Archive for August, 2010

Obesidad provoca afecciones psicológicas

Written by sobrepeso on Monday, August 30th, 2010 in Obesidad.

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Expertos de México y Francia reconocen la necesidad de una atención integral a trastornos alimentarios, están ligados a ansiedad y depresión

Yamel Viloria Tavera

La obesidad, junto con trastornos alimentarios como la anorexia y bulimia, pueden derivar en otras alteraciones emocionales, como la ansiedad y depresión que en casos extremos derivan en situaciones de suicidio; en estos casos, la población más vulnerable son los adolescentes.

Así se reveló en el Segundo Encuentro México-Francia, “Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad”, donde el secretario de Salud, José Angel Córdova Villalobos reconoció que en México resultan ya preocupantes las alteraciones registradas entre la población con obesidad, por lo que incluso se ha establecido ya su atención psicológica en las Unidades Médicas Especializadas (Unemes), establecidas en el país en principio para la atención de adicciones.

Esto, porque los trastornos de bulimia, anorexia y atracón se reflejan en el aumento de las adicciones, particularmente en el alcoholismo, “en México se refleja en el alcoholismo a diferencia de otros países, los jóvenes sí beben pero no con la compulsión que en nuestro país, en donde una gran proporción se toman en un solo evento por lo menos cinco copas y sobre todo los hombres”, apuntó Córdova.

El hecho, reconoció, es que quienes padecen trastornos en la conducta alimentaria tienen mayor incidencia en alteraciones psicológicas, que pueden llevar a situaciones extremas como el sucidio, el cual en México no ha aumentado en manera tan alarmante como en otros países.

“Hay depresión, hay ansiedad, pero más la depresión en grado máximo, con acciones de quitarse la vida, o la compulsión por beber alcohol o el ingreso al mundo de las drogas”.

Adolescentes, en gran riesgo

Se ha demostrado que son los adolescentes quienes son más vulnerables a los riesgos de alteraciones psicológicas y, por ende, de caer en situaciones extremas, apuntó en entrevista con SUMEDICO el profesor Luis Rojo, de la Universidad de Valencia, España.

Explicó que fueron largos años de estudios los que permitieron determinar la liga entre obesidad y algunos trastornos mentales.

“La obesidad es un genotipo, un estado corporal (…) haciendo una exploración de las variables piscopatológicas de los síntomas asociados a la presencia de la obesidad, especialmente si hay síntomas alimentarios claros, como es la presencia de atracones no compensados, una de las causas más frecuentes de sobrepeso y obesidad son los trastornos por atracón donde la persona hace ingestas frecuentes de comida, ingestas excesivas, sin tomar medidas para compensarlas, a diferencia de lo que sucede en la bulimia”.

Estos alteraciones mentales se encuentran al margen de los trastornos alimentarios, acotó, donde “el sobrepeso y la obesidad constituyen una vía final asociada fundamentalmente al uso de cierto tipo de psicofármacos en los que se fomenta mucho la ingesta alimentaria y el síndrome metabólico”.

Además de las adicciones, se registran otras alteraciones psicológicas, como la ansiedad y depresión, que pueden llevar a situaciones extremas.

“Tengamos en cuenta que la persona obesa es una persona estigmatizada que en ocasiones, en el curso de su trastorno ha ido empeorando y manteniendo su obesidad como consecuencia de las propias limitaciones que su enfermedad le produce, de la vergüenza que le puede producir exponerse a los demás, de las comentarios negativos que recibe, de manera que al final sólo en la comida se encuentran comportamientos satisfactorios, y en esa limitación existencial unos componentes tan específicos hacen que la calidad de vida sea penosa y se puedan desarrollar cuadros depresivos en los que se puedan culminar con el suicidio”.

Finalmente indicó que los adolescentes son especialmente vulnerables, “porque en ellos el problema de las interacciones son tal vez más importantes que en personas de más edad, pero yo creo que la vida repercute en todas las edades”.

sumedico.com

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(HealthDay News/HolaDoctor) — Si tiene exceso de peso, ¿debería reducir los carbohidratos o la grasa?

Un estudio reciente de dos años sugiere que podría no importar a largo plazo. Cuando se combinó con una guía extensiva sobre la comida y el ejercicio, la gente perdió cerca de la misma cantidad de peso, bien fuera por seguir una dieta tipo Atkins baja en carbohidratos o una dieta tradicional baja en grasa.

