- Obesidad y Salud ***

 

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jueves, enero 14, 2010

¿Tener un trasero grande mejora la salud?

La grasa de los glúteos mantiene a raya los procesos inflamatorios relacionados con la enfermedad cardiaca, según los expertos

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

MARTES, 12 de enero (HealthDay News/DrTango) -- Atención a las mujeres de nalgas generosas.

Según los expertos, la grasa que se concentra alrededor de los muslos y los glúteos podría ser mejor que la de las llantas. De hecho, una reseña reciente de datos sobre el tema sugiere que incluso podría ayudar a proteger su salud.

"Lo que sorprende es la función protectora de la parte inferior del cuerpo, es decir, la grasa gluteofemoral", escribieron investigadores británicos en la edición en línea del 12 de enero de la International Journal of Obesity. "Los efectos protectores de los depósitos de grasa en la parte inferior del cuerpo se han confirmado en varios estudios con un amplio rango de edad, IMC y comorbilidades", agregaron.

En comparación, la gente que tenía más grasa abdominal respecto a la grasa de la parte inferior, que se mide con frecuencia como proporción entre cintura y caderas, está en mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes y otras afecciones relacionadas con la obesidad.

De hecho, esta medida predice aún mejor la enfermedad cardiaca que el índice de masa corporal (IMC) por sí mismo, según investigadores de la Universidad de Oxford.

"Los autores han resumido literatura sólida que intenta defender el hecho de que si se pone grasa abajo, sobre todo si se es mujer, potencialmente hay algunos beneficios para la salud", señaló el Dr. Robert Eckel, experto en obesidad y profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Universidad de Colorado en Denver.

El propósito de la grasa en general es administrar energía para uso posterior, una función que resultaba más útil en tiempos prehistóricos donde el asunto era comer hasta hartarse para luego pasar hambre, que en la era actual de los reyes del sofá y las papas fritas.

Generalmente, la llanta de grasa que rodea la barriga puede acumularse más fácilmente que la de la parte posterior inferior (gluteofemoral), aunque, como saben los que hacen dietas, también se metaboliza más rápidamente que la grasa que rodea el trasero. Por otro lado, según los expertos, la grasa que se concentra alrededor de las nalgas podría ser más saludable que la grasa abdominal porque ayuda a reducir los niveles de células del sistema inmunitario conocidas como citoquinas, que promueven la inflamación.

La inflamación es un factor importante relacionado con muchas enfermedades, particularmente la cardiaca.

Entonces, los investigadores concluyeron que, aunque la grasa de la parte inferior del cuerpo es más difícil de acumular y de eliminar, no libera citoquinas perjudiciales.

Según los revisores británicos, las personas saludables que tienen más grasa en el trasero, generalmente más las mujeres que los hombres, también tienden a tener niveles más bajos de colesterol y de glucemia, y niveles elevados de leptina que la gente que tiene más peso alrededor del abdomen. La leptina es una hormona relacionada con regular la ingesta y gasto de energía.

De manera interesante, la grasa de las nalgas de las mujeres se elimina más fácilmente cuando la demanda de energía es elevada, por ejemplo durante la lactancia.

Las mujeres más jóvenes están en menor riesgo de enfermedad cardiaca que los hombres, hasta que llegan a la menopausia. Además, los investigadores anotaron que es durante la transición de la mediana edad que la distribución de grasa corporal de las mujeres va en el otro sentido.

En los hombres, la grasa se dirige al centro porque la testosterona, la "hormona masculina", inhibe la actividad de la lipoproteína lipasa (LPL), una enzima que tiene que ver con la descomposición de la grasa en el muslo.

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo con la idea de que una cintura amplia indique enfermedad cardiaca futura mientras que un trasero grande sea comparativamente inocuo.

"Todo este asunto es bastante complejo. Sabemos que la adiposidad central [ganancia de grasa] no es buena y que la circunferencia de la cintura es un pronosticador de enfermedad cardiovascular", señaló el Dr. Vasudevan A. Raghavan, profesor asistente de medicina interna en el Colegio de medicina del Centro de ciencias de la salud Texas A&M, y director de servicios cínicos y cardiometabólicos y de lípidos del Hospital Scott & White de Temple. "No podemos simplemente enfatizar que la grasa gluteofemoral no sea perjudicial. Lo único que podríamos decir es que hay una relación entre la grasa gluteofemoral y los índices cardiovasculares favorables generales".

Lo mejor que cualquier puede hacer es esforzarse por tener un índice de masa corporal normal y evitar la grasa estomacal excesiva, recomendó Raghavan.

http://healthfinder.gov/


 

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miércoles, enero 06, 2010

Adelgazar en compañía

El contacto personal con un profesional ayuda a perder kilos y a mantenerse en el peso más saludable tras el adelgazamiento

Enero es el mes que invoca a las dietas, al deseo o necesidad de adelgazar para que el cuerpo recupere el tono y la forma que ha perdido tras los días de desenfreno navideño. Hay quienes se sienten con suficiente fuerza de voluntad como para volver a los buenos hábitos alimentarios y de vida para perder los pocos kilos ganados. Pero también hay quienes comprenden que su adelgazamiento es más complejo y costoso en el tiempo y confían su salud a dietistas-nutricionistas, expertos que les apoyarán durante todo el periodo que dure el tratamiento, tanto el adelgazamiento como el mantenimiento.

