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2010

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La obesidad podría elevar el riesgo de muerte en mujeres mayores con cáncer de colon

Un estudio halla que las mujeres que han pasado la menopausia y que tienen un IMC alto y la cintura grande afrontan un mayor riesgo de muerte

Por Kathleen Doheny
Reportero de Healthday

JUEVES, 9 de septiembre (HealthDay News/HolaDoctor) — He aquí otra razón más para evitar la obesidad a lo largo de la vida: Si lo hace podría mejorar sus probabilidades de supervivencia en caso de que le diagnostiquen un cáncer de colon.

Las mujeres que ya han pasado por la menopausia que son obesas y han sido diagnosticadas con cáncer de colon parecen enfrentarse a un mayor riesgo de morir por cualquier causa que las que tienen un peso saludable o simplemente sobrepeso, según muestra un nuevo estudio.

Los investigadores advierten que tratar de bajar de peso después del diagnóstico quizá sea demasiado tarde. La obesidad abdominal, incluso antes del diagnóstico de cáncer de colon, se asociaba con un mayor riesgo de morir después de haber contraído la enfermedad, de acuerdo con la autora del estudio Anna Prizment, estudiante posdoctoral en el Centro Oncológico Masónico de Minnesota en Minneapolis.

La forma del cuerpo podría jugar también un papel.

Las mujeres que padecen la enfermedad que tienen una proporción cintura-cadera poco saludable y una cintura de gran tamaño están en mayor riesgo de muerte, agregó Prizment.

El estudio aparece en la edición de septiembre de Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, una publicación de la American Association for Cancer Research (Asociación Americana para la Investigación del Cáncer).

El cáncer de colon es la segunda causa principal de muerte relacionada con el cáncer entre mujeres y hombres juntos. Se calcula que acabará con la vida de más de 51,000 personas, incluidas cerca de 25,000 mujeres, en Estados Unidos en 2010, según la American Cancer Society.

Muchos estudios han encontrado una relación entre el exceso de peso y un mayor riesgo de cáncer de colon. “Pero no hay muchos estudios que hayan examinado cómo la obesidad afecta la supervivencia de los pacientes de cáncer de colon”, señaló Prizment.

Así que, con sus colegas, evaluó a las mujeres que habían participado en el Estudio de Salud de la Mujer de Iowa, que se centró en 1,096 mujeres que fueron diagnosticadas con cáncer de colon entre 1986 y 2005. Tanto las mediciones del cuerpo como del peso se hicieron antes del diagnóstico de cáncer de colon.

El estudio fue retrospectivo, es decir, que los datos utilizados se registraron por razones distintas a las de la investigación.

Durante el periodo de seguimiento de hasta 20 años, murieron 493 mujeres. Entre este grupo, el cáncer de colon fue la causa subyacente en 289 muertes.

Las mujeres obesas, con un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más, habían experimentado un aumento de 45 por ciento en todas las causas de muerte en comparación con las mujeres que tenían un peso saludable, de acuerdo con Prizment. Su riesgo de morir por cáncer de colon también aumentó un 32 por ciento en comparación con las mujeres de peso saludable, pero este hallazgo no fue significativo desde el punto de vista estadístico. Sin embargo, el incremento de 45 por ciento en todas las causas de muerte sí fue clínicamente significativo.

El investigador también encontró que el riesgo de morir fue mayor entre las mujeres que estaban por debajo de su peso, las que tenían un IMC inferior a 18.5. “Pero no queremos hablar mucho al respecto, porque tuvimos muy pocas mujeres con estas características”, señaló Prizment.

Prizment amplió más sobre la relación entre la proporción cintura-cadera poco saludable y una cintura de gran tamaño con un mayor riesgo de morir por cáncer de colon.

Una proporción cintura-cadera de 0.80 o inferior en la mujer se consideraba de bajo riesgo. Por ejemplo, una mujer con una cintura de 27 pulgadas y cadera de 36 pulgadas tiene una proporción cintura-cadera de 0.75.

Las mujeres con una cintura de 37.5 pulgadas o más tenían un riesgo de mortalidad más alto que las que tenían un tamaño más saludable de la cintura, encontró.

