrome de apnea y prevenir la aparición de otras enfermedades.

Con información de Agencia ID.

http://www.informador.com.mx/

Contra el sobrepeso, una hora de ejercicio físico al día

Written by post on Thursday, March 25th, 2010 in Ejercicio, Obesidad.


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CRISTINA G. LUCIO

MADRID.- La clave para mantener un peso adecuado y evitar los kilos de más es practicar una actividad física durante 60 minutos al día. Así lo demuestran las conclusiones de un trabajo que publica esta semana la revista ‘Journal of the American Medical Association (JAMA).

No queda más remedio que sudar la camiseta, aseguran los autores de este trabajo, que realizaron un seguimiento a 34.079 mujeres durante aproximadamente 13 años.

Las participantes, ninguna de las cuales realizaba una dieta especial, fueron divididas en función de la actividad física que realizaban. Así, se establecieron tres grupos: el de las que practicaban un equivalente a 150 minutos de ejercicio moderado a la semana; las que entrenaban de 150 a 420 minutos y, finalmente, quienes realizaban más de 420 minutos semanales de ejercicio de moderado a intenso.

Los investigadores, miembros de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), evaluaron los cambios producidos en el peso y la actividad de las mujeres estudiadas cada tres años. Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que el grupo que mejor consiguió mantener su peso a lo largo del seguimiento, –ganaron menos de 2,3 kilos- fue el formado por las participantes que realizaban unos 420 minutos semanales de ejercicio, lo que equivale a aproximadamente una hora de actividad física diaria.

“Estos datos sugieren que la recomendación federal [del gobierno de EEUU] de realizar 150 minutos de actividad semanal es suficiente para reducir el riesgo de enfermedades crónicas, pero es insuficiente para prevenir las ganancias de peso en ausencia de una restricción calórica”, comentan los investigadores en las páginas de la revista médica.

En sus conclusiones, estos autores también remarcan que, en su trabajo, el ejercicio sólo era efectivo para controlar el peso en mujeres con un índice de masa corporal normal. En aquellas que ya padecían obesidad, la actividad física parecía menos efectiva. “Esto enfatiza la importancia de controlar la ingesta de calorías para mantener el peso en este grupo”, comentan.

http://www.elmundo.es/

Ahora hay más niños extremadamente obesos

Written by post on Saturday, March 20th, 2010 in Infantil, Obesidad.

Los autores de un informe advierten sobre una menor esperanza de vida y problemas de salud inminentes para esos niños

Por Steven Reinberg
Reportera de Healthday

JUEVES, 18 de marzo (HealthDay News/DrTango) — La epidemia de obesidad está golpeando a los niños con más fuerza que nunca, con 7.3 por ciento de los chicos y 5.5 por ciento de las chicas clasificados como extremadamente obesos en un estudio de California, informan investigadores de Kaiser Permanente.

La noticia es incluso peor para los niños negros e hispanos. Entre las adolescentes negras, 11.9 por ciento fueron clasificadas como extremadamente obesas, al igual que el 11.2 por ciento de los adolescentes hispanos. La obesidad extrema se define entre los niños como pesar más de 1.2 veces el percentil 95, o tener un índice de masa corporal (IMC) de 35 kilogramos por metro cuadrado.

“Hay una frecuencia demasiado alta de niños extremadamente obesos”, advirtió la autora del estudio Corinna Koebnick, científica investigadora del Departamento de investigación y evaluación del Sur de California de Kaiser Permanente en Pasadena.

Koebnick señaló que la epidemia de obesidad se ve impulsada por una combinación de falta de actividad física y malos hábitos alimenticios. “Son los hábitos alimenticios malsanos, la comida rápida frente a la lenta”, apuntó.

Koebnick enfatizó que los padres tienen que ser modelos de rol para sus hijos. “Hay estudios que sugieren que el peso de los padres tiene una influencia significativa sobre el peso de sus hijos”, anotó.

La obesidad extrema puede llevar a problemas graves de salud, como la diabetes y la enfermedad cardiaca, añadió Koebnick.

“Necesitamos vigilar a estos niños extremadamente obesos con mayor cuidado, e intentar prevenir los efectos de salud adversos que puedan surgir en el futuro próximo”, comentó.