* Autor: Por ELENA PIÑEIRO
* Última actualización: 9 de diciembre de 2009

El hecho de adelgazar conlleva no sólo cambiar unas costumbres alimentarias, sino también unos hábitos de vida fraguados durante años. La tarea de trabajar la voluntad puede llegar a ser la parte más difícil de un tratamiento de pérdida de peso corporal. Por ello, los conocimientos científicos y la motivación son algunas de las claves que aporta el dietista-nutricionista y que pueden ser la semilla del éxito del equipo formado por el cliente y el profesional.

En un estudio publicado recientemente en el "Journal of the American Medical Association" se demuestra cómo el apoyo profesional y un entorno favorable son dos factores que ayudan en gran medida a la pérdida de peso y a la difícil tarea de mantener los objetivos logrados.

El contacto humano

En la investigación, realizada por expertos de diversos centros de investigación y universidades estadounidenses, como el Duke University Medical Center, el Center for Health Research en Portland, el Pennington Biomedical Research Center, el National Heart, Lung and Blood Institute en Bethesda, y las universidades Johns Hopkins, North Carolina, Texas Medical Branch y la de Alabama, se ayudó a perder peso a más de mil personas. Todos los participantes tenían algún problema de salud como exceso de peso, hipertensión arterial y hipercolesterolemia.

Los planes de acción del tratamiento fueron 180 minutos semanales de ejercicio físico, la reducción de la ingesta de calorías y la adopción de la dieta DASH (sigla en inglés de métodos dietéticos para frenar la hipertensión). El objetivo del adelgazamiento semanal fue de entre 0,450 y 0,900 kilos, y la pérdida promedio de peso durante los seis meses que duró la primera fase del estudio estuvo por debajo de los 8,6 kilos.

Una vez conseguido el adelgazamiento, se inició la segunda fase de la investigación, en la que se dividió a todos los individuos en tres grupos diferentes, que fueron observados durante 30 meses. Un primer grupo recibió apoyo profesional con una regularidad mensual; el segundo grupo tuvo acceso ilimitado a una página web de adelgazamiento diseñada por el equipo de investigación y el tercero no recibió ningún tipo de apoyo.

De todos ellos, fueron los primeros los que menos peso recuperaron, seguidos de los que consultaron la página web especializada. Las personas que no fueron ayudadas son las que quedaron peor paradas, recuperando gran parte del peso que lograron perder durante la primera fase del estudio.

Los propios investigadores destacan la importancia de rodearse de un entorno que ayude a conseguir la meta y acudir a profesionales que influyan a hacer posible la pérdida de grasa corporal. Según declaraciones de Laura Svetkey, autora del estudio y profesora de medicina del Centro Médico de la Universidad de Duke, "hay algo que tiene el contacto humano que parece crear una gran diferencia (en la pérdida y mantenimiento del peso)".

Tres claves para perder peso y no recuperarlo

La labor del especialista en nutrición se centra en la ayuda directa. Se podría decir que hace las funciones de un entrenador que enseña, orienta y motiva a su cliente. La búsqueda del camino más eficaz para alcanzar los objetivos fijados, usando los recursos propios y las habilidades de la persona interesada, puede ser un buen método para perder grasa y sobre todo para mantener el peso corporal durante mucho tiempo.

Juan Madrid Conesa, médico endocrinólogo, especialista en nutrición y autor de varios libros que tratan el tema del adelgazamiento, considera que para que una persona obesa pierda peso y no lo recupere se han de dar tres circunstancias: conocimientos, convencimiento y motivación. Los conocimientos sobre alimentación y nutrición que el especialista puede transmitir tienen que convertirse en una herramienta útil que sirva para mejorar la salud.

La persona tiene que aprender a comer para ser capaz de perder grasa corporal; confeccionar su propia dieta, conocer las calorías y los nutrientes de los alimentos que le gustan, comprar de manera adecuada y saber elegir sus menús de cada día, tanto dentro como fuera de casa.

El convencimiento de que el tratamiento va a salir bien es fundamental y para que se dé el especialista ha de crear sólidos pilares en los que éste se sustente. La fijación de unos objetivos realistas y factibles, y el diseño de una estrategia personalizada para alcanzarlos son muy importantes. También es imprescindible contar con posibles desviaciones del camino prefijado; puede ser una buena previsión que evite vivencias de fracaso que induzcan al abandono.

Motivos para empezar

Los estímulos que llevan a la persona a realizar un cambio de hábitos alimentarios y de estilo de vida, y persistir en el cambio hasta su culminación son las palancas que mueven la voluntad. La motivación para adelgazar puede ser estética, de salud o de otra índole. Las tendencias de la moda, el diagnóstico de una enfermedad cardiovascular o el deseo de sentirse mejor con uno mismo pueden ser la chispa que ponga en marcha la maquinaria de la voluntad.