Se desconoce exactamente por qué las mujeres obesas con proporciones poco saludables cintura-cadera y cintura grande tienen un mayor riesgo de muerte por cáncer de colon en comparación con las mujeres delgadas. “Podrían diagnosticarse en una fase avanzada”, dijo Prizment. “Quizá tengan menos acceso a la atención de la salud. Podría haber un mecanismo biológico directo”.

¿Su consejo para las mujeres? “Mantener un peso corporal saludable es la única recomendación que podemos dar a todas las mujeres posmenopáusicas”, agregó.

Hasta el nuevo estudio, los hallazgos sobre el tamaño corporal excesivo en pacientes de cáncer de colon y el riesgo de muerte habían sido mezclados y contradictorios, señaló el doctor Peter Campbell, director del repositorio de tumores de la American Cancer Society.

Un punto fuerte del nuevo estudio, dijo, es que “el tamaño corporal se midió antes del diagnóstico de las mujeres”. Si la medición se hubiera hecho después del diagnóstico quizá no se habría obtenido una visión real, dijo, al igual que la pérdida de peso que tuvo lugar después del diagnóstico.

“Es el tamaño del cuerpo a lo largo de la vida lo que es importante conocer [para medir el riesgo]“, señaló. “Este estudio aporta nueva información importante para nuestra comprensión del tamaño corporal y la salud”.

Estuvo de acuerdo con Prizment en que el hallazgo subraya la importancia de mantener un peso corporal saludable con la edad.

healthfinder.gov

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Obesidad provoca afecciones psicológicas

by sobrepeso on 30/08/2010

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Expertos de México y Francia reconocen la necesidad de una atención integral a trastornos alimentarios, están ligados a ansiedad y depresión

Yamel Viloria Tavera

La obesidad, junto con trastornos alimentarios como la anorexia y bulimia, pueden derivar en otras alteraciones emocionales, como la ansiedad y depresión que en casos extremos derivan en situaciones de suicidio; en estos casos, la población más vulnerable son los adolescentes.

Así se reveló en el Segundo Encuentro México-Francia, “Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad”, donde el secretario de Salud, José Angel Córdova Villalobos reconoció que en México resultan ya preocupantes las alteraciones registradas entre la población con obesidad, por lo que incluso se ha establecido ya su atención psicológica en las Unidades Médicas Especializadas (Unemes), establecidas en el país en principio para la atención de adicciones.

Esto, porque los trastornos de bulimia, anorexia y atracón se reflejan en el aumento de las adicciones, particularmente en el alcoholismo, “en México se refleja en el alcoholismo a diferencia de otros países, los jóvenes sí beben pero no con la compulsión que en nuestro país, en donde una gran proporción se toman en un solo evento por lo menos cinco copas y sobre todo los hombres”, apuntó Córdova.

El hecho, reconoció, es que quienes padecen trastornos en la conducta alimentaria tienen mayor incidencia en alteraciones psicológicas, que pueden llevar a situaciones extremas como el sucidio, el cual en México no ha aumentado en manera tan alarmante como en otros países.

“Hay depresión, hay ansiedad, pero más la depresión en grado máximo, con acciones de quitarse la vida, o la compulsión por beber alcohol o el ingreso al mundo de las drogas”.

Adolescentes, en gran riesgo

Se ha demostrado que son los adolescentes quienes son más vulnerables a los riesgos de alteraciones psicológicas y, por ende, de caer en situaciones extremas, apuntó en entrevista con SUMEDICO el profesor Luis Rojo, de la Universidad de Valencia, España.

Explicó que fueron largos años de estudios los que permitieron determinar la liga entre obesidad y algunos trastornos mentales.

“La obesidad es un genotipo, un estado corporal (…) haciendo una exploración de las variables piscopatológicas de los síntomas asociados a la presencia de la obesidad, especialmente si hay síntomas alimentarios claros, como es la presencia de atracones no compensados, una de las causas más frecuentes de sobrepeso y obesidad son los trastornos por atracón donde la persona hace ingestas frecuentes de comida, ingestas excesivas, sin tomar medidas para compensarlas, a diferencia de lo que sucede en la bulimia”.

