- Obesidad y Salud ***

 

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jueves, enero 25, 2007

¡Hazle la guerra a la celulitis!

Claudia M. González, MS, RD, LD/N*

Si de algo odian hablar las mujeres es acerca de la celulitis, esa piel con apariencia de cáscara de naranja que muchas veces se encuentra en los muslos. Es tan indeseable que las mujeres hacen lo inimaginable para desaparecerla o, al menos, disimularla.

Conoce al enemigo

La celulitis no sólo es un problema estético sino también de salud. Las causas que la determinan provienen de un proceso complejo En su aparición están implicados un número de factores, incluyendo cambios hormonales, la herencia genética, la circulación deficiente, el estrés o ansiedad, el fumar, la falta de ejercicios o actividad física y una dieta cotidiana desequilibrada o excesiva.

Sea cual sea la causa de la celulitis, su proceso siempre pasa por distintas fases en las que el tejido se va haciendo cada vez más rígido y los nódulos (o la piel de naranja) cada vez más visibles y hasta dolorosos.

Distintos tipos de celulitis

La celulitis puede afectar a todos por igual, desde niños hasta adultos, e inclusive a personas delgadas y con buena figura. Las personas obesas (con un exceso de más del 20 por ciento de su peso corporal ideal) son más propensas a que la grasa se les deposite en zonas localizadas y por eso tienen una mayor tendencia a padecer de celulitis.

No todas las mujeres son iguales y, por ende, tampoco lo es su celulitis. En algunas, la celulitis suele mostrarse por todo el cuerpo; en otras, puede estar localizada en zonas específicas del cuerpo, como los muslos, las caderas, el abdomen, los brazos, las pantorrillas y los glúteos. Dependiendo de la fase en la que se encuentre, la celulitis también puede presentar un aspecto edematoso, endurecido, esclerótico o flácido.

Prevención y tratamiento

La clave para prevenir o controlar la celulitis está en llevar un estilo de vida saludable que incluya una buena dieta y actividad física. Lo ideal es seguir una dieta equilibrada, ya que comer en exceso provoca un aumento del tejido adiposo (de grasa). Es recomendable consumir alimentos que eviten el estreñimiento y beber unos dos litros de agua al día. Además, hay que reducir el consumo de sal, ya que ésta favorece la retención de líquidos.

Ponte en acción: Dieta básica

  • Consume de 5 a 8 porciones de frutas y verduras al día.
  • Incluye en tu dieta productos de grano integral como los cereales, panes o galletas.
  • Toma mucha agua para facilitar la eliminación de toxinas. Evita las bebidas gaseosas.
  • Opta por la leche descremada y sus derivados.
  • Controla el tamaño de las porciones de tus comidas para evitar el sobrepeso y la presencia acentuada de la celulitis.
  • Disminuye los alimentos grasosos como los embutidos, dulces y frituras. Prefiere los embutidos desgrasados de pavo, pollo y ternera.
  • Come de cuatro a cinco comidas pequeñas al día.
  • No fumes y toma licor en moderación, ya que el cigarrillo y el alcohol le quitan el oxígeno a la piel y predisponen al organismo a trastornos como la celulitis.

Recuerda que el ejercicio es vital para prevenir o luchar contra la celulitis porque controla las grasas e impide que éstas se depositen en el cuerpo. Decídete a combatirla y ¡hazle la guerra a la celulitis!

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miércoles, enero 10, 2007

Los obesos son más propensos a la depresión

La ciencia está a punto de desmontar otro mito: la famosa curva de la felicidad no es tal. Al parecer, su trayectoria se parece más a la de una empinada cuesta hacia la depresión. Así se desprende de un estudio publicado por la revista científica Archives of General Psychiatry basado en una encuesta entre 9.000 personas.

La investigación afirma que los desórdenes relacionados con la ansiedad, los trastornos obsesivos y la depresión son mucho más comunes –hasta un 25%– entre los obesos que entre las personas atléticas y delgadas.

No hablamos de cánones de belleza impuestos por las industrias de la moda y del espectáculo; el tema es más serio y tiene que ver con la salud mental de las personas. Mucho se ha debatido acerca de la obesidad como causa o resultado de diversos problemas mentales. El estudio no entra de lleno en esta cuestión, pero diversas teorías avalan las dos visiones: por un lado se sabe que en muchas ocasiones los medicamentos antidepresivos provocan un aumento de peso que se suma al causado por el sedentarismo asociado a la depresión. Por otro, es indudable que en la sociedad actual el exceso de kilos puede llegar a convertirse en un terrible estigma: los gorditos son menospreciados y convertidos en objetos de burla en muchos programas de televisión… y en la vida real.

Productos de nuestra imaginación

Wayne Fenton, del Instituto Nacional de Medicina Mental de EEUU, principal patrocinador de la investigación, sugiere, en declaraciones al diario USA Today, que “el estereotipo cultural del obeso jovial es más un producto de nuestra imaginación que una realidad”. Un tercio de los adultos estadounidenses es obeso y la depresión afecta a cerca de 21 millones de ciudadanos de aquel país, lo que equivale aproximadamente a una décima parte de la población.

La vinculación entre obesidad y depresión se ha buscado desde hace tiempo en el campo de la medicina, pero hasta ahora las investigaciones habían fallado a la hora de encontrar el nexo de unión. Parece que este estudio logra superar esta laguna, o al menos así lo cree Susan McElroy, profesora de la Universidad de Cincinnati (Ohio), que cree que “confirma que, de hecho, existe una relación” entre los dos elementos.

Para realizar el estudio, el equipo comandado por Gregory Simon, investigador del Group Health Cooperative de Seattle (Washington), realizó una encuesta nacional entre 9.125 adultos cuyo estado mental fue evaluado a través de diversas entrevistas. El nivel de obesidad se determinó usando los datos proporcionados por los propios participantes.

Los resultados reflejaban una demoledora estadística: un 25% de los encuestados resultó ser obeso y de esta cuarta parte, un 22% declaró haber padecido algún trastorno de la personalidad, incluyendo la depresión. Ese porcentaje descendía en el caso de las personas no obesas hasta el 18%. Como no todo puede ser negativo, el estudio también refleja, según McElroy, que el abuso del alcohol o de otras sustancias es menos común entre los obesos. La dopamina, activada en el cerebro ante estímulos considerados positivos –sean éstos un buen plato de comida o una descomunal melopea- parece ser la responsable de esta excepción.

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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