“Los niños extremadamente obesos pueden seguirlo siendo en la adultez, y todos los problemas de salud asociados con la obesidad están en el futuro de estos niños. Sin cambios importantes en el estilo de vida, estos niños se enfrentan a una esperanza de vida entre diez y veinte años menor, y desarrollarán problemas de salud en su veintena que por lo general se observan entre personas de 40 a 60 años de edad”, lamentó Koebnick en un comunicado de prensa de Kaiser Permanente.

Aunque estos hallazgos sólo cubren a los niños del sur de California, Koebnick opina que son representativos de lo que sucede por todo EE. UU.

El informe aparece en la edición en línea del 18 de marzo de la revista Journal of Pediatrics.

Para el estudio, el equipo de Koebnick recolectó datos sobre 710,949 niños y adolescentes entre los dos y los 19 años de edad que pertenecían al plan de salud integrado del sur de California de Kaiser Permanente entre 2007 y 2008.

Mediante el uso de esos datos, los investigadores hallaron que 7.3 por ciento de los chicos y 5.5 por ciento de las chicas eran extremadamente obesos, lo que equivale a más de 45,000 niños extremadamente obesos entre los estudiados.

La obesidad alcanzó su punto máximo a los diez años entre los chicos, y a los doce entre las chicas. Los más extremadamente obesos fueron las niñas negras adolescentes, y los niños hispanos. Los menos extremadamente obesos fueron los niños asiáticos y de las Islas del Pacífico y los blancos, encontraron los investigadores.

Samantha Heller, dietista, nutricionista y fisióloga del ejercicio, apuntó que “los resultados de esta encuesta no son muy sorprendentes, pero sí trágicos cuando se consideran las consecuencias de salud a que se enfrentarán estos niños, para no mencionar las repercusiones sociales, emocionales y psicológicas”.

Heller señaló que es crucial que los padres aprendan a proveer alimentos sanos a sus familias. “La comida sana puede ser asequible y deliciosa, pero a los consumidores se les hace creer que la comida rápida, la comida basura y los dulces son lo más fácil y barato”, subrayó.

Heller comentó que el público es bombardeado con anuncios de comida dirigidos a los niños. El Informe al Congreso de la Comisión Federal de Comercio de 2008 encontró que, en 2006, se gastaron más de $1.6 mil millones en el mercadeo de comida y bebidas para los niños.

“Imagínese si ese dinero, o al menos una fracción del mismo, se usara para promover alimentos sanos como verduras, frutas, granos integrales y frijoles, y educación sobre nutrición para el público”, comentó. “La gente aprendería a comprar y preparar alimentos sanos con un presupuesto, y podríamos reducir la prevalencia de obesidad y enfermedades crónicas como la diabetes, la enfermedad cardiaca y el cáncer, en nuestros niños”, explicó Heller.

“Los profesionales de salud, las compañías alimentarias y los gobiernos locales y estatales necesitan encontrar formas de ayudar a educar, motivar y empoderar a adultos y niños para que lleven vidas más sanas antes de que sea demasiado tarde para salvar a nuestros niños”, añadió Heller.

http://healthfinder.gov/

Imagenes de Perros – Mundo Canino

Un estudio sugiere que una prueba de ADN podría informar qué dieta funciona mejor para alguien

Por Jennifer Thomas
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 3 de marzo (HealthDay News/DrTango) — ¿Se pregunta si, para perder peso, le iría mejor reducir la grasa o los carbohidratos? Una prueba de ADN que usa una muestra del interior de la boca podría revelar qué método sería mejor para usted, según sugiere una investigación reciente.

Investigadores de la Universidad de Stanford utilizaron datas de un estudio de 2007 en que 138 mujeres con sobrepeso u obesas fueron asignadas a una de cuatro dietas populares durante un año. Las dietas eran la Atkins (muy baja en carbohidratos), la Zona (baja en carbohidratos), la Ornish (muy baja en grasa) o la dieta de un profesional de la salud (una dieta baja en grasa que sigue en general la pirámide alimentaria del Departamento de Agricultura de EE. UU.). También se tomaron muestras del interior de las bocas de las mujeres para recolectar una muestra de ADN.

Los investigadores usaron la información genética para asignar a las mujeres a una dieta “adecuada para su genotipo”, un plan de alimentación que parece tener el máximo de eficacia para ellas dada su conformación genética.