Estos alteraciones mentales se encuentran al margen de los trastornos alimentarios, acotó, donde “el sobrepeso y la obesidad constituyen una vía final asociada fundamentalmente al uso de cierto tipo de psicofármacos en los que se fomenta mucho la ingesta alimentaria y el síndrome metabólico”.

Además de las adicciones, se registran otras alteraciones psicológicas, como la ansiedad y depresión, que pueden llevar a situaciones extremas.

“Tengamos en cuenta que la persona obesa es una persona estigmatizada que en ocasiones, en el curso de su trastorno ha ido empeorando y manteniendo su obesidad como consecuencia de las propias limitaciones que su enfermedad le produce, de la vergüenza que le puede producir exponerse a los demás, de las comentarios negativos que recibe, de manera que al final sólo en la comida se encuentran comportamientos satisfactorios, y en esa limitación existencial unos componentes tan específicos hacen que la calidad de vida sea penosa y se puedan desarrollar cuadros depresivos en los que se puedan culminar con el suicidio”.

Finalmente indicó que los adolescentes son especialmente vulnerables, “porque en ellos el problema de las interacciones son tal vez más importantes que en personas de más edad, pero yo creo que la vida repercute en todas las edades”.

sumedico.com

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(HealthDay News/HolaDoctor) — Si tiene exceso de peso, ¿debería reducir los carbohidratos o la grasa?

Un estudio reciente de dos años sugiere que podría no importar a largo plazo. Cuando se combinó con una guía extensiva sobre la comida y el ejercicio, la gente perdió cerca de la misma cantidad de peso, bien fuera por seguir una dieta tipo Atkins baja en carbohidratos o una dieta tradicional baja en grasa.

“En general, los que hacen dieta podrían estar menos preocupados acerca de la dieta que llevan y más enfocados en hallar estrategias para seguir la dieta elegida”, recomendó Gary D. Foder, autor del estudio y director del Centro para la Investigación y la Educación sobre la Obesidad de la Universidad de Temple.

Sin embargo, hay algunas consideraciones. Las personas de ambos grupos apenas perdieron en promedio 7 por ciento de su peso dos años luego de comenzar su dieta, aunque fue una cifra importante porque típicamente tenían mucho exceso de peso.

Además, los que llevaban la dieta baja en carbohidratos obtuvieron un beneficio adicional. Su presión arterial y los niveles de colesterol “bueno” mejoraron un poco más que para los que redujeron la grasa.

El estudio aparece en la edición del 3 de agosto de Annals of Internal Medicine.

Por mucho tiempo ha habido investigaciones para determinar cuál es la mejor dieta. Sin embargo, este estudio es único porque examina la manera como funcionan a largo plazo las dietas, aseguró Foster.

En el estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., los investigadores dieron seguimiento a 307 personas que tenían exceso de peso durante dos años mientras llevaban una dieta baja en carbohidratos, inspirada en la dieta de Atkins, o una dieta baja en grasa también baja en calorías.

Su edad promedio era de 45 y su índice de masa corporal promedio era de 36, lo que significa que típicamente eran obesos, un paso más que simplemente tener exceso de peso.

Se pidió a los que llevaban la dieta baja en grasas que consumieran entre 1,200 y 1,800 calorías, de las cuales menos de 30 por ciento provenían de las grasas. Se pidió a los que llevaban la dieta baja en carbohidratos no consumir más de 20 g de carbohidratos diarios, aunque podían comer toda la grasa y todas las proteínas que quisieran.

Además de hacer dieta, los participantes recibieron guía sobre la dieta y el ejercicio, de manera similar a lo ofrecido en programas comerciales para la pérdida de peso, aseguró Foster.

En promedio, los participantes, reclutados en varias ciudades del país, perdieron 7 por ciento de su peso luego de dos años, o un promedio de unos 8 kg (15 lb). Los resultados fueron similares, sin importar qué dieta llevaban.

Sin embargo, hubo una diferencia. Foster señaló que los niveles de colesterol “bueno” (el tipo saludable para el corazón que es preferible) aumentaron en cerca de 11 por ciento en el grupo bajo en grasa, pero más del doble de eso, cerca de 23 por ciento, en el grupo de bajo consumo de carbohidratos. La presión arterial también se redujo más en el grupo bajo en carbohidratos, frente a la cohorte que consumió menos grasa.

No está claro por qué el grupo de bajo consumo de carbohidratos logró mejores resultados en esas áreas, aseguró Foster, pero las dos diferencias son significativas. Aún así, dijo, “no podemos decir que llevar una u otra dieta reducirá la enfermedad cardiaca”.

En general, dijo, el mensaje del estudio es que las dietas funcionan más o menos de manera igual cuando se trata de la pérdida de peso.

Howard Sesso, profesor asistente de medicina del Hospital Brigham and Women’s de Boston, aseguró que esto sugiere que el tipo de dieta que adopta una persona podría ser menos importante que su capacidad para cumplirla.

Hay otro mensaje del estudio, aseguró Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro médico de la Universidad de Texas Southwestern en Dallas. “Esto confirma lo que hemos sabido durante años, que no es asunto de enfrentar la grasa con los carbohidratos. Son las calorías las que llevan a la pérdida de peso”.

¿Y qué hay con el hecho de que los participantes perdieron en promedio un pequeño porcentaje del peso? Aunque una pequeña pérdida de peso podría hacer la diferencia en cuanto a los factores de riesgo de enfermedad cardiaca, “el estudio muestra que también es difícil perder y no recuperar el peso perdido a largo plazo, incluso si se cuenta con buen apoyo”, dijo. “Estas personas representan lo que sucede en la vida real, no lo que vemos en el programa ¿Cuánto quieres perder? (Biggest Loser). Perder peso y no recuperarlo exige un compromiso serio. Para la mayoría, los ambientes y estilos de vida simplemente no ayudan a llevar ese tipo de compromiso”.

enlineadirecta.info

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Investigadores hallan que el impacto de los kilos adicionales es peor para las que tienen grasa alrededor de las caderas

Por Madonna Behen
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 14 de julio (HealthDay News/HolaDoctor) — Las mujeres de mediana edad que tienen exceso de peso podrían tener otra motivación más para eliminar esos kilos de más. Investigadores hallan que entre más pese una mujer posmenopáusica, peor será su memoria.

Además, los autores del estudio anotaron que el impacto negativo sobre la memoria fue más pronunciado en las mujeres “con forma de pera” que llevan peso adicional alrededor de las caderas y menos de un factor en mujeres “con forma de manzana” que la llevan alrededor de la cintura.

En el nuevo estudio, los investigadores hallaron que por cada punto de aumento en el índice de masa corporal (IMC) de una mujer, su puntaje en una prueba estandarizada de memoria (aunque aún estaba en el rango normal) se redujo en un punto. El IMC es una proporción entre el peso y la estatura de una persona.

El estudio, que se basa en datos de cerca de 9,000 mujeres que participaron en la Iniciativa de Salud de la Mujer (Women’s Health Initiative), un estudio de gran tamaño sobre mujeres posmenopáusicas, financiado por el gobierno, fue dado a conocer el 14 de julio antes de la publicación impresa de agosto de la Journal of the American Geriatrics Society.

“Este estudio realmente resalta la importancia de mantener un peso corporal ideal”, señaló la Dra. Diana Kerwin, investigadora líder y profesora asistente de medicina de la división de geriatría de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad Northwestern de Chicago. “Aún si una mujer considera que en general es saludable porque su presión arterial y sus niveles de colesterol son buenos, lo que estos hallazgos sugieren es que también necesita prestar atención a su peso, porque no solo es bueno para su corazón sino para su cerebro”.

Para el estudio, Kerwin y sus colegas examinaron datos sobre 8,745 mujeres entre los 65 y los 79 que no mostraban señales de demencia ni otras anormalidades cerebrales. Además de examinar el IMC y las medidas de cintura y cadera (para determinar la distribución de la grasa corporal), también revisaron los puntajes de las mujeres en una prueba de funcionamiento cognitivo de cien puntos, conocida como Miniexamen del estado mental modificado. Cerca del 70 por ciento de las mujeres tenían sobrepeso o eran obesas.