“En general, los que hacen dieta podrían estar menos preocupados acerca de la dieta que llevan y más enfocados en hallar estrategias para seguir la dieta elegida”, recomendó Gary D. Foder, autor del estudio y director del Centro para la Investigación y la Educación sobre la Obesidad de la Universidad de Temple.

Sin embargo, hay algunas consideraciones. Las personas de ambos grupos apenas perdieron en promedio 7 por ciento de su peso dos años luego de comenzar su dieta, aunque fue una cifra importante porque típicamente tenían mucho exceso de peso.

Además, los que llevaban la dieta baja en carbohidratos obtuvieron un beneficio adicional. Su presión arterial y los niveles de colesterol “bueno” mejoraron un poco más que para los que redujeron la grasa.

El estudio aparece en la edición del 3 de agosto de Annals of Internal Medicine.

Por mucho tiempo ha habido investigaciones para determinar cuál es la mejor dieta. Sin embargo, este estudio es único porque examina la manera como funcionan a largo plazo las dietas, aseguró Foster.

En el estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., los investigadores dieron seguimiento a 307 personas que tenían exceso de peso durante dos años mientras llevaban una dieta baja en carbohidratos, inspirada en la dieta de Atkins, o una dieta baja en grasa también baja en calorías.

Su edad promedio era de 45 y su índice de masa corporal promedio era de 36, lo que significa que típicamente eran obesos, un paso más que simplemente tener exceso de peso.

Se pidió a los que llevaban la dieta baja en grasas que consumieran entre 1,200 y 1,800 calorías, de las cuales menos de 30 por ciento provenían de las grasas. Se pidió a los que llevaban la dieta baja en carbohidratos no consumir más de 20 g de carbohidratos diarios, aunque podían comer toda la grasa y todas las proteínas que quisieran.

Además de hacer dieta, los participantes recibieron guía sobre la dieta y el ejercicio, de manera similar a lo ofrecido en programas comerciales para la pérdida de peso, aseguró Foster.

En promedio, los participantes, reclutados en varias ciudades del país, perdieron 7 por ciento de su peso luego de dos años, o un promedio de unos 8 kg (15 lb). Los resultados fueron similares, sin importar qué dieta llevaban.

Sin embargo, hubo una diferencia. Foster señaló que los niveles de colesterol “bueno” (el tipo saludable para el corazón que es preferible) aumentaron en cerca de 11 por ciento en el grupo bajo en grasa, pero más del doble de eso, cerca de 23 por ciento, en el grupo de bajo consumo de carbohidratos. La presión arterial también se redujo más en el grupo bajo en carbohidratos, frente a la cohorte que consumió menos grasa.

No está claro por qué el grupo de bajo consumo de carbohidratos logró mejores resultados en esas áreas, aseguró Foster, pero las dos diferencias son significativas. Aún así, dijo, “no podemos decir que llevar una u otra dieta reducirá la enfermedad cardiaca”.

En general, dijo, el mensaje del estudio es que las dietas funcionan más o menos de manera igual cuando se trata de la pérdida de peso.

Howard Sesso, profesor asistente de medicina del Hospital Brigham and Women’s de Boston, aseguró que esto sugiere que el tipo de dieta que adopta una persona podría ser menos importante que su capacidad para cumplirla.

Hay otro mensaje del estudio, aseguró Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro médico de la Universidad de Texas Southwestern en Dallas. “Esto confirma lo que hemos sabido durante años, que no es asunto de enfrentar la grasa con los carbohidratos. Son las calorías las que llevan a la pérdida de peso”.

¿Y qué hay con el hecho de que los participantes perdieron en promedio un pequeño porcentaje del peso? Aunque una pequeña pérdida de peso podría hacer la diferencia en cuanto a los factores de riesgo de enfermedad cardiaca, “el estudio muestra que también es difícil perder y no recuperar el peso perdido a largo plazo, incluso si se cuenta con buen apoyo”, dijo. “Estas personas representan lo que sucede en la vida real, no lo que vemos en el programa ¿Cuánto quieres perder? (Biggest Loser). Perder peso y no recuperarlo exige un compromiso serio. Para la mayoría, los ambientes y estilos de vida simplemente no ayudan a llevar ese tipo de compromiso”.

enlineadirecta.info

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