Las mujeres asignadas a la dieta adecuada según su genotipo perdieron entre dos y tres veces más peso a los doce meses que las que fueron asignadas a una dieta que inadecuada. Cuando los investigadores observaron únicamente las dietas más extremas (Atkins frente a Ornish), los resultados fueron aún más obvios. Las mujeres asignadas a la dieta correcta para su genotipo perdieron cinco veces más peso que las que estaban en la dieta incorrecta, encontró el estudio.

Las mujeres en las dietas correctas también mostraron mejoras en su colesterol “bueno” (HDL) y reducciones en los perjudiciales triglicéridos.

“Las diferencias en la pérdida de peso entre las varias dietas no fueron tan dramáticas, pero la diferencia en la pérdida de peso dentro de una dieta sí”, señaló la autora principal del estudio, Mindy Dopler Nelson, becaria de investigación postdoctoral de la Stanford. “En cada dieta, hubo muchas que perdieron peso, hubo muchas que no lo hicieron, e incluso hubo algunas que aumentaron. Al evaluar la genética pudimos ver que se trataba menos de la dieta en particular que de la respuesta del individuo a la misma”.

El estudio debía ser presentado el martes en la Conferencia sobre nutrición, actividad física y metabolismo 2010 de la American Heart Association, en Chicago.

La prueba de ADN, producida por Interleukin Genetics de Waltham, Massachusetts, se vende por $149. Actúa concentrándose en ciertos genes que tienen que ver con la manera en que la gente metaboliza los alimentos, apuntó Lew Bender, director ejecutivo de Interleukin Genetics.

De entre los cientos de genes que se cree tienen que ver con la obesidad, los investigadores de Interleukin Genetics identificaron tres genes que, en varios estudios clínicos, se habían implicado con el manejo del peso. Entre los genes se incluyen la proteína vinculante de ácidos grasos 2, el receptor gamma activado por el proliferador de la peroxisomas, y el receptor adrenérgico beta 2, señaló Bender.

“Pasamos por un riguroso proceso científico para encontrar los que estaban más comprobados y eran más funcionales, y fueron estos tres”, aseguró.

En esos genes, una variación de una secuencia de ADN dentro de un fragmento de un gen (llamado polimorfismo de nucleótido simple), provoca que el gen produzca una forma de proteína que cambia la manera en que funciona. En el caso de la proteína vinculadora de ácidos grasos 2, por ejemplo, el polimorfismo lleva a la producción de una proteína que puede causar una mayor absorción de la grasa, apuntó Bender.

“Si se observa a alguien que tiene un polimorfismo que casa que absorban más grasa, en combinación con otro polimorfismo que hace que no quemen la grasa muy bien, esa persona sería más propensa a la obesidad por dietas que son ricas en grasa”, advirtió. “En esos casos, recomendaríamos una dieta baja en grasa”.

El Dr. Robert Eckel, ex presidente de la American Heart Association y profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Universidad de Colorado, dijo que los resultados del estudio eran muy preliminares y que habían de ser confirmados mediante estudios de mayor tamaño antes de recomendarle a alguien que averigüe su genotipo para la dieta.

“Los tres genes que han identificado son genes que podrían afectar el equilibrio energético, y la idea de que los polimorfismos de esos genes podrían afectar dicho equilibrio es interesante desde un punto de vista científico”, aseguró Eckel. “Esto podría explicar pequeñas diferencias en la forma en que la gente responde a la dieta. Pero ahora mismo, el factor de predicción más importante de una dieta exitosa es el cumplimiento”.

Nelson, científica nutricional de la Stanford, aseguró que los hallazgos la alentaban, pero no la sorprendían. Durante su carrera, ha visto amplias variaciones en la pérdida de peso en personas asignadas a dietas idénticas. Observó que algunos resultados podrían explicarse por la adherencia a la dieta, pero no todos.

“Hay que estar en una dieta reducida en calorías. Hay que comer sano. Pero hay una diferencia en cómo la gente procesa las calorías”, dijo Nelson. “Conocer el genotipo es apenas una herramienta más para ayudar en el proceso de pérdida de peso”.

Interleukin Genetics ha solicitado una patente para la prueba de ADN, apuntó Bender.

http://healthfinder.gov/

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