Luego de controlar la edad, el nivel educativo y las enfermedades vasculares que han demostrado incrementar el riesgo de demencia, como accidente cerebrovascular, los investigadores hallaron que la relación entre obesidad, peor memoria y función cerebral se mantuvo. Kerwin, que realizó el estudio mientras era investigador geriátrico del Colegio Médico de Wisconsin, agregó que, aunque los puntajes de las mujeres continuaban en el rango normal, señaló que el peso tenía claramente efectos perjudiciales.

Kerwin aseguró que hacen falta más estudios para confirmar y explicar la aparente disparidad entre mujeres con forma de pera o de manzana. Sin embargo, una posibilidad es que el tipo de grasa que se deposita en las caderas es más propenso a liberar hormonas perjudiciales para la función cerebral, dijo. Un estudio de seguimiento que actualmente se encuentra en etapas de planeación consistirá en realizar IRM de los cuerpos de las mujeres “para que podamos examinar cuanta grasa abdominal tienen, frente a la grasa en las caderas y saber si existe alguna diferencia en el funcionamiento cerebral, explicó Kerwin.

Este estudio va más allá que muchos otros sobre la forma del cuerpo, en el que se halla que las mujeres obesas con forma de manzana, y no la que tienen forma de pera, estaban en mayor riesgo de diabetes, enfermedad cardiaca y demencia.

“Lo que este estudio nos dice realmente es que hay algo acerca de la obesidad que te pone en riesgo de demencia y que no depende de otros factores, como la enfermedad vascular”, aseguró el Dr. Gary Kennedy, director de psiquiatría geriátrica del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York.

Kennedy agregó que esperaba que los resultados instaran a más mujeres de mayor edad a hacer ejercicio regularmente para mantener un peso saludable. “Esto realmente es un llamado para que las mujeres se esfuercen por ser más activas, por encontrar a alguien con quien hacer ejercicio y para hacer un poco todos los días”, dijo.

healthfinder.gov

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Los investigadores anotan que dejar el automóvil en casa y caminar a la estación contribuye al ejercicio diario

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MARTES, 29 de junio (HealthDay News/HolaDoctor) — Un estudio señala que cuando las ciudades crean o mejoran los sistemas públicos de tren ligero, benefician las cinturas de sus ciudadanos.

Los investigadores anotaron que sacar a la gente de su automóvil y hacerlos caminar desde y hasta las estaciones de transporte público quema calorías.

“Los sistemas de transporte sobre ferrocarril ofrecen un beneficio moderado para la salud pública porque crean más oportunidades para caminar en el trayecto diario entre la casa y la oficina”, señaló Robert Strokes, coautor del estudio y coordinador del Programa de Estudios Ambientales Urbanos de la Universidad Drexel de Filadelfia. “Este beneficio, si se agrega a nuestra sociedad, no es para nada inconsecuente y debe hacer parte de cualquier conversación sobre costos y beneficios de la planeación y las políticas de uso de terrenos y de transporte público”.

El estudio fue financiando en parte por los Institutos Nacionales de Ciencias de la Salud Ambiental y aparece publicado en la edición de agosto de la American Journal of Preventive Medicine.

Para el estudio, el equipo de Stokes encuestó a unas 500 personas de Charlotte, Carolina del Norte, antes y después de que la ciudad terminara su sistema de tren ligero.

Las preguntas incluyeron el nivel de actividad física, el peso y la estatura, la percepción del ambiente del vecindario y el uso del transporte público antes y después de la aparición del tren ligero, así como los planes de uso y el uso real del mismo.

Los investigadores hallaron que, en promedio, una persona común y corriente que sabe el sistema para ir y volver de su trabajo perdió en promedio 2.9 kg (6.45 lb) en un período de 12 a 18 meses. Además, la gente que usó el sistema de tren ligero tuvo un riesgo 81 por ciento menor de ser obesa que la gente que no usó el sistema.

“Ofrecer opciones de transporte público planeadas de manera inteligente para zonas metropolitanas de crecimiento rápido y caótico puede reducir la prevalencia de obesidad, que se ha relacionado intensamente con el tiempo que uno pasa en el automóvil”, señaló Stokes. “Los planificadores de tránsito necesitan sentarse con los planificadores municipales y las agencias de seguridad para crear ambientes de transporte público atractivos y seguros que maximicen el uso del tren ligero”, agregó.

En este momento, operan 32 sistemas de tren ligero en áreas metropolitanas principales de los EE. UU. y generan más de 200 millones de viajes al año, aseguró Stokes.

Scott C. Brown, profesor asistente de investigación del Centro de Estudios de Familia de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, coincidió en que “el transporte masivo puede crear incentivos para que más gente sea activa físicamente”.

Brown anotó que algunos estudios han demostrado que el tiempo que se pasa en el automóvil se relaciona con una mayor prevalencia de obesidad.

“Otros estudios hallan que la disponibilidad del transporte público se relaciona con un mayor nivel de actividad física”, dijo.

healthfinder.gov

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Un estudio halla que la grelina hace que la gente desee comer más alimentos ricos en calorías

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

MARTES, 22 de junio (HealthDay News/DrTango) — Está a dieta y sabe que tiene que mantenerse alejado de los refrigerios altos en calorías. Aún así sus ojos se siguen fijando en esa caja de chocolates, y usted desea que hubiera una pastilla para frenar su impulso de comerlos.

Pues esa pastilla podría ser una posibilidad real algún día, de acuerdo con los hallazgos presentados el martes en la reunión anual de la Endocrine Society en San Diego. Esta pastilla bloquearía la actividad de la grelina, la “hormona del hambre” que estimula los centros del apetito del cerebro.

El estudio, publicado por el Dr. Tony Goldstone, endocrinólogo consultor del Consejo Británico de Investigación Médica del Centro de Ciencias Clínicas del Imperial College de Londres, demostró que la grelina aumenta el deseo de comer alimentos ricos en calorías en los humanos.

“Se sabe por estudios en animales y humanos que la grelina hace que las personas tengan más hambre”, dijo Goldstone. “Existía la sospecha por investigaciones llevadas a cabo en animales que también puede estimular las vías de la recompensa en el cerebro y que tal vez esté implicada en la respuesta a los alimentos más gratificantes, pero no teníamos ninguna prueba en humanos”.

El estudio que aportó dicha prueba pidió a 18 adultos sanos que miraran fotografías de diferentes alimentos durante tres días por la mañana, una después de saltarse el desayuno, y dos a los 90 minutos tras el desayuno. En una de las mañanas que había desayuno, todos los participantes recibieron inyecciones, algunas de agua salada y otras de grelina. Luego vieron las fotografías de alimentos ricos en calorías tales como chocolate, pastel y pizza, y de alimentos bajos en calorías como ensaladas y verduras.

Los participantes usaron un teclado para puntuar la intensidad con la que se sentían atraídos por esas imágenes. Los alimentos bajos en calorías recibieron más o menos la misma calificación, independientemente del contenido de las inyecciones. Pero los alimentos ricos en calorías, sobre todo los dulces, recibieron mayores calificaciones entre los que recibieron la grelina.

“Al parecer altera el deseo de comer alimentos ricos en calorías más que los bajos en calorías”, señaló Goldstone con respecto a la grelina.

Ese efecto fue especialmente pronunciado cuando los participantes ayunaron la noche previa al estudio. “Sabemos que cuando se ayuna, se tiende a desear más los alimentos ricos en calorías”, dijo Goldstone. “Así que simulamos ese efecto”.

Por tanto, una pastilla que bloquee la actividad de la grelina podría ser útil para los que hacen dieta y varias compañías farmacéuticas están trabajando para desarrollarla, apuntó. No será algo que pueda tomar cuando se sienta tentado ante un plato de comida, porque el efecto bloqueador podría tardar algún tiempo en actuar, pero podría formar parte del régimen global para bajar de peso, señaló Goldstone.

“Si se desarrolla, podría tener el particular efecto de bloquear el deseo de comer alimentos ricos en calorías”, apuntó.

Los resultados del estudio no son una sorpresa, dijo Alain Dagher, profesor asociado de neurología en la Universidad McGill de Montreal, que ha estado estudiando la grelina.