Si el especialista que acompaña a la persona en este largo camino es capaz de encontrar y mesurar estos estímulos, se habrá iniciado la capacidad para llevar a cabo las acciones contrarias a las tendencias erróneas que se han practicado hasta el momento.

El motivo principal por el que se quiere adelgazar es una referencia a la que el profesional y su cliente podrán acudir en los momentos difíciles del tratamiento. Además, es labor de este entrenador el informar sobre los otros beneficios que reporta la pérdida de grasa y que se pueden convertir en más motivos estimulantes. La pérdida del 10% del peso corporal inicial reduce en gran medida las alteraciones metabólicas secundarias a la obesidad. Perder estos kilos se suele convertir en un estímulo más: mejora la movilidad, disminuye la talla de ropa y proporciona una vivencia de bienestar.

EL ENTORNO AYUDA

Como han reseñado los autores del estudio publicado, el entorno es fundamental para perder peso y mantenerlo. Además de un buen profesional que aconseje y acompañe, el apoyo de la familia, los amigos o compañeros de trabajo, entre otros, es trascendental para obtener el éxito deseado. Según declaraciones de Kelly Machesky, directora médica del Instituto de Adelgazamiento St. John de Michigan (EE.UU.), "el éxito en el tratamiento de la obesidad de las personas que mantienen un contacto personal tiene que ver con que alguien más se interese por su resultado". La experta hace hincapié en que el hallazgo de este estudio sugiere que rodearse de personas que ofrezcan apoyo puede ser muy útil.

http://www.consumer.es

 

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lunes, enero 04, 2010

Cuanta más publicidad, más niños obesos

  • Un estudio revela que no es la actividad sedentaria de ver la televisión la que produce el riesgo de obesidad, sino la publicidad.
  • Otras actividades sedentarias no producen el mismo aumento de peso.
  • Son los anuncios de alimentos con "calorías vacías" los que se asocian con el aumento de peso cuando el niño crece.

Estudios habían asociado la cantidad de horas que los niños pasan mirando televisión con el riesgo de ser obesos, pero una nueva investigación sugiere que el problema no sería que estén sentados frente a la pantalla sino la exposición a la publicidad. Los autores hallaron que, entre los menores de 7 años, la cantidad de tiempo mirando anuncios de televisión estaba asociado con el aumento de peso en los siguientes cinco años.

Pero esto no sucedió en relación con el tiempo destinado a otras actividades sedentarias, como mirar videos, películas en DVD o programas educativos sin publicidades comerciales. Asimismo, la relación entre la publicidad en televisión y el peso se mantuvo tras considerar otros factores, incluida la actividad física de los niños y el peso y la educación maternos.

"El estudio demuestra que sólo la exposición a la publicidad comercial está asociada con la obesidad. Los motivos serán los efectos de la penetrante publicidad de alimentos en la televisión comercial", dijo el autor, Frederick J. Zimmerman, de la University of California en Los Angeles.

A menudo, dijo el experto, se "demoniza" a la televisión por sus efectos potenciales en la salud y el desarrollo de los niños. Pero, agregó Zimmerman, existen algunas diferencias. "Los programas educativos promueven la salud y el buen desarrollo, mientras que la televisión comercial está asociada con mentes y cuerpos flojos", señaló el autor.

El problema, según Zimmerman, es que gran cantidad de los alimentos publicitados en televisión son "altamente procesados y llenos de calorías vacías", es decir, calorías sin valor nutricional. El investigador indicó que los padres podrían reducir el riesgo de obesidad en sus hijos si disminuyen la exposición a esos comerciales, sin tener que prohibirles todos los programas detelevisión o los DVD.

Los resultados, publicados en American Journal of Public Health, surgen de evaluaciones de 2.037 niños en un estudio realizado entre 1997 y el 2002. Al inicio de la investigación, cuando los niños tenían 12 años o menos, los padres respondieron cuestionarios y llevaron un diario con las actividades de los niños, incluidas las horas frente al televisor, un día escolar cualquiera y un día de fin de semana al azar. Las evaluaciones se repitieron en el 2002.

El equipo halló que en los menores de 6 años al inicio del estudio, cada hora de exposición a publicidad en 1997 estaba asociada con un aumento levemente mayor que el promedio del índice de masa corporal (IMC) en el 2002. El IMC es un cálculo de la relación entre el peso y la altura que permite determinar si una persona es obesa o no.

Entre los niños mayores de 7 años al inicio del estudio, la exposición a la televisión comercial estaba asociada con el IMC. Según el equipo, los resultados respaldan la idea de que la televisión influye sobre el peso de algunos niños, no porque los mantiene sentados en un sillón sino porque los expone a la promoción de comida chatarra y rápida.

"Los niños que miran mucha TV tienden a ser obesos pero no deberían serlo. Este estudio sugiere que con sólo evitar la publicidad, los padres podrían reducir ese riesgo en sus hijos", dijo Zimmerman.

http://www.20minutos.es/

 

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