En su investigación, escáneres de IRM de animales encontraron que la “grelina aumenta la respuesta del cerebro a los alimentos”, apuntó Dagher. “Así que no sorprende que una sola inyección en humanos apoye un cambio hacia alimentos ricos en calorías en general”.

Dagher continúa con sus estudios. “Estamos tratando de conocer de forma más específica cómo la grelina actúa sobre el cerebro, qué regiones del cerebro afecta y cómo estos efectos se traducen en comer”, señaló.

La grelina podría no desempeñar un papel en la causa de la obesidad, pero sí actuar para mantener a las personas obesas al reducir su capacidad para bajar de peso, apuntó Dagher.

healthfinder.gov

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Sobrepeso afecta vida sexual

by sobrepeso on 16/06/2010

Las mujeres obesas tienen más dificultades para encontrar una pareja sexual. Además, tienen cuatro veces más posibilidades de quedar embarazadas involuntariamente.

Las mujeres con sobrepeso tienen más dificultades para encontrar una pareja sexual, cosa que no ocurre con los hombres gordos, según descubrieron científicos europeos.

Los investigadores entrevistaron a casi 10.000 hombres y mujeres franceses entre 18 y 69 años sobre su vida sexual, y analizaron los resultados de acuerdo a su índice de masa corporal.

El resultado fue que las mujeres con sobrepeso tuvieron un 30 por ciento menos de probabilidades que las de peso normal de tener una pareja sexual en el último año.

En el caso de los hombres, casi no hubo diferencia entre los obesos y los de peso normal a la hora de encontrar una pareja sexual.

¿Qué explica esta dificultad que enfrentan las mujeres obesas, y no a los hombres obesos?

“Muchas mujeres son más tolerantes de sus esposos rellenitos que los hombres de mujeres entradas en kilos”, consideró el profesor Kaye Wellings, uno de los autores del estudio, que fue publicado en la edición de Internet de la revista médica BMJ.

Otro hallazgo del estudio fue que las mujeres obesas son menos propensas a controlarse para evitar el embarazo, y por ello tienen cuatro veces más posibilidades de quedar embarazadas involuntariamente.

voanews.com

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Cardiopatías, diabetes, hipertensión arterial, infarto cerebral, apnea del sueño y osteoartritis son sólo algunas de las patologías típicas de los adultos que sufren los niños obesos.

Especialistas aseguran que los niños con sobrepeso y obesidad infantil están sufriendo enfermedades características de la adultez. El sobrepeso significa sumar 30 años a su salud vascular generando cardiopatías, diabetes, hipertensión arterial, infarto cerebral, apnea del sueño u osteoartritis.

La Federación Española del Corazón (FEC) estableció un alerta sobre la importancia de controlar la alimentación y el estilo de vida de los más pequeños, puesto que las cifras de obesidad infantil empiezan a resultar alarmantes.

Según indicaron los expertos, “el hecho de que la prevalencia de la obesidad se haya triplicado en los últimos 15 años hace que ésta sea considerada ya como la epidemia del siglo XXI”.

Los últimos datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) en España, muestran que el 18,67% de los niños sufre sobrepeso y el 8,94% obesidad.

El doctor Sánchez Franco, jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Carlos III de Madrid y coordinador de Nutrición de la FEC, ha explicado que actualmente “muchos niños son alimentados con dietas desequilibradas y descomunalmente calóricas”.

Según afirmó el especialista, las comidas de los más pequeños deberían “priorizar los vegetales, las frutas y las legumbres y aún así, la dieta de edad joven debería contener más proteína animal que la de los adultos, priorizando el pescado, la carne de ave y los huevos y dejando en segundo lugar la carne roja”.

Igualmente, recomendó un mayor consumo de lácteos en edad joven que en edad adulta y ha advertido del “error generalizado de omitir el desayuno, una de las comidas más importantes del día, directamente implicada en la regulación del peso”.

A esto, “hay que sumar la obvia reducción de ejercicio físico de los niños, acostumbrados a vidas sedentarias delante del televisor o los videojuegos”, señaló.

corrientes.derf.com.